—Lo sé, pero tuve fe en ti y puede que… La tenga todavía ahora. Nos conocemos desde que éramos niños, podría volver a arriesgarme contigo, aunque supiera que el desenlace sería este… —la sangre corrió por su boca, como hilos.
La voz de Carl resonaba en mi cabeza como un martilleo casi insoportable. Un eco tormentoso. Algo no estaba bien.
Concéntrate, Teresa. Es ahora cuando, todos y cada uno de mis sentidos, debían de agudizarse.
—¿Nerviosa? —preguntó Collin, uno por uno, mis viejos colegas es