Eva
La vida era buena. Eso, simplemente. Así se podría resumir mi vida. Cerebrito había conseguido la solución al problema del ónix y esa era exactamente mi misión aquí. Su Majestad estaba preocupado, y en esos momentos Magnus y Adriana iban con esa buena noticia directamente al castillo. Mi reina Cielito investigaría eso con el resto de las señoras hechiceras y mi rey estaría aliviado. Sí, se podría decir que hice mi trabajo, y de forma excelente, como siempre.
Me encargaría de que no le pasar