En el otro extremo de la ciudad, en un exclusivo bar privado, Massimiliano estaba sentado en una cabina de cuero junto a su amigo Michael. El ambiente relajado contrastaba con la tormenta que Massimiliano llevaba por dentro. Acababa de desahogarse parcialmente con su amigo, aunque su mente seguía atrapada en los ojos verdes de Alisson y en las crueles palabras que se habían lanzado.
Massimiliano levantó su vaso de cristal tallado, dándole el último sorbo al fino whisky escocés, cuando su teléfo