Jonh no se apartó de inmediato. Tampoco la estrechó con brusquedad. Sus manos se quedaron firmes en su cintura, como si temiera que, si se movía demasiado, ella se arrepintiera y saliera corriendo.
Danna fue la primera en separarse del todo.
Lo hizo despacio, con los labios aún temblándole y el corazón golpeándole el pecho con una fuerza que le dolía. Bajó la mirada un segundo, como si recién entonces comprendiera lo que acababa de hacer.
—Yo… —intentó decir algo, pero las palabras no salieron.