Damián
—¡Demonios, Damián, ya es tarde! ¿Qué demonios haces? —me regañaba Nora mientras yo volvía a mi habitación—. ¡Te estaban esperando desde hace rato! ¡Se suponía que ibas a recibir a los del Consejo, a nuestro padre y a Ricardo!.
Ronan había enloquecido. Sabía que esto iba a suceder desde el momento en que se rompió el hechizo. Me ayudaba a mantenerlo atado, contenido.
—Una última vez... solo una última vez —me rogó Ronan. —Ahora será todo el maldito reto y yo necesito verla, necesito a m