Eva
Por horas estuvimos trabajando, sin descanso, armando planes B, C y hasta Z. No podíamos dejar un cabo suelto, teníamos que pensar en todas las posibilidades. Los lobos casi no dormían, y cuando los obligaba a descansar, por turnos, el Duque y yo continuábamos.
Las oficinas dejaron un pequeño equipo que mantuviera las transacciones y las actividades diarias de la empresa, mientras el resto se abocaba a examinar cada parte del plan: un equipo envió drones para vigilar las áreas dentro de Som