De repente, el mundo dio un vuelco. Un mareo súbito y violento la golpeó, oscureciendo su visión. Alisson se puso de pie a trompicones, dejando la taza abandonada, y caminó hacia los baños del pasillo principal con la mano apoyada en la pared.
Apenas logró entrar a uno de los cubículos cuando el malestar físico y emocional estalló. Se dejó caer de rodillas, temblando, sintiendo que el aire le faltaba. El estrés de ver a Mariola, el miedo a la cena de los Santoro y la carga de los bebés finalme