Capítulo 114.3- Ery Avery en Escena Parte 32 (1/2)

Acto III – Saber Perder~

Otra noche, otro maldito libro de Eardwulf repleto de cursilerías. Si leo otro maldito final feliz voy a arrancar las páginas de una en una y luego haré una fogata con ellas.

[Y VIVIERON FELICES POR SIEMPRE]

¡BAM!

Golpeo el libro abierto contra la mesa sin dejar de maldecir a ese idiota.

— ¡Todas esas son Patrañas! ¡Mentiras! ¡Ery Avery no es más que una sombra que has insertado de ti mismo para tu propia auto-satisfacción! ¡Esa mujer no amará jamás a un Alfa!

La puerta se abre con estrépito, es Milo quien ha entrado sin tocar, como siempre. En esta maldita manada nadie respeta mi espacio personal o parecen ser alérgicos a tocar la puerta. Deben sentir placer sexual por manipular el seguro que debe tener el pestillo completamente roto tras tantas veces que lo han botado.

—Ery, tienes que calmarte.

— ¡Estoy calmado, Milo! ¡De hecho, jamás en mi vida me había sentido mejor!

Milo suspira mientras deja el café en mi escritorio. En cuanto lo bebo hago una mueca de disgusto.

—Esto no sabe a nada.

—Así siempre le ha gustado, mi Alfa.

—Trae miel, azúcar, lo que sea para que no me sepa a tierra.

Mi Beta me observa con gran incredulidad hasta que vuelvo a golpear el escritorio confirmando que le di una orden.

Milo suspira, da unos pasos deteniendose un momento frente a la puerta de cristal. Saca con cuidado sus preciados terrones de azucar, regresa a mi escritorio mostrando un arqueo en su ceja lleno de dudas mientras acomoda estos frente a mi.

Tomo de mala gana uno de esos pequeños cubos que aviento, luego otro, estos salpican rastros de café en mi escritorio. 

Después de comprobar que sigue siendo insípido comienzo a masticar uno de ellos, no sabe a nada, gruño, tomo otro hasta que milo me aleja la bandeja.

—Creo que es demasiada azúcar para mi Alfa.

¡BAM! Golpeo con tanta fuerza que la taza y el plato saltan salpicando el café por todas partes.

— ¡Deja eso ahí!

Milo suspira y devuelve los terrones de azúcar frente a mí, tomo un puñado que introduzco en mi boca y mastico mientras siento los granulos duros como arena entre mis dientes.

Nada, ni siquiera puedo sentir su lado empalagoso.

Mi beta se talla los ojos que vuelve a abrir inmensos mientras intenta creerse lo que está viendo. Finalmente tose en su mano y me habla de manera demasiado casual.

—Ery, aún no me has contado lo que sucedió en la playa---

¡CRASH!

Milo con sus buenos reflejos agacha su cabeza antes de recibir el impacto del plato con terrones que se estrella contra la pared más cercana.

—Supongo que nada bueno.

Afirma con un tono burlón el muy imbécil. No importa si quiere cubrirlo con esa cara de indiferencia estoy seguro del agasajo que debe sentir por el espectáculo de este Alfa fracasado y rechazado frente a él. 

— ¿Ya hiciste lo que te ordené?

Vuelvo a preguntarle por octava vez este día tratando de contener mis ganas de romperle la cara hasta que no pueda sonreír más. 

—Si te refieres sobre trasladarla a otra habitación creo que---

¡CRASH!

Esta vez lo que se estrelló contra la pared es una taza, su taza.

— ¡Nadie pidió tu opinión, Milo!

Milo se arrodilla para limpiar los fragmentos rotos mientras intenta calmarme. No entiendo que quiere decir con eso, estoy completamente tranquilo.

—Ery, no tengo idea de lo que te habrá pasado en la playa. Pero puede que este sea un malentendido que necesites hablar con ella y---

¡CRASH!

—Lárgate, Milo.

—Pero si el Alfa---

—¡VETE!

—Si, Alfa.

En cuanto ha terminado de cerrar la puerta aviento el tintero y solo el sonido final del vidrio al romperse me hace sonreír con satisfacción.

Tengo unos deseos ardientes de destrozar y destazar lo que tenga cerca.

Mi respiración se agita, veo en mi muñeca aún atada la cinta celeste que ella anudó para mí, en lugar de su calor y calma, siento como el hielo quemara toda su circunferencia 

Visualizo su rostro, su mirada color ambar, su promesa de que al ver el listón ella siempre estará conmigo.

¡CRASH! Otro objeto roto que no logra saciar las infernales voces en mi cabeza. 

—¡Mentirosa!

De inmediato su sonrisa como un ángel se convierte en el desprecio que me mostró en un lugar que creí especial para ella.

"¡Jamás voy a enamorarme, mucho menos de ti, Ery!"

Mentiría si dijera que esas palabras no me afectaron, que una parte de mí además de Shawn me advertía un "date por vencido" pues había perdido esa guerra y solo me esperaba la estocada final para acabar de matarme, ignoré esas señales, me aferré hasta el final. Porque morir es poco comparado con ser rechazado por ella, por lo más hermoso que me ha sucedido en esta pútrida vida.

"Tal vez yo lo sea para ti..."

Entonces me dio esa estocada final hasta sangrar en mi corazón y perforar mi alma.

"Cuando llegué aquí fue el peor y más bajo momento de mi vida"

Shawn gritaba "Mentira" en mi cabeza una y otra vez, pero era imposible no creerlo.

"De haber sabido que terminaríamos en esta situación te habría evitado"

No importaba si fueran mentiras o no, esas palabras me apuñalaron como unas dagas mortales de plata.

Después de eso comencé a perder el control.

Recuerdo correr, aullar, liberar ese dolor llamado amor no correspondido hasta que dejara de quemarme por dentro.

Luego, como si la Diosa Luna y aquel entrometido Dios Schadenfreude se divirtieran con mi desgracia, comenzó a llover.

Milo me había querido advertir del clima para ese día pero, tonto yo, estaba tan emocionado por mostrarle su ansiado mar a Cady que ni siquiera escuché razones.

El plan incluía una reservación en el mejor hotel cercano al lugar donde la llevaría. Pensaba quedarme ahí por tres días y cuatro noches, al menos hasta reunirme de valor para decirle que quería llevar nuestra relación hacia nuevas alturas.

Nada salió como quería, para comenzar solo había hostales, debí aceptar que sería un desastre con todas las letras con esos malos comienzos ¿Lo hice? Para nada, acepté la única opcion que se viera con el mayor lujo posible. 

'Ery, toma esas señales, quizá no es todavía el momento---'

Me dijo Shawn también advirtiendo el próximo desastre.

Mis planes cambiaron drásticamente cuando esa declaración de amor, que pensaba decir pasado ese tiempo y no el mismo día que comenzó la travesía, salió por mi boca.

¿El resultado? Completo, rotundo y fatal fracaso.

Nada parecía estar a mi favor, incluso el maldito clima jugó en mi contra.

Comenzó a llover, a Cady no le agrada la lluvia, tiene muy malos recuerdos de ello. Saber que parte de su fobia hacia los hombres comenzó también por culpa de Eardwulf es algo que me llena de rabia.

Conocer su situación y reflexionar en ello hizo que me ablandara un poco, entendí que me había apresurado demasiado al pedirle que se quedara. Aun así eso no aliviaba para nada el gran peso en mi interior al recordar mis palabras y las suyas repitiendo la conversación mientras hurgaba entre ellos el error que nos llevó a que todo saliera tan mal. Todo aquello que nos dijimos fue una fractura irreparable a lo que habíamos construido hasta ahora. Todo se desmoronó.

"Tengo que decirle algo, lo que sea" Lo pensé pero no podría tolerar otro rechazo así que callé mis deseos por reparar la gran grieta que comenzaba a separarnos en un abismo cada vez más profundo.

El silencio en la cueva era demasiado insoportable pero supe mantenerme sereno. Pues, si volteara aunque fuera una sola vez, volvería a caer por ella. Definitivamente insistiría nuevamente a pesar de haberle prometido que no lo haría.

Así que con lo que quedaba de mis fuerzas me aferré a ese pequeño hilo de cordura.

Cuando la lluvia cesó finalmente, la vi acurrucada en un rincón de la cueva temblando de frío, aun con la forma de un lobo rojizo que nadie debería ver pues traerá graves problemas si llegaran a enterarse de su existencia.

Le mostré en silencio el camino hacia el hostal, procurando que nadie la viera en su forma de lobo, fui muy cauteloso hasta el final. En cuanto me acerqué a la entrada del hostal construido con piedra y madera pensé en lo que podría decirle para volver a cerrar esa abismal distancia entre los dos. Pero sus palabras aún continuaban resonando en mi cabeza, un placebo. Cady me creía algo que no existe, irreal, nuevamente me había reducido a ser el personaje de una obra ficticia.

Jamás podré ser más que eso.

Por eso no insistí más.

Fuimos y nos registramos como huespedes, por supuesto hice que dejara su forma de lobo al transformarme frente a ella detrás de la enorme cabaña. No hablamos, pero ella sacó mis ropa de la ventana Schadenfreude, el sistema la había reparado al agregarse al inventario por lo que pude vestirme. Ella también lo hizo, su mirada parecía querer iniciar una conversación pero la evité.

En cuanto recibí la llave del dormitorio, el silencio entre los dos ya era una sepultura inmensa de la confianza con la que solíamos hablar. No tenía palabras que decirle aunque deseaba hacerlo, no me salían ni siquiera por enlace mental.

La habitación solo tenía una cama y las comodidades básicas para dos personas. Maldije a regañadientes haberme entusiasmado pensando estúpidamente que después de declararle mi amor de manera sincera con un cortejo como ningún otro ella me correspondería.

Me imaginé ahí con ella celebrando cada día como si fuera nuestra luna de miel.

Solo tenía que darme un si.

No lo hizo.

Así que se convirtió en luna de hiel.

Cerré mi puño, el solo pensarlo me llenaba de un sabor amargo y rabia.

Estar en el mismo lugar a solas con la mujer que me había rechazado sin pensar en mi propuesta al menos dos veces antes de responder era demasiado humillante. Salí de la habitación sin aviso ni más miradas incómodas, le dejé la habitación para ella sola, salí nuevamente y me desnudé en el camino,  tomando el poder de Shawn me dedique el resto de ese día dando vueltas como lobo hasta cansarme.

La lluvia incesante me persiguió salpicando en mis patas llenando mis sentidos con el olor a tierra húmeda con un toque ácido y amargo a la vez.

'Está mintiendo, mi madre está mintiendo'

Repetía Shawn en mi cabeza, incluso en la cueva me quiso decir lo mismo pero elegí ignorarlo mientras la herida del rechazo siguiera fresca.

Ese lobo loco, insiste todo el tiempo en llamar a Cady su madre, lo hace tan seguido que ya hasta me lo he comenzado a creer. Mi lobo tiene un apego como un hijo mientras que yo inexplicablemente me enamoré de esa mujer.

"No Debiste enamorarte de mí" fue lo que ella me advirtió.

Pero esa advertencia llegó demasiado tarde porque yo ya caí tan profundamente que me es imposible salir de ese hermoso abismo aunque ella sea una trampa mortal.

‘Desde la noche de bodas cuando hablamos por primera vez supe que mi madre había pasado por demasiado, no puedo verla como pareja pero sentí ese deseo de protegerla’

Admitió Shawn cuando me tomé un descanso. 

"¿Es por eso que la llamas tu madre?" le pregunté con algo de curiosidad. 

‘Un lobo como yo es perfecto para ti, Ery’ —Me dijo rodeando mi hombro—‘Ambos sabemos que la compasión no es algo que esté en nosotros’ —reía ufano dando algunos saltos en mi cabeza— ‘hasta que conocimos a mi madre’

Mi mente regresa al presente, ahora que lo pienso sigue pendiente esa duda.

— ¿Por qué la llamas "madre"? ¿No te parece demasiado extraño?

 Insisto, más de una vez he querido preguntárselo pero nunca me responde con claridad, en su lugar me dice otra cosa o pasa de largo todo diciendo lo que le viene en gana.

‘Todo se volvió extraño desde el principio, Ery’

Me dice Shawn sereno aunque el estar lejos de Chiara le llena de inquietud y una profunda ansiedad que disimula con una madurez que ambos sabemos que no tiene ni tendrá nunca.

‘Qué grosero’

Dice lamiendo entre el cojín de sus patas y mordisqueando arriba de ellos. Luego estira su lomo y patas con indiferencia. Él debería ser considerado el lobo grosero y desobediente en mi lugar.

‘Cuando me mostró el rosario de Japamala también vi algunos fragmentos de su alma atormentada, eso te lo dije ¿recuerdas? Lo que nunca te dije fue que esos fragmentos se perdieron el día del incendio en la cabaña’

¿Qué quieres decir con eso, Shawn? 

¡De nuevo me estuviste ocultando información por demasiado tiempo!

Shawn me ignora rascando con sus patas el suelo mental buscando hacerse un ovillo cómodo para recostarse.

‘La abuela de Candace Var Sansa desapareció de la historia, incluso la olvidaste así como tus sospechas de que Candace fuera una bruja a pesar de que lo comprobaste al tener justo frente a ti al Lobo de fuego que siempre tuviste la corazonada de que aparecería ¿Nunca te preguntaste por qué? Ni siquiera te has cuestionado el hecho de que Candace viviera sola en esa cabaña ni lo que sucedió con sus padres’

Explícate, Shawn. Detesto cuando se anda con rodeos para explicar algo que resulta ser demasiado rápido y simple.

‘Nah, eso te lo diré cuando hagas las paces con mi madre. Quizá para entonces puedas deducirlo por tu cuenta cuando puedas unir cada uno de los misterios del libro de Eardwulf cuya historia continúa cambiando cada día.’

Mi lobo revoltoso acomoda su cabeza entre las patas y bosteza.

‘Además, usaste mi poder toda la noche y gran parte de hoy, necesito descansar’ Cierra los ojos dando por zanjado el tema.

—Si vas a dejarme con la información a medias mejor no digas nada, Lobo inútil.

Con Shawn dormitando como tronco lo único que me queda es recordar el resto de lo que sucedió ese día, después de vestirme y caminar todo el trayecto hasta el hotel pues Shawn se había peleado conmigo negándose a brindarme más de su poder hasta que tuviera el valor de hablar con Cady. Decidido a hacer las paces toqué la puerta de nuestra habitación.

Nadie respondió.

Abrí la puerta para encontrarme con esta completamente vacía sin rastro alguno de Cady. Abrí el armario, la puerta del vestidor, el baño, la llamé por su nombre hasta que finalmente acepté que se había ido.

Con un gran gruñido salí dando un gran portazo.

Llevé las manos a mi rostro, me acomodé el cabello y respiré hondo. Pensé en que si me la encontraba en ese instante solo conseguiría asustarla. Pensé con tranquilidad en las mejores posibilidades, tal vez le había dado hambre y se encontraba en el comedor para huespedes. Eso debía ser.

En vano me asomé en esa gran habitación buscando entre rostros de mujeres y hombros lobo que no me importan en lo más mínimo. Tomé el brazo de uno de los omega que servían como meseros ahí preguntando por ella, todos ellos negaron con la cabeza.

Aunque solo es un cuerpo prestado es imposible no notar su cabello rojizo y sus ojos verdes. La preferiría con su verdadera apariencia pero no es nada fea, ella me gusta sin importar el recipiente en que se encuentre.

Alguien con caracterísitcas tan inconfundibles era imposible que pasara desapercibida entre todos ellos.

Pregunté por ella en la pequeña recepción pero recibí sus negaciones con la cabeza también, la busqué en cada rincón de aquella gran cabaña, cada pasillo, nada. Salí a perseguir su rastro sin embargo la lluvia que se negaba a cooperar en mejorar ese horrible día, se había encargado de confundir mi olfato borrando todo rastro afuera. Continúe buscando a Cady sin importarme la lluvia empapándome de la cabeza hasta los pies, con Shawn dormido no podía hacer mucho con mi cuerpo humano limitado por las propias normas de ser en parte mortal. Un enlace de Milo termina con mi búsqueda. 

A la vez me desconcertó.

Cady había regresado sola hasta la manada. 

Quería evitarme, se fue sin dejar siquiera una nota, ni un aviso.

Intenté comunicarme con Cady sin ningún éxito, su enlace mental estaba bloqueado.

Recuerdo gritar con gran rabia y regresar tan pronto como pude hasta la manada. Presioné a Shawn, tomé su poder y sin importarme destrozar otra vez mi ropa me convertí en lobo. Todo el trayecto fue infernal, incluso destroce cuantas flores pude en el camino. Al verlas ahí solo me hacían revivir aquel día que parecía perfecto con Cady en mi lomo riendo asombrada por las flores y el paisaje. Otra gran mentira que creí verdad.

Ahora todo estaba oscuro, sin vida, flores pasadas de agua y marchitas mientras solo pensaba en lo largo que seguía siendo el trayecto hasta la manada.

La destrucción me sirvió para volver a tranquilizarme. Shawn volvió a insistir que ella sólo tiene miedo de abrir su corazón, que todo lo que me dijo en parte fueron mentiras desesperadas para erigir un gran muro así poder defender su frágil corazón de ser pisoteado de nuevo.

No pude dejar de correr ni me sentí satisfecho hasta que vi el edificio de mi manada frente a mí. Aun era de día pero recuerdo la oscuridad de aquel cielo nublado, Fue mi Gamma Jerome el primero en reconocerme entre la lluvia. De inmediato se quitó la capa con la que cubrió mi cuerpo de lobo lleno de lodo, en cuanto sentí la tela taparme volví a ser un hombre. Intenté ingresar a la manada pero Jerome me detuvo tomándome por el hombro.

—Alfa, sé que no le importa su desnudez y su deseo por ver a su Luna le impide pensar en ello, mi pareja se encuentra con ella, a mi lobo Storm no le agrada que nuestra esposa vea el cuerpo de otro hombre.

Sin decir nada suspiro con pesadez y molestia. Tiene razón, tampoco me agrada que mi Cady vea otros lobos. Los celos de pareja son parte de nosotros. Acepté de mala gana que me entregara un cambio de ropa que el suele llevar consigo como emergencia.

Mientras intentaba vestirme con una ropa que me quedaba muy apretada del pecho y unos pantalones que no me lograban cubrir hasta los tobillos, Shawn continuó insistiendo que fuera prudente con lo que le fuera a decir. "Sus razones tuvo para regresar antes" y más patrañas justificandola me llenaron la cabeza hasta que al final logró convencerme. Nuevamente caí como un tonto.

"Vamos a reparar esto, solo necesitamos dialogar"

Pensé con un nuevo optimismo en forma de una pequeña curva en la comisura de mis labios. 

Sin embargo esa comprensión, la sonrisa y todo aquello que quería decirle se desintegraron el instante en que finalmente la encontré hablando en la cocina con Hershey. Para empezar porque la conversación parecía revelar que Hershey sabía más de la cuenta y que estaba por demás enterada de la situación de Cady.

— ¿Por qué no puedes admitirlo? El Alfa es mucho más para ti que una simple atracción por su apariencia---

—No insistas más, Hersh. Ni siquiera es un hombre real, es un personaje de una historia. Jamás debí acercarme tanto al protagonista, ahora está confundido por ello. Esto es un completo desastre…

Debo haberme vuelto un loco, más que preucparme por todo lo que sabe Hershey estaba más dolido en lo que tuviera que decir Cady sobre mi.

¡¿Desastre?! ¡Llamó un desastre el que me haya enamorado de ella!

Shawn nuevamente me pidió que me calmara y escuchara hasta el final, resignado esperé por lo que me pareció una larga conversación que tan solo mataba cada vez más mis esperanzas a cada tópico que abordaron cambiando el tema de un momento a otro.

—Qué más da eso. Yo soy tu mejor amiga y también soy un personaje.

—Es diferente, adoro a Sarah desde que inició nuestra amistad y tú definitivamente eres como ella. Pero ese hombre y Ery...

Mi pulso saltó y se detuvo un momento, finalmente sabría lo que piensa de mí.

Aunque ambos parecen iguales son completamente diferentes—Apenas había comenzado pero yo ya sentía un sabor amargo que me golpeaba hasta las entrañas—Uno es mi fastidioso jefe al que no puedo entender ni aunque tuviera pintado un mapa en su frente y el otro...

La ropa de Jerome tenía su asqueroso olor y la lluvia impidió que Cady pudiera detectarme, aun así fui cauteloso al asomarme por el marco de la puerta.

Vi su rostro, su boca torcida y aquellos gestos en su cuerpo denotando su molestia.

— ¿Te gusta no es así?—Por unos segundos tuve algo de esperanza cuando Hershey se lo preguntó.

Sí, me gusta. Pero eso no es suficiente para una relación como él quiere. Tarde o temprano esto tendrá que terminar y cuando eso suceda ambos podremos olvidar al otro y seguir con nuestras vidas.

“Dime que está mintiendo, Shawn…” Le supliqué.

Shawn permaneció en silencio a pesar de mis ruegos internos, tal vez no había dicho lo suficiente para saber la respuesta, tal vez lo que diría sería algo bueno que pudiera mantener viva la llama de mi amor por ella para no darme por vencido. Solo necesitaba una pequeña señal para armarme de valor y decirle que---

Agradezco que sean tan diferentes porque incluso si veo a ese hombre que se parece a él físicamente, estoy segura que no los confundiré ni me dará nostalgia, no será una molestia ni me insistirá con su amor hasta ser una ser insoportable como Ery.

Cada una de sus palabras, una a una me cayeron como si fueran grandes piedras lanzadas hacia cada parte de mi cuerpo todas ellas con el blanco a mi corazón.

“Dime que es mentira, por favor Shawn, ve entre sus mentiras y confirma que...” Volví a suplicarle cuando Shawn negó con la cabeza.

'Es cierto, Ery, todo lo que dijo es cierto'

Sentí como perdía toda la fuerza en las piernas.

Dijo que soy fastidioso, mi amor le es incómodo,incluso dijo que soy descartable. Shawn insistió que escuchara todo hasta el final pero ya había escuchado lo suficiente para entender que ella no siente ni siquiera una tercera parte de lo que yo por ella.

Ni siquiera me ve como un hombre, solo un amigo y el que yo no pueda verla igual es molesto para ella.

Esa misma tarde pedí a Milo que preparara una habitación para Cady. Era lo mejor para los dos, que comenzara a respetar esa distancia cuanto antes.

He leído la novela de Eardwulf numerosas veces. Todas ellas diversas con la historia presentando épocas diferentes aunque siguen casi el mismo patrón. 

El Dios Schadenfreude insiste que debo encontrar algo en esto pero solo puedo detectar las burlas de Eardwulf en mi cara al señalarme como su maldita sombra.

Soy el personaje que sigue sus deseos. Quizá Cady tiene razón, tal vez al ser el protagonista simplemente sigo mi papel como un imbécil al enamorarme de ella, tal como Eardwulf me escribió.

Han pasado al menos 48 horas desde ese momento, más de 5,760 segundos quizá la misma cantidad de latidos en que solo he podido pensar en ella esperando por un milagro que lo cambie todo.

Después de reflexionar la misma cantidad de tiempo en que ella ni siquiera se ha dignado a buscarme, finalmente tomé la decisión.

Abro mi cajón, mis manos buscan con urgencia un abrecartas hasta sentir el mango de este entre mis dedos, contemplo su brillo, dirijo su filo hacia el listón que creí mi propio hilo del destino.

Solo un poco más...

El filo roza la superficie del listón, solo bastará un pequeño tirón para romperlo. Mi mano se endurece negándose a avanzar más a ese punto.

Lo intento de nuevo, juro que lo intento, el resultado es el mismo.

Ni un poco, no me atrevo siquiera a rasgar una pequeña costura.

Furioso aviento el cuchillo cubriendo mi rostro.

— ¡Cadence Beckham! ¡¿Qué me has hecho?!

Aunque sé que no me amas,  que no puedes entregarme siquiera un tercio de lo que yo siento por ti...

No puedo convencerme de olvidarme de lo absurdo que es aferrarme a este sentimiento.

—Te amo...

Una lágrima resbala por mi mejilla humedeciendo la mano que sostiene la mitad de mi rostro.

Nuevamente la puerta se abre sin mi permiso. Es Milo asegurando que Cady ya se encuentra en su nueva habitación, dice algo más hasta que calla abruptamente al verme en este estado, su rostro palidece cuando levanto la cabeza para mirarle, la bandeja en sus manos cae con estrépito en el suelo y sus pesados pasos resuenan corriendo hacia mí.

—Ery, todo está bien—Me dice en voz muy baja mientras me abraza.

Un Alfa no debe llorar, tampoco debe mostrar su debilidad. Mucho menos se dejaría abrazar así por su Beta. Cadence me volvió así y lo peor de todo esto es que no me desagrada lo que soy ahora.

— ¿Por qué no me ama, Milo?— Le digo sin siquiera limpiar los mocos resbalando por mi nariz.

— ¿Eso te dijo tu pequeño enigma...?

Un gran sollozo ahogado hace que mi mejor amigo me abrace con mayor fuerza mientras apoyo mis manos en sus hombros en busca de soporte.

—Dijo que soy un placebo que cuando todo esto termine simplemente ambos seguiremos con nuestras vidas pues solo nos necesitamos para cubrir el espacio de alguien más---

—Ery... Si pudiera decirte palabras alentadoras lo haría. Pero yo tampoco sabría darte ahora un buen consejo... —La voz de Milo, aquella que siempre tiene un tono burlón y sarcástico es apenas un susurro.

"A veces se debe saber perder" me dice demasiado bajo para que no pueda escucharlo pero mi oído es demasiado agudo. Una voz aguda se libera de mi como un aullido, Milo golpetea en mi espalda mientras me libero como nunca debería hacerlo un Alfa hasta dejar su camisa húmeda, con fluidos nasales ruines.

***

Los infernales ruidos de los pájaros y el sol en mi ventana me anuncian un nuevo día mientras abro mis ojos encontrando su lugar vacío. Ni siquiera intento alargar mi mano buscando un calor que no encontraré nunca más.

Han pasado seis noches y cinco días desde el rechazo de Cady.

Cinco noches en las que ingreso a mi propia habitación trepando por la pared hasta el piso donde se encuentra mi ventana para poder entrar. Todo para no cruzarme con ella.

Creo que lo he llevado bastante bien, no volví a tener ese comportamiento vergonzoso ni me dejé abrazar más por mi Beta. Aprendí a que eso no me afectara a grados insoportables.

Pellizco en medio de mis ojos mientras gruño. Apuesto a que debo tener ojeras como un horrible vampiro, aunque pretendo dormir en realidad entre los malditos sueños que continúan mostrándome a Eardwulf y Cady lo poco que he podido conciliar y llamar un “descanso” es casi nulo.

<< ¡DIN-DIN-DIN! ¡APARECE UNA NUEVA MISIÓN! >>

Maldita sea, deja de fastidiarme tan temprano, Dios Schadenfreude…

<< ¡Te encantará la siguiente misión, Alfa! >>

Golpeo con fuerza el colchón de mi cama. Si ese dios tuviera cuello le estaría ahorcando el suyo en este momento.

<<El Alfa debe tener sexo a la intemperie>>

Definitivamente, si tuviera cuello ese Dios, lo ahorcaría con todas mis fuerzas.

— ¡¿Y cómo quieres que haga eso si tu querida huésped me evade desde hace más de cinco días?! ¡¿No fue una misión tuya la que me tiene en este desastre?!

<<La misión fue acelerar su corazón con un acto no sexual, el cómo lo hicieras fue decisión tuya>>

— ¡Mentiras! ¡La misión también tenía que hacerla decir unas palabras! ¡Dijiste que sería muy sencillo!

<< ¿No decías que deseabas una misión que implicara tener “acción” como las que obtiene el huésped? >>

¡Eso fue antes de que me rechazara! Golpeo mi frente con la palma de mi mano casi cerrada.

<<Es una lástima, la misión que te he dado es la misma misión del huésped--->>

— ¡¿QUIÉN C4r4J0 ERES?! ¡¿Es divertido ser un voyerista, observando lo que hacemos?! ¡Ya tuviste el mejor espectáculo maldito desgraciado! ¡Acabas de ver el rechazo más humillante de la historia---!

CLANKCLANKCLANK

Alguien parece estar peleando con mi maldito cerrojo ¿Tan difícil es recordar tocar la maldita puerta?

—El Alfa ha ordenado que nadie entre a su habitación—Dice Bertha desde la puerta, estoy a punto de ignorar lo que sea que sucede ahí afuera hasta que escucho una voz que he extrañado desde hace más de cinco días.

—Dejé algo importante ahí…—mentirosa, seguramente viene para robarme la almohada y cambiarla para seguir teniendo sueños húmedos con mi rival.

Molesto salgo por la ventana y salto desde esa altura, ya me he acostumbrado a hacerlo, la mayoría de las veces logro caer de pie incluso sin el poder de Shawn.

Comienzo a caminar en dirección opuesta al dormitorio de la manada cuando detengo mis pasos. Le diré a Cady que deje de llevarse mi almohada, cuando lo hace me deja su maldito aroma y eso solo aumenta mi insomnio por las noches.

Entro por las escaleras, subo rápidamente cada una hasta llegar al piso frente a mi dormitorio.

—Ery es muy práctico, notará que falta su camisa, aunque todas sean iguales tiene una cantidad limitada de prendas en su guardarropa.

Vaya, sí que me conoce bastante bien. Aunque tal vez sea porque me compara con mi rival como siempre.

Bertha gruñe con molestia y le responde algo que casi me hace caer de trasero al suelo por la impresión.

—No tiene cara para quejarse cuando hace exactamente lo mismo.

¡Carajo, así que si me había visto esa vez tomar la ropa interior de Cady! Mientras pellizco en mi frente disipando la vergüenza que me da que mi propia casi segunda madre le esté diciendo a la mujer que me gusta lo que hago cuando ella no me ve.

Cady y la señora Thunderhowl parecen hablar pero no puedo escuchar nada más hasta que esta se aleja de ahí (finalmente) dejando a Cady con mi camiseta.

Bien, ahora que está sola voy a acorralarla por detrás y le ordenaré que deje de intercambiar almohadas, De pasada voy a recuperar mi camisa. Sin embargo mis pies se niegan a moverse cuando veo a Cadenza observar detenidamente mi camisa que acerca a su mecho y hunde su cabeza olfateándola.

Se ve tan apacible, ella aleja su cabeza, sonríe por un breve momento y vuelve a olerla. Por un momento me parece algo adorable, después recuerdo que mi olor es exactamente el mismo que el de ese hombre, gruño en decepción. Sus labios rozan la tela que abraza contra ella, cierro el puño y me siento un intruso hasta que escucho su voz en mi cabeza.

'—Gian'

Shawn me confirma que definitivamente lo dijo. Por accidente su enlace mental y el mío están conectados. Siento un pequeño calor en mi pecho al ver sus pequeños gestos sabiendo que son algo que hace pensando en mí.

Me acerco sigiloso, alargo mis manos aunque ella se encuentra un poco alejada en el pasillo, deseo con todas mis fuerzas abrazarla por detrás y susurrar en su oído…

— ¿Te dejo a solas con tu nueva pareja, Cady Cad?

¡Maldita Hershey, acaba de interrumpir en el peor momento---!

Sin embargo lo que le sigue me detiene de querer destrozarla frente a Cady, mi pareja salta hacia adelante gritando muy alto por la sorpresa. Maldición, aunque esa reacción debió ser mía es muy placentero verla desde este ángulo. Puedo notar con gran satisfacción cada escalofrío recorrer desde su espalda. 

Su voz titubea al sentirse atrapada y vulnerable desatando mi instinto de protegerla.

— ¡Se le cayó a la señora Thunderhowl!—Miente— ¡Solo la levanté para devolvérsela!

Hershey por supuesto como la chismosa astuta que es no se cree nada de lo que dice, su boca muestra un aire picarón y comienza a molestar a Cady.

— ¿Entonces la oliste para comprobar su dueño?

Algo así dice, la verdad esa mujer no me importa ni un poco.

— ¡Tch! Como si lo necesitara.

Responde Cady destrozando de nuevo todo ese calor suave en mi interior reemplazándolo con un gran y maldito témpano de hielo sobre una tormenta tirando rayos.

En contra de los deseos de Shawn gruño y me alejo de ese lugar, de nuevo ella niega ante todos que sienta aunque fuera algo mínimo por mí ¿Es una vergüenza para ella que la vean con algo de apego hacia su esposo?

Para cuando me he hecho esa pregunta nuevamente me he alejado lo más que pude de ella encontrando a Milo en el camino. Ambos nos vemos en silencio antes de que camine hacia atrás y me dirija hacia el bosque. No necesito de la compasión de nadie.

***

Ni los golpes de la madera al recibir el impacto del martillo y el clavo pueden sobre escribir la crueldad de esa mujer y sus filosas palabras.

Una voz en el enlace mental me interrumpe. Elijo ignorarlo pero continúa insistiendo hasta que finalmente acepto recibirlo. 

Comienzo a martillar con fuerza mientras tanto, seguramente Milo quiere fastidiarme por dejar pendientes sin revisar ni firmar. 

‘—Tu pequeño enigma casi descubre el libro de Eardwulf al abrir el cajón, deberías regresar’

¡CLAK!

El martillo golpea la madera fallando su objetivo. Maldición, el golpe ha dejado una tremenda magullada. Bueno, Lina no puede quejarse de que le haya reparado su casa aunque tenga un ligero golpe...

‘—Me pregunto lo que debo responderle cuando me pregunte por ti’

De nuevo el martillo recibe un desvío golpeando con mayor fuerza dejando una enorme fisura.

‘—Es una pregunta muy tonta si viene de mi Beta quien a fin de cuentas hace lo que le da la gana’

Respondo mientras continúo golpeando con el martillo reparando una de las sillas, esa puerta va a necesitar más reparaciones y no me pondré a averiguar cómo, así que cambié de objetivo. El sonido metálico y la madera al impacto me son relajantes.

‘—Dadas las circunstancias esta vez, no estoy seguro de lo que haré cuando lo haga, probablemente primero la moleste un poco’

‘—No lo hagas, Milo’  Mi voz desde el enlace mental, aunque suave, representa una advertencia.

‘—Demasiado tarde, este Beta ya hizo “lo que le da la gana” eso dijiste’

Después de eso Milo no me envía más enlaces mentales. Supongo que debe estar muy ocupado o Cady sigue insistiendo en abrir los cajones. Es necia pero mi Beta no dejará que descubra los secretos que deben permanecer ocultos debido al Dios Schadenfreude.

Libero una risilla seca, aunque mi mejor amigo me hace sentir un poco mejor con sus actitudes burlescas no es suficiente para olvidarme de las heridas internas, no importa lo relajante que sea golpear la madera con un martillo y clavos, un corazón roto no es fácil de reparar. Mucho menos cuando no tienes intenciones de darte por vencido aunque jures que lo harás.

Ahora que lo pienso esta puerta definitivamente no tiene arreglo tampoco. Golpee demasiado fuerte en un lugar que parece frágil, quizá deba darme por vencido y comprar una nueva, esta la puedo convertir en leños... 

No, todavía tiene esperanza.

— ¿Debería añadir “carpintería” como otro de los pasatiempos secretos del Alfa?

Mi brazo se ha quedado suspendido con el martillo a medio camino. Incapaz de golpear, incapaz de regresar. 

Su olor a frutos rojos, lluvia y jazmín invaden cada rincón de mis sentidos mientras el martillo golpea en mi dedo pulgar al perder concentración con su sola presencia. Shawn se alegra y asegura que todo mejorará pronto para los dos mientras gruño en respuesta.

Rápidamente retomo mi objetivo guiando el martillo hacia el clavo cual estaca al corazón de un vampiro acabando por partir la puerta. Es irreparable.

Cierro los ojos, respiro hondo... Tal como dijo Milo "A veces se debe saber perder" se acabó.

Esta vez no pienso ceder nunca más a sus hechizos.  

Maika Maese

El joven Alfa lleva casi una semana reprimiendo sus sentimientos inútilmente, la puerta destrozada es una representación muy clara de sus propias emociones y deseos de frenar todo lo que aun continúa rondando por su cabeza ¿será que esta vez los papeles se hayan invertido y Cady sea quien reciba el rechazo de Ery? El último acto será con ambas perspectivas alternándose entre ellas.

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