Julieta
No lo entendía del todo. Después de tantas idas y vueltas, de silencios, de ese muro que parecía construir entre nosotros, ahora simplemente… ¿Cambia de opinión?
Pero en el fondo de mi pecho, en ese rincón donde la razón no llega, sabía que algo había cambiado entre nosotros. Lo había sentido cuando me besó, cuando sus manos se deslizaron por mi piel y mi cuerpo pareció arder bajo su contacto. Esa conexión inexplicable, casi primitiva, había quedado marcada en cada fibra de mi ser, como