Elise
Lidiar con el embarazo, la repentina fama y la rebeldía de mi hijo con respecto a Alessio no era nada fácil, pero poco a poco iba aprendiendo a manejarlo.
Todavía vivíamos en ese minúsculo departamento, pero había aprendido a amarlo con mi vida. Jamás me había sentido tan libre y satisfecha. La libertad de salir a donde quisiera, dar paseos con mi bebé y hablar sobre cualquier cosa con Alessio me hacía muy feliz.
Claro, hasta que recordaba la muerte de mi hermana y el desconocido paradero