Eva
—¿Pensabas que había muerto? —me espetó Félix—. Algunos simplemente luchamos lo que sea necesario para ver la luz del día; tú lo debes saber. ¡Nos entregaste a todos, te hiciste pasar por una de nosotros y nos entregaste a la primera oportunidad! Siempre estuviste con el rey; eres una desgraciada ¡Venia a matarte! ¡Te estuve rastreando! ¡Esperando que salieras del castillo!— se agitaba el muy infeliz. De reojo veía al Duque, que parecía consternado.
—¿Cómo es posible que tengas a este infe