Andrei
Todos en la mesa estábamos tensos, incluso Alistair. No tenía idea de lo que había hablado con su madre, pero no podía ser nada bueno.
Elise los estaba envenenando en mi contra, y nada podía hacer que cambiara de idea.
—¿Les gusta? —les pregunté a los mellizos.
Alaric asintió y me dedicó una sonrisa, mientras que Elaine solo se encogió de hombros y siguió comiendo con las manos. Odiaba a la gente sin modales en la mesa, pero simplemente no podía reprenderla ni alzarle la voz.
Aunque ella