A pesar de que Javier intentaba contraatacar, no podía evitar el hecho de que estaba hundido, y era cuestión de horas para que lo llevaran a prisión. Las acciones de su empresa habían caído un 17% y estaba siendo investigado por la justicia.
Sin embargo, era obvio que el hombre no se quedaría quieto y comenzaría a dar golpes de ahogado. O eso fue lo que dedujo luego de que los guardaespaldas de sus hijas dieran el reporte de haber notado movimientos extraños cerca del colegio de las niñas.
—Est