—¡¿Pero qué demonios es esto?!
El contacto visual entre Valeria y Enzo se cortó gracias al chillido histérico de Olivia.
—La junta terminó, señores. Pueden retirarse —instruyó Enzo al resto, comprendiendo que su madre iniciaría con los reclamos incesantes.
El resto de accionistas se fue levantando de sus respectivos asientos, uno a uno, caminando hasta la puerta a pesar de que tenían un mar de preguntas atascadas en la punta de la lengua, pero nadie se atrevía a decir absolutamente nada.
Val