Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana siguiente, Isabel despertó con una sensación de pesadez en el pecho, como si la atmósfera a su alrededor hubiera dejado de respirar. El sueño había sido intranquilo, plagado de fragmentos de recuerdos difusos y el sonido de sus propios latidos acelerados. Cuando sus ojos se abrieron, la primera imagen que tuvo fue la de Theo y Javier, sus rostros fusionados en una compleja maraña de deseo, frustración y algo más, algo que no podía identificar con claridad.
Se levantó lentamen







