Grace no había vuelto a dormir desde que había despertado de la pesadilla, había mirado por horas el techo de la habitación. Estuvo tentada en varias ocasiones en salir al jardín y caminar, pero no quería toparse con nadie. Miró de nuevo el reloj que colgaba en la pared, ya marcaban las seis y media. Así que decidió levantarse, se dio una ducha, y se maquilló como le habían enseñado, luego, secó su cabello y se puso un cambio de ropa de la que había comprado a Edward. Era una blusa de algodón b