Elise
Años antes
Los meses de mi embarazo, aunque transcurrieron en cautiverio, fueron más apacibles de lo que jamás hubiera imaginado. Sin embargo, el miedo a ser torturada nuevamente no desaparecía y siempre me encontraba cuidando mis palabras y acciones. Jamás lo lograba del todo, ya que los ánimos de Andrei eran más delicados que un cristal.
Aun así, mi vientre abultado siempre me protegía de su violencia. Por eso, me preocupaba pensar en lo que pasaría cuando Alistair naciera.
Al saber qu