Damian
—¿Crees que realmente vas a ganar, hermano? Nadie aquí te quiere en el momento en que tengan oportunidad te van a despedazar, deberías irte con la cola entre las patas antes de que la situación se ponga peor —escupió, con esa sonrisa de quien cree tener más derecho a todo.
—Hablas demasiado, Ricardo, y esta pelea no se gana con tu lengua venenosa —clamé.
Nos habíamos estado rodeando. Cada uno había recibido varios golpes, pero aún nos medíamos, evaluándonos, analizando cada movimiento. R