Julieta
—Luna… le ruego. Se lo suplico por lo más sagrado.
—Octavio, sé cuál es tu deber, pero no me puedes pedir eso.
—No puede salir de Ciudad Ónix, es demasiado peligroso —contestaba el beta. Me perseguía día y noche, temiendo que huyera. No era una loca malcriada sin sensatez. Sabía que era peligroso, pero yo no podía quedarme aquí sabiendo que mi mate estaba en riesgo.
—Mi deber es estar con mi alfa —le indiqué, sin saber qué más decir.
—Estoy con el beta, Luna. La ciudad debe estar proteg