Mundo ficciónIniciar sesiónLa muerte de Selene, Helena y Diana fue anunciada como "La Tragedia de las Nieves". Valeria y Maria orquestaron un relato oficial: un ataque coordinado de lobos renegados y parias hambrientos que habrían aprovechado el invierno para golpear el corazón del linaje. Pero en los pasillos de la mansión del Este, el aire pesaba con el olor a traición.
Meryem, sumida en su luto por Andrea, sintió el vacío de Selene en su pecho. Aquella mujer que le había dado esperanza a través de Alya había sido borrada. Pero no hubo tiempo para llorar.
El Regreso de Baco: Un Hombre de Hielo
La noticia de la muerte de sus tres tías abuelas fue el catalizador que Baco necesitó para romper sus cadenas en Rusia. Desafiando las órdenes de sus superiores y las amenazas de Valeria, Baco desertó de la academia de Novosibirsk. No regresó solo; traía consigo a Elina, cuya belleza exótica y presencia elegante actuaban como el escudo perfecto ante las sospechas de las Matriarcas.Cuando Baco cruzó el umbral de la mansión del Este, ya no era el joven de aura dorada brillante. Su mirada era de acero, y su cuerpo estaba marcado por las cicatrices de las estepas. Pero cuando sus ojos encontraron a Meryem en el gran salón, el hielo de su alma crujió.
Meryem estaba de pie junto a una columna, vestida de negro riguroso. Se veía más delgada, casi transparente, pero con una rectitud que Baco no esperaba. Él caminó hacia ella, pero Elina se adelantó, entrelazando su brazo con el de él y mostrándole a Meryem una sonrisa de falsa compasión.
—Lo siento tanto por tu padre, Meryem —dijo Baco, su voz era un rugido bajo y roto—. Y por nuestras tías. Vine en cuanto pude.
Meryem lo miró, y por primera vez, Baco no vio amor en sus ojos violetas, sino una distancia abismal. —Llegas a tiempo para las cenizas, Baco —respondió ella con una frialdad que le heló la sangre—. Te presento mis condolencias por tu nueva vida. Elina es... tal como la describiste en tu carta.
Meryem hizo una inclinación de cabeza perfecta, mecánica, y se retiró sin mirar atrás. Baco quiso seguirla, quiso gritarle que Elina era solo una mentira para protegerla, pero Sasha y Maria se interpusieron, celebrando su llegada y distrayéndolo con los preparativos de los funerales de Estado.
El Diario y la Decisión del Lago
Esa noche, Meryem abrió su diario de t***s negras. Sus manos temblaban, pero no por el frío, sino por la furia contenida."Ha vuelto. Y no vino por mí. Trajo consigo el recordatorio de que en este mundo de lobos, la pureza es un estorbo y la lealtad es un cuento para niños. Baco tiene a su loba de estirpe. Yo solo tengo el eco de los que ya no están."
Meryem tomó una decisión. Si las Matriarcas habían matado a sus propias hermanas para mantener el poder, ella no tenía oportunidad. La depresión, alimentada por los ataques diarios de Sasha —quien ahora se burlaba de ella diciendo que Baco solo sentía asco por su "debilidad"—, la empujó hacia el borde.
Caminó hacia el lago helado en mitad de la noche. El agua, oscura y profunda, parecía llamarla. "Si me hundo ahora", pensó, "el dolor se detendrá. No habrá más cartas, ni más Sasha, ni más traiciones".
El Encuentro en el Pabellón: La Advertencia de la Bruja
Justo antes de llegar a la orilla, una mano herida y sucia la jaló hacia las sombras del pabellón olvidado. Era Alya. Estaba demacrada, con la ropa hecha jirones tras días de huir de los asesinos de Valeria.—No lo hagas, Meryem —susurró Alya, con los ojos febriles—. Mis abuelas murieron por proteger tu secreto. Si te rindes ahora, sus muertes habrán sido en vano.
—¿Qué secreto, Alya? —gritó Meryem en un susurro desesperado—. ¡No tengo nada! ¡Soy una humana defectuosa!
—¡Mientes! —Alya la tomó por los hombros—. En la visión de mi abuela Selene, no eres una humana. Eres la Loba de Nieve de ojos violetas. Eres la única razón por la que Valeria ha matado a sus propias hermanas. Ella te tiene miedo, Meryem. Te tiene un miedo mortal.
Meryem se quedó paralizada. El nombre de sus tías muertas pesaba ahora sobre sus hombros. No era solo su vida; era el sacrificio de Selene, Diana y Helena.
—Baco no sabe la verdad —continuó Alya—. Él cree que te protege con esa loba de Rusia, pero Elina es peligrosa. Debes sobrevivir hasta tu cumpleaños dieciocho. Solo faltan meses. No te hundas en el lago. Prepárate para quemar el mundo.
Meryem miró el lago y luego a Alya. Algo en su interior, un pequeño núcleo de hielo antiguo y poderoso, comenzó a latir. Ya no quería morir. Quería que ellas pagaran.
—Vete, Alya. Escóndete en las tierras del Sur —dijo Meryem, su voz ahora firme—. Yo me quedaré aquí. Seré la nieta perfecta. Seré la sombra que no ven venir. Pero juro por la sangre de mi padre que cuando mi loba despierte, Valeria y Maria desearán haber muerto con sus hermanas.
Baco, desde la ventana de su habitación, observaba el bosque sin saber que a pocos metros, la mujer que amaba acababa de transformarse, no físicamente, sino en la estratega más peligrosa que el linaje de Filipo conocería jamás.







