Andrei
Años antes
Con cada segundo que pasaba, Elise me parecía cada vez más fascinante. En lugar de huir, como pensé que haría, se acercó más a la casa y me permitió caminar a su lado. Durante esa breve caminata, pude percibir su exquisito aroma, que me hacía difícil resistirme a tomarla ahí mismo. Conocía a la perfección casi todos los perfumes existentes en el mercado, y ninguno se le parecía.
«Paciencia, pronto la tendrás», pensé.
—¿Odias las fiestas?
—¿Puedo decirle la verdad sin qu