Valeria se miró al espejo y sintió mucha rabia. La forma de los dedos de Olivia se habían marcado en su cara.
Esa mujer había cruzado un límite que no estaba dispuesta a tolerar.
Sabía que no era una esposa real, pero al menos consideraba que por las tres vidas que llevaba en su vientre, merecía respeto. Así que estaba dispuesta a hacerle ver esto a Enzo. Le diría lo que le había hecho su madre y le exigiría que no volviera a suceder.
Sin embargo, Valeria no contaba con que Olivia, siempre a