Justo en ese instante de desesperación absoluta, la pantalla de su celular se iluminó con una notificación de su aplicación bancaria. Alisson parpadeó, confundida, y abrió el mensaje. Un escalofrío le recorrió la espina dorsal. Su cuenta, que normalmente apenas tenía para cubrir el alquiler, acababa de recibir una transferencia internacional por la asombrosa cantidad de un millón de dólares.
Segundos después, un mensaje de texto de un número desconocido entró a su bandeja: "Los fondos correspon