Julieta
—No, no puede ser… —se agitaba Damian.
—Lo siento, alfa, su hermana… dice que la hechicera potencia su poder con el ónix —decía Alan.
—Tenemos que volver… —susurró mi mate mirándome. Lila entraba en pánico.
—La ciudad los necesita, alfa, a ambos. El poder de ustedes nos mantendrá en pie.
—¿Atacará la ciudad? ¿Qué vamos a hacer? Esa hechicera me da miedo —decía mi loba, aterrada.
—Somos Luna de la Ciudad y de Sombras de la Noche. Tenemos un deber.
—Pero esa hechicera es fuerte, y yo aún