Eros, se había quedado anonadado al ver la avasalladora belleza de Juliette Lambert, su cabello de oro cobrizo, ahora recogido, dejaba al descubierto un delicado cuello de cisne, su hermoso rostro parecido al de las muñecas de porcelana lo había deslumbrado, su figura delicada y grácil era perfecta, su piel pálida y sus hermosos ojos de zafiro, eran inigualables, una inexplicable lujuria se apodero de él, deseaba dejar besos y marcas en aquel delicado cuello blanquecino que se había ganado toda