Tras unos minutos de silencio cargado, Michael suspiró sonoramente.
—Necesitas un trago, hermano. Urgentemente —declaró—. Y yo necesito escuchar esta historia completa con una botella de whisky frente a mí. Vamos a salir esta noche. Te hace falta.
Massimiliano, sintiendo que las paredes de su propia oficina se cerraban sobre él y agotado por la guerra fría con Alisson, finalmente cedió a la salida. Necesitaba ahogar el caos mental en un par de copas.
Horas más tarde, la tarde comenzaba a cae