Alessio
Elise y yo teníamos bien asumido que no podría acompañarla a la cirugía si esta no se realizaba en la fecha programada. Al ser de urgencia, no había tiempo que perder, y la prioridad eran ella y los bebés. Sin embargo, la angustia me consumía y no podía dejar de caminar de un lado a otro.
No podía perderla, no cuando por fin le había confesado lo que de verdad sentía. Ambos lo sabíamos, pero decirlo fue un paso más en nuestra relación. Jamás habría pensado que podría progresar en una s