Apenas las pesadas puertas de la sala de juntas se cerraron tras el último de los ejecutivos, Alisson no lo soportó más. Ignoró el protocolo, la jerarquía y el sentido común. Caminó a paso rápido y decidido detrás de Massimiliano, irrumpiendo en el despacho presidencial justo antes de que él pudiera sentarse en su silla de cuero.
—¡Esto es un maldito abuso de poder! —estalló Alisson, cerrando la puerta a sus espaldas con un golpe que hizo vibrar el cristal—. ¿Con qué derecho me aísla de mi prop