La jornada laboral llegó a su fin, marcando las seis de la tarde en el elegante reloj de pared del área creativa. Para Alisson, esas ocho horas habían sido una prueba de resistencia extrema. Mantener la careta de hielo, actuar como si su corazón no estuviera hecho pedazos y tratar a Massimiliano Fitzwilliam con la más absoluta indiferencia le había drenado hasta la última gota de energía.
Apagó el monitor, recogió su bolso con movimientos mecánicos y se despidió de Regina y Noah con una sonrisa