Elise
Años antes
Mi intento de fuga tuvo consecuencias peores de las que me hubiera imaginado, pero una parte retorcida de mí disfrutó sacarlo de quicio. Andrei siguió embistiendo locamente mientras me mordía el hombro sin consideración alguna. A pesar de mis intentos por sentir asco, mi vagina lo apretaba, creando una fricción que me llevaba a rozar un orgasmo.
Sin embargo, no era uno de aquellos involuntarios causados por la estimulación, sino uno fuerte y consciente.
Por eso me sentía la peor