Capítulo 52:

Edmond se había quedado anonadado ante la avasalladora belleza de Juliette, era como ver un sueño en la vida real.

— Hola Edmond, es un alivio que estés aquí, comenzaba a ponerme muy nerviosa — dijo la bella rubia mostrando abiertamente sus nervios.

Una sonrisa de tranquilidad se dibujo en los labios del apuesto francés, aun y a pesar de lucir tan hermosa y solemne aquel hermoso petirrojo seguía siendo Juliette Lambert, su única e inigualable intención a la que adoraba como a nadie.

— ¿Me permi
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