Grace se quedó callada. Escuchó discretamente cómo Edward se retiraba del lugar, dejándola ahí, sentada en la sala. Repasó sus palabras una y otra vez, imaginando que ese panorama que ella le había pintado existiera. Pero, como él mismo dijo: "Él hubiera no existe, Grace".
Una vez en la habitación, Grace se dejó caer en la gran cama. Revisó su celular y su corazón se aceleró al ver un par de llamadas perdidas de su padre. Cerró los ojos, sintiendo alivio, pero al abrirlos, presionó sus labios c