Julieta
Sus ojos brillaban. Estaba tan contento, el momento juntos era espontáneo, tan perfecto que lo supe dentro de mí. Sabía que lo quería desde hacía ya un tiempo, por sus demostraciones, por lo que había hecho por mí. Pero también desde aquel momento en que me salvó en la cacería, cuando entré en esa cueva. Por su mirada, por su sonrisa, por cómo mi cuerpo vibraba solo de pensar en él. Pensé al inicio que era simplemente el sentimiento de una chica emocionada frente a un hombre atractivo,