Eva
—Mi padre dijo que había problemas con los Herejes justo cuando nosotros estábamos en el bosque. Tiene que ser por Novak —decía Cachorrito. Habíamos dejado al niño palido con Severino; intuía que algo iba mal.
—No podemos devolverlo, no podemos dejarlo así nomás —insistía Cerebrito. No sé por qué todo el mundo de repente parecía pegado al niño, pero yo entendía que había algo más: había sufrido en manos de su propia manada, un huérfano que ahora estos imbéciles utilizarían como moneda de ca