Traté de pensar, para mis adentros, que esto era lo mejor que podía pasarme. Estar sola, sin ninguno de todos estos dementes a mi alrededor.
Daemon no parecía querer hablarme antes de salir y eso me pareció sospechoso. Busqué la razón más lógica para no cundir en ninguna clase de pánico.
Quería recuperar mi racionalidad. Entré al sanitario y me hablé a mí misma al espejo.
—Teresa, eres una mujer inteligente. —me dije, suspirando. —Actúa con frialdad, estamos cerca de descubrir la verdad y hacer