Elise
La ciudad era bastante bonita y, siendo honesta, me gustaba más que Tokio. Tal vez porque me parecía más pintoresca o porque simplemente me sentía fuera del radar de Iria Sangster. Si ella sabía que estaba en Tokio, posiblemente, al sentirse traicionada, ya se lo habría dicho a Andrei.
Alessio no dejaba de estar atento a mí en todo momento. Aunque eso no disminuía mi sufrimiento, agradecía su compañía y que él no se rindiera a su dolor. Nuestros hermanos merecían que nos esforzáramos, qu