El silencio en el pequeño departamento solo era interrumpido por el leve zumbido del refrigerador viejo y la respiración de Alisson. Massimiliano se había quedado allí, de pie junto a la ventana, observando las luces parpadeantes de la calle a través de las persianas maltrechas. El hielo sobre el tobillo de ella ya había comenzado a derretirse, empapando ligeramente la toalla.
De pronto, la respiración de Alisson cambió. Se volvió irregular y agitada. Atrapada en las garras de una pesadilla ind