Damián
Creo que nunca me había sentido tan mal en toda mi vida. La golpiza había sido horrible, luego la caída... y una parte de mi cerebro pensaba que nunca me iba a recuperar. Pero lo hice. Después de todo el dolor, el maltrato y las humillaciones, estaba vivo. Seguía vivo, y lo supe desde el momento en que sentí que ya no estaba en aquel barranco, sino en mi ciudad. El poder que emanaba era grandioso. Y recibía a su alfa, su único alfa.
Y no solo sentía la ciudad, también la sentía a ella.