Capítulo 117.4- Misión insoluble Parte 2

Acto IV- Noche de Cosecha ~

Los rayos del sol y el canto de los pájaros son lo primero que percibo al despertar, aunque el olor de Ery permanece, es tan suave apenas puedo percibirlo.

Aunque llevo puesta únicamente su camisa y mi ropa interior siento algo de nostalgia

Tal como me dijo ayer no pasó la noche aquí.

Abrazo su almohada un momento, hoy será un día largo y pesado aun así estoy lista para todo lo que venga. Chiara se emociona y me elogia por mi valentía. Después del susto que me pegué por Hershey y Lina ambas coincidieron en que si fuera doloroso al punto que fuera insoportable nadie lo haría.

Bien, usaré un vestido cómodo pero bonito. Por la noche estaré completamente lista para abrazar lo que sea que me espere con ese Alfa.

Decidida, completamente rendida ante lo desconocido pero segura de mi decisión, abro la puerta de su oficina, espero verlo sentado ahí quizá destrozando algo mientras intenta controlar sus impulsos debido al poder de la Luna que vuelve a su lobo incontenible.

En su lugar me encuentro una oficina completamente limpia, no hay rastro alguno de arañazos o signos que me alerten de que mi novio haya perdido el control.

Cierro la puerta de inmediato, espero que no se le ocurra cocinar. Si bien lo comería por su esfuerzo eso no resta el hecho que lo hace fatal.

Para mi fortuna la cocina está ocupada únicamente por Milo, no tengo idea de lo que esté preparando pero huele delicioso.

—Buenos días a mi Luna que es más brillante que el---

— Sabes que ese saludo es demasiado largo, con un “hola” me basta.

El sonido de la cazuela y los trastos que Milo mueve de un lado a otro mientras el metal choca contra otros objetos me dice que no se encuentra de buen humor a pesar de que intenta parecer tranquilo.

— ¿En dónde está Gian?

Milo no me responde, continúa concentrado en cocinar y saltear la carne echando vino. Espero un rato hasta que finalmente Chiara y yo perdemos la paciencia.

—No me moveré de aquí hasta que respondas, Milo.

Milo continua con movimientos hábiles haciendo volar la comida de la sartén sobre una flama viva muy intensa. No le temo porque tengo poder de fuego sin embargo es más que obvio que me está queriendo evadir el tema.

—Lo encerré—Responde finalmente mientras abro mi boca de asombro sin poder creer la indiferente naturalidad con la que dijo semejante barbarie.

— ¿Lo encerraste? ¡¿En dónde?!

SHAAA, SHAAA...

Las flamas continúan chillando mientras Milo sigue cocinando como si todo fuera normal.

—Se puso demasiado necio, es un peligro así que hice lo que me ordenó. Lo encerré en la mazmorra---

— ¡¿Te haces llamar su Beta?!

¡No importa cuánto tiempo viva aquí no puedo entender sus extrañas costumbres de lobo! ¡¿Desde cuándo es normal que un Beta encierre a su Alfa en una húmeda y sucia mazmorra como si fuera un prisionero que cometió indulto?!

—Te ordeno que lo liberes.

—Será mejor que no lo hagas, Luna. Créeme, está mejor ahí donde está.

SHAAA

Comienzo a perder la paciencia a cada segundo hasta que finalmente uso el poder de Chiara para apagar abruptamente el fuego.

— ¿Por qué hiciste eso?

—Lo mismo pregunto ¿Cómo pudiste encerrar a mi novio? Fui clara ayer, no importa que tan violento crea ponerse yo le calmaré y estaré ahí para detenerlo---

—Una cosa es ponerse violento como hace cada equinoccio de otoño, puedo detenerlo sin problema con el apoyo de Jerome como siempre, pero esto—gruñe—Esto es más de lo que puedo controlar y soportar.

— ¿Es tan aterrador?—Pregunto preocupada mientras Milo asiente.

—Es un peligro para todos, asustará a la manada si le dejo suelto.

Chiara intenta empujarme con su cabeza, a ella no le importa que esté incontenible, es nuestra pareja y lo necesitamos durante el equinoccio cerca. No solo es parte de la misión, también es algo que le prometí a mi novio.

—Libéralo—Ordeno usando el comando de Luna.

Mis ojos son del color de Chiara, azul celeste. Su Beta y Roshard no tienen más remedio que obedecernos mientras suspira y me advierte que me voy a arrepentir por eso.

***

Al bajar las escaleras de la mazmorra espero escuchar algún sonido aterrador o golpes fieros, gruñidos, aullidos, cualquier cosa. ¨Para mi sorpresa todo está sospechosamente tranquilo.

Milo me señala la mazmorra justo al fondo del pasillo. Incluso lo llevó lo más lejos posible.

El silencio me preocupa demasiado ¿le pasó algo? ¡Tal vez se encuentre inconsciente! Me apresuro a llegar hasta su celda donde sostengo los barrotes entre mis manos y me asomo para ver a mi novio.

Mi Alfa está demasiado tranquilo. Canturrea (cosa que nunca hace) está sentado en un banquillo de piedra pegado a la pared mientras mueve sus piernas como niño pequeño. De inmediato percibe mi olor que olfatea con gusto mientras salta del lugar donde se encuentra sentado y así casi arrastrándose con una gran sonrisa y brillantes ojos alegres se agarra de los barrotes.

— ¡Novia! ¡Estás aquí!—Su sonrisa no es la habitual, se parece más a la de Lina, exageradamente entusiasta e infantil.

Extrañada observo a Milo quien mueve la cabeza como diciendo “¿Lo ves? Te lo advertí” arqueo la ceja y vuelvo a ver a mi novio quien sigue con tremenda sonrisa que hasta da miedo lo infantil que se ve.

— ¿Viniste para aparearnos?

Lo juro, si Ery tuviera cola estoy segura que la estaría meneando con tal fuerza que podría barrer todo el polvo de una sola vuelta.

—Qué diantres le pasó a mi novio—Murmuro entre mis dientes sin poder creerme que ese hombre que me observa como un perrito a su dueño mientras dice palabras tiernas y obscenas a la vez es mi Gian.

—Eres tan hermosa, esposa, hueles tan bien que mi ****** se pone duro y solo quisiera empinarte contra la pared, luego besar tus suaves labios mientras te lo meto hasta los **** mientras jadeas mi nombre en sílabas con cada golpe.

¿No había dicho que se pondría agresivo? Esto es agresión pero de otro tipo…

‘¡Qué lindo es! ¡Quiero que cumpla todo lo que dice!’

Agh, me había olvidado que mi loba es una pervertida.

Milo y yo hacemos al mismo tiempo el gesto de pellizcar el puente de nuestra nariz y gruñir de fastidio. Hubiera preferido que rompiera cosas, de verdad, eso sería mucho mejor que tener que lidiar con este Alfa juguetón y caliente.

—Ery…

—¡¡Llámame por mi nombre, esposa!! ¡Quiero que mi novia, mi amorcito, me diga Gian mientras me toma el ***** de rodillas!

—Gian—Le digo firme.

— ¿Sí, corazoncito de miel?

Tapo mi rostro brevemente y respiro hondo. Esto es demasiado vergonzoso, escucharle hablar así más que un deleite me da un dejavu tremendo.

—Escúchame, Gian---

—Haré lo que quieras, amor mío.

—Voy a sacarte de aquí pero debes prometerme que actarás… Ciertas reglas—Digo distraída cuando besa mi mano y comienza a lamer mis dedos.

— ¿Shi? ¿Qué quieresh que te prometa, amorcito?

Chiara exclama con gran emoción dentro de mí lo lindo que se ve mientras pido a la Diosa Luna o lo que sea que esté más cerca por la paciencia que comienzo a perder.

—Primero debes terminar tus deberes, sin ningún reproche ni trampas. Te acompañaré para que terminemos más rápido.

Ery asiente dando algunos saltos.

—Beta Milo se ha esforzado mucho en preparar la comida de hoy, deberás comportarte hasta entonces. Todavía es muy temprano para que me asaltes.

Ery ladea la cabeza como si en su inocencia no pudiera comprender.

—Todo tiene lugar y momento, todavía no quiero hacerlo, primero debo tomar algunas vitaminas y hierbas que me sirven para tener mejor “resistencia” no tienen efecto inmediato---

— ¿Quieres mejorar tu resistencia? ¡Con la práctica constante puedes!

—Tus “prácticas constantes” son lo que me deja tan exhausta que acabo pasando unos días en el hospital, Gian.

Mi novio ladea la cabeza, se rasca con su mano la nuca y suspira.

—Tienes razón. Lo haremos como tú desees, amor.

—Solo puedes decirme “amor” tres veces cada veinte o treinta minutos, el que lo digas tan frecuente y seguido me afectará porque aún no me acostumbro.

—De acuerdo, mi preciosa esposa.

—Suficiente, no puedo seguir viendo a ustedes dos derramando miel haciéndome perder mi tiempo—Dice Milo abriendo la puerta como si fuera una jaula.

— ¡Espera, Mil---!

Demasiado tarde, en cuanto la puerta se abre Ery salta como una fiera sobre mí, pensé que me devoraría al instante pero supo cumplir su promesa.

Su cuerpo, que es demasiado pesado, se enconcha sobre mí como un gato acomodado en el regazo de su amo.

— ¡Cady! ¡Te extrañé! ¡Mi Cady!

En la televisión algunas veces llegué a ver perros y sus comportamientos. Durante mis tiempos escribiendo la mentada novela que creí insoportable, quise ver la diferencia entre un canino común y los lobos. A pesar de que ambos son básicamente perros sus comportamientos si son algo diferente.

Pero el Alfa frente a mí se comporta definitivamente como un perro de casa. Su respiración suena igual que la de uno exageradamente animado cuando sabe que saldrá de paseo. Me olfatea, restriega su cara contra la mía y me empuja con su frente, oh por dios, el celo convirtió a mi novio lobo en una mascota.

Mientras pienso en todo eso Ery se acerca a mi cuello, lame debajo de mi nuca y mordisquea el lóbulo de mi oído. En medio de sus abrazos comete algunas faltas al espacio personal apretujando lugares y restregando la dureza de su entre pierna.

Corrección.

Mi novio Alfa se volvió un perrito en celo. 

 ****

Al igual que a los perros bastó que le diera órdenes para que fuera obediente y dócil, cumplió con todos sus deberes (con la menor cantidad de asaltos a mi cuerpo posibles) leímos juntos un momento sentados en el pasto, acomodó su cabeza en mi regazo, se estuvo quieto la gran mayoría del tiempo.

Incluso ayudó a organizar la mesa para comer.

A pesar de su comportamiento extraño logré acoplarme con ese nuevo lado suyo y descubrí que incluso si es un poco… "curioso" todo esto… me agrada.

Al ser más vulnerable y expresivo me dejó notar lo mucho que le gusta que le acaricie la cabeza, tambien que tiene cosquillas si picoteo su abdomen. El jugar con él y molestarlo no fue algo que durara mucho pues al igual que los perros eso solo lo “animó” demasiado.

Creí que sería muy difícil sobrevivir el resto del día pero supo comportarse hasta la hora de la cena.

—Es un día especial así que voy a organizar a todos para que se sienten en parejas como mi Luna y yo.

Sin dejar de abrazarme me acomoda en su regazo donde no sé si morirme de vergüenza por sus palabras o por lo incómodo que ha dejado a su Beta.

Ery ha organizado (sin ninguna consideración) que mi Gamma y el suyo estén juntos, es lógico, son pareja. Pero, para mi gran horror, también quiso hacer lo mismo con mi Beta y el suyo es decir los ha sentado uno al lado del otro.

Al principio Milo y yo saltamos con un gran y poderoso “¡Nooo!” cuando anunció el orden. Pero Lina, quien no está al tanto de todos nuestros problemas, preguntó con una mirada de cachorro triste a Milo si le incomodaba sentarse cerca de ella. Rendido ante ella, Milo negó todo y acomodó la silla para que se sentara.

Hershey tampoco sabe lo que ha pasado con Milo y Lina pero parece sospechar que algo se cocina entre ellos. Ella sonríe por momentos y me envía mensajes por nuestro enlace.

Quizá sería más divertido y podría disfrutarlo más si no fuera por un “pequeño” detalle. Aunque la comida se ve deliciosa, no puedo apartar mi mirada por más que intento ignorar lo que tengo frente a mí.

En las novelas suelen decir los protagonistas que sienten que se les endurece de solo ver a la protagonista sin embargo no creí que fuera tan literal, joder, demasiado literal.

Frente a mí, el Alfa llamado Terrence Gian Avery (Alias Ery) tiene una tremenda tienda de campaña y no importa si camina pareciera que es invisible para los demás pues no notan tremenda lanza entre sus piernas.

¿Cómo es posible que nadie haya visto eso?

¿A nadie le importa?

¿Hooola?

Su alfa líder trae tremendo palo con el que podría sacarle el ojo a alguien, su líder, su señor, su príncipe o rey, está mostrando el 🐬🐬🐬🐬 parado en plena reunión o comida, un momento tan sagrado como este...

Me es imposible probar bocado con semejante distracción. También me cuesta creer que no hace tantos meses "Alfa Ery Avery" se comportaba como un frío petulante pedazo de basura mandando por todos lados con su cara de póker, fumando como chimenea invernal. Y ahora es un cachorro que muestra de formas muy aterradoras su pasión por mí, es cursi, me mira con unos ojos brillantes y suaves como jamás lo había escrito al condenado.

—Ahora di “Aaah”

—Gian... No es buen lugar para

—Tonterías, nunca será inapropiado en ningún momento del día expresarte mi amor.

Esta vez sí pude sentir algo de temor en el ambiente, todos nos miran sorprendidos y algo asqueados, quizá tanto o más que yo quien no puede evitar sentir ñañaras con aquella muestra de afecto publica tan cursi.

¿Estará así durante tres días? ¡Qué horror!

—Esposa mía, mi luna, mi pareja...

—Ya basta de tanto rodeo ¿Qué quieres?

—Quiero ((sonido de delfines censuradores)) y ya no creo poder soportarlo más. Sino te 🐬🐬🐬🐬 me voy a morir.

Maldición no me esperaba eso.

Los demás parece que tampoco porque se han quedado con la misma cara insulsa que yo por segunda vez.

¿En serio dijo eso en público?

Él toma mi mano y la acomoda en su mejilla luego me gruñe levemente como un ronroneo.

Sí, todos escucharon bien. Un ronroneo.

Un jodido lobo ronroneando como gato.

No sé en dónde me equivoqué al escribir está historia de hombres lobo y licántropos.

—Pareja, come pronto para que podamos ir a nuestro nido de amor para que te 🐬🐬🐬🐬 y luego te 🐬🐬🐬🐬 en ####.

¿Así que cuando está en celo este hombre lobo puede perder la conciencia a ese punto de comportarse como un niño?

¿No el celo los ponía como bestias literal y teóricamente? ¿No son insaciables y peligrosos pues quieren montar a su pareja hasta que quede flácido su miembro o queden exhaustos?

Oh por dios... ¿Querrá hacerlo hasta caer?

‘Dijiste que puedes con todo lo que venga’

—¿En qué piensas, cariño?

—Ah... En nada en particular.

Demonios me he vuelto a perder en mi propio soliloquio mental.

Miro hacia la salida y posibles rutas de escape. Si estando consciente y sin celo me ha dado como cajón que no cierra, esta vez lo hará como rata en balde hasta que me destroce la cadera y aquí no creo que haya sillas de ruedas para recuperarse.

¿Celo? En todo este tiempo nunca tuvo un celo que tenga memoria, entonces... ¿Acaso es culpa del vínculo que hicimos como novios? ¿Se ha vuelto un insaciable carnívoro adicto a la sensación animal y placentera de tener relaciones con su pareja?

No estoy segura de la respuesta pero no lo quiero averiguar.

—Gi..Terrence...

— ¿Si, pareja de mi alma?

¡Por amor de la diosa, por favor que alguien lo detenga antes de que me dé un coma diabético de tanta dulzura y miel que derrama!

—Quiero servirme más.

—Vaya, tienes mucho apetito hoy—Sonríe de lado a lado mientras acaricia arriba de mi vientre— ¿Será que ya comenzaste a practicar comer por dos?

Tapo mi cara de la vergüenza.

—Come todo lo que quieras, amor mío, esperaré a que termines.

—Gracias…

Solo decirlo me apena demasiado. Si le entretengo con mucha comida puedo prolongar la evidente agonía que me espera cuando vayamos a la habitación.

—Escuche que los mariscos son afrodisíacos, pediré que traigan también algunos.

¡¿Qué carajo piensa hacerme toda la noche?!

Ni siquiera pude tocar toda la comida que hay en la mesa. Me pasé con tanto pedir, pensé que se cansaría de esperar y desistiría pero olvido que los hombres lobo y su celo no son algo que se pueda llamar poco serio.

Lo que más me aterra además de la zarandeada, la parte de anudar, si, como jodidos perros que son. El solo pensar que se quede pegado mientras se agranda y me deja su semilla es algo que me hace estremecer pero no de placer, bueno quizá en parte, solo una pequeña y muy diminuta parte que tiene cierta curiosidad...

¡Chiara deja de meter pensamientos obscenos en mi cabeza!

Sería mucho más decidida con esto si no fuera por el hecho de que es un proceso doloroso para la hembra.

Verlo tragar mariscos como si se preparara para que le dure levantado como si tuviera batería alcalina de buena duración es aún más desconcertante.

— ¿Ya terminaste, amor?

—Eso creo—Si como otro bocado más me voy a indigestar.

Levata mi barbilla y con gran seriedad, como si me fuera a decir algo muy importante, abre la boca para decir otra de sus barbaridades. 

—Cady... Cariño... Mi pareja ¿Qué te parece si hago salir a todos y lo hacemos en la mesa?

— ¿Estás loco?

—Loco por ti—restriega su cabeza—no creo poder evitar que estalle entre mis pantalones ni un minuto más.

Condenado lobo cachondo, aunque quiero decirle que pare sabe exactamente en qué lugares tocar y besar para desarmarme completa.

—Oh, diosa—gruñe como un ronroneo—hueles demasiado bien, esposa.

Por un momento casi me dejo llevar hasta que unas voces me hacen percatarme de la respiración obscena del Alfa que hace incomodar a todos quienes comienzan a comunicarse en nuestro enlace mental.

‘— ¡Por amor a la diosa! ¡Espero que no piensen en hacerlo aquí frente a todos!’ Dice Jerome sosteniendo la mano de Hershey mientras mira disimuladamente hacia la puerta.

‘—Es la primera vez que escucho gemir a un Alfa’ Lina no disimula ni un poco su asombro en el rostro.

‘— ¡No escuches eso, de Fritz!’ Milo quiere permanecer tranquilo pero una distracción se lo impide.

—Creo que será mejor que salgamos discretamente’ Sugiere Jerome.

‘— ¡No miren hacia allá! ¡El Alfa nos dejará ciegos si alguien se atreve a ver a su Luna en ese estado!’

¿Cuál estado?

‘— ¡Cady Cad se ve tan erótica!’

‘—Creo que el Alfa no puede contenerse más---‘

‘— ¡Lina de Fritz, no veas eso!’

Ni siquiera sé qué voz escuchar primero, si a Chiara que está como loca saltando de lado a lado esperando todo lo que ese Alfa pervertido puede ofrecer, mi propia voz que comienza a ceder a los encantos de ese desgraciado o a mis amigos quienes parecen tener un debate interno.

Trago saliva y suspirando para tranquilizarme respondo lentamente a su petición lastimera.

—De acuerdo, hagámoslo... Pero no aquí en la mesa---

Ni siquiera he podido terminar de hablar cuando él me besa frente a todos, introduce su lengua y para horror de todos arrastra la silla hacia atrás, sin liberarme de sus brazos corre tan rápido como puede fuera del comedor.

¡Ni siquiera se ha despedido!

Nuevamente siento un tremendo dejavu cuando me lleva cargando por las escaleras  con gran velocidad hasta nuestra habitación, ni siquiera parece importarle quien se cruce.

Una vez adentro no puedo evitar reclamarle y golpearlo con los puños.

— ¡Alfa! ¡Bájame!

Ery de inmediato me avienta sobre la cama, lo hace con algo de delicadeza a diferencia de las otras veces.

— ¿Qué clase de comportamiento vergonzoso fue ese, Gian?

Ery bufa y el peso de sus brazos hunde mi lado de la cama mientras se acerca a mí, extiende su mano, cierro mis ojos y vuelvo a abrirlos cuando me percato que no sucedió nada y que el peso se ha aligerado.

—Perdona, novia—se arrodilla y pega su frente hasta el suelo—no quería asustarte.

Parpadeo, lo hago varias veces. Incluso me tallo los ojos sin poder creerme lo que veo, Ery está pidiendo disculpas mientras me mira como un perro regañado.

—Sé que soy un bruto, un pervertido, soy de lo peor, soy escoria… no me mires con temor, no puedo soportarlo.

Nuevamente parpadeo varias veces.

¿Qué diantres le pasó a mi protagonista?

¡Sé que está en celo pero esto es ridículo!

—Gian, levántate… no estoy asustada---

— ¡¿Entonces estás decepcionada?! ¡Lo siento! ¡Soy un pésimo novio! ¡Debería dejar que me castres por idiota!

Por dios…

—No, Gian. Tampoco estoy molesta… un poco avergonzada, quizás.

—Rompí mi promesa… no merezco aparearme contigo.

¡No es para tanto! ¡Agh! ¡Ahora siento que yo soy quien lo ofendió!

‘Quiere tu consentimiento, Cady. El mío ya lo tiene desde el primer día pero quiere el tuyo, incluso te ha mostrado su cuello en sumisión’

Suspiro, llevo mi mano al pecho, niego lento con la cabeza sin dejar de sonreír. Es un idiota demasiado adorable. Me arrodillo a su altura y levanto su barbilla.

—Gian, mírame—al ver sus ojos tiene un pequeño brillo sobresaliendo entre las comisuras, no puedo creer que esté llorando—Fuiste un buen chico hoy.

Acaricio su cabeza, él cierra sus ojos, disfruta de mi caricia restregando su cabeza a mi pecho como un gran perro sumiso. Si bien actúa extraño y no logro entenderlo del todo también me gusta este lado tierno y vulnerable suyo que se niega a hacerme daño.

Sin importar qué, Gian siempre hace todo para protegerme.

El calor de su cabeza y cabello cuando lo abrazo contra mí no solo es reconfortante, hace latir mi pecho con fuerza y mi mandíbula comienza a cosquillear ante el olor intenso que emana como el mar.

Chiara también ha notado ese cambio.

Ella asiente confirmando lo que deseo hacer mientras susurro en el oído de mi novio algo que ni yo misma imaginé que diría tan pronto.

—Gian… Márcame.

Deja de olfatear y juguetear con mi cuello, me mira con unos ojos oscuros y profundos, creí que eso le deleitaría pero parece decepcionado.

— ¿Es la misión que te impuso el Dios Schadenfreude?

—No, jamás me dejó tal misión.

— ¿Entonces?—Me pregunta con algo de desconfianza en su rostro.

—Simplemente quiero hacerlo, quiero tu marca y marcarte a ti, que seas mío.

Ery exhala hondo, aproxima su boca a mi cuello, cierro los ojos esperando su mordida pero nunca sucede, él se detiene a medio camino.

—Como se trata de una marca la mordida te dolerá, Cady.

—Puedo soportarlo. Quiero tu marca—Insisto.

—No será algo del todo lindo, Cady, habrá sangre y no quiero hacerte daño…

Choco suavemente mis labios con los suyos, es un beso lleno de afecto por su consideración. No me importa el dolor, tampoco si sangro toda una semana o nunca se cierre. Estoy segura de que si es él no tengo ningún temor, ni siquiera al llamado nudo o lo que sea.

—Dijiste que cuando te quiera y acepte tu amor me marcarás, quiero que lo hagas.

Ery me devuelve el beso, lo hace de una manera mucho más apasionada, multiplicado por diez veces en cuanto a cantidad e intensidad.

Entre susurros y suspiros me pide que lo haga yo primero, después él me marcará, quiere que vea por mi cuenta antes de decidir.

—Márcame, Cadenza—Me dice nuevamente como una súplica.

Esto solo sucede una vez, no quiero que nuestra primera vez de marcaje sea en el suelo. Le guío suavemente hacia mí y le ayudo a levantarse, casi como el movimiento suave de la espuma de mar lo llevo a la orilla de la cama donde abro su camisa.

A pesar de no saber nada sobre ello, mi propio instinto y la guía de Chiara me dicen qué hacer, su olor se intensifica, el mar y cítricos me invaden como una deliciosa ola mientras me zambullo en ella. Pronto mis caninos salen y muerdo su cuello cerca de la glándula de olor.

Ery libera un suave gemido de dolor y placer al mismo tiempo que lamo su herida provocada por mis dientes.

“Mío” exclamamos Chiara y yo al mismo tiempo. Creo que lo dije en voz alta pues Ery me toma  con su mano del cuello y me acuesta debajo de él, olfatea mi cuello, me muestra sus caninos, los ojos carmesí de Shawn se asoman a punto de reclamarnos a Chiara y a mí.

Llevo una mano a mi boca y justo en ese instante mi Alfa se detiene.

— ¿Qué ocurre Ery?—Pregunto aún con mi corazón latiendo como un loco.

—No voy a marcarte.

Me responde seco levantándose de la cama. Confundida me levanto tomándole por el brazo.

— ¡¿Por qué no?!

¡¿No lo hice bien?! ¿Algo en esa mordida no le gustó? Chiara también aulla por su rechazo. 

—Observa tu rosario—Dice con seriedad.

En mi pulsera apareció una cuenta que solo tiene color por la mitad.

Antes de poder decir algo el maldito sistema de transmigración interrumpe a los dos con una notificación de aquellas molestas e inoportunas.

<< ¡DIIIN DIN DIIIN! ¡FELICIDADES EL HUESPED HA DESCUBIERTO OTRO PRECEPTO! ¡MARCA!>>

Horrorizada veo mi pulsera, faltan cuatro preceptos… solo cuatro.

Cuando encuentre las últimas cuentas será el fin. Yo regresaré y Gian no podrá seguirme, tapo mi rostro, Ery de inmediato vuelve a sentarse a un lado mío en la cama y me abraza.

—Deseo marcarte, Cadenza. No tienes idea de cuánto…

Bajo mi cabeza, me arden los ojos, eri levanta mi barbilla no me atrevo a abrir mis ojos.

Un gran sollozo resuena.

No es mío, es suyo, me ha llenado de lágrimas que caen sobre mi rostro. Gian es quien está llorando, él quien no lo hace seguido y que sabe contenerse.

—Ahora que sabemos el precepto a completar ¿podemos dejarlo para el último? Así podemos extender un poco el tiempo que nos queda. Entiendo que quieres regresar, estoy dispuesto a dejarte ir, de verdad lo haré.

Su voz interna en mi enlace mental vibra.

‘—Solo un poco de tiempo más, déjame ser egoísta un poco más de tiempo hasta que pueda dejarte ir. A ti, mi pareja y mi único amor’

Ery…

Siento un dolor en mi pecho al ver en su rostro aquella resignación y tristeza mientras me dice con ellos “¿Puedo hacer eso, Cadenza?”

Yo también, deseo extender el tiempo lo más que nos sea posible.

Asiento besando en la comisura de su ojo, el sabor salado es la prueba de su dolor y también de lo mucho que le quiero. Pronto el rosario se completará, la despedida será inminente, pero lo decidimos desde ese día.

Aunque jamás podremos evitar ese final, quiero vivir el aquí y ahora con él. Hasta el último segundo, sin arrepentimientos, estaré con mi novio.

—Aaaaah... Ery...

—Piensa solo en mí, Cadenza.

—Eso hago…

El sonido de nuestros besos húmedos estimula cada uno de mis sentidos, abrazo su cuerpo al mío sin poder soltarlo. Aunque siento ardor en mis ojos, contengo todo encerrándolo en un gran cofre como siempre he hecho. Si no pienso en ello podré soportarlo.

— ¿En qué piensas, amor?

Me pregunta suavemente rozando sus labios en mi lóbulo.  

No te detengas...

—No eres sincera y nosotros detestamos las mentiras.

¡No! Por favor... seré sincera, seré obediente...

Seamos una pareja por completo.

—Quiero que me impregnes, lo deseo tanto... Dame tu semilla... hagámoslo, un cachorro tuyo y mío.

— ¿Estás segura? Cuando un lobo anuda en su pareja es un hecho que preñe a su pareja.

Si... lo deseo.

—Terrence Gian Avery, imprégname, quiero llevar a tu cachorro.

—Buena chica, voy a darte lo que deseas. Recíbeme, voy a preñarte hoy.

**** 

Después de la faena, que por cierto duele como el infierno tal como dijo Hershey,  Ery anudó y quedamos uno sobre el otro hasta que su miembro logre desincharse. 

— ¿Qué haces?—Pregunto mientras olfatea mi cuello y entrelaza su mano con la mía.

—Hago sentir bien a mi novia y madre de mi cachorro. 

— ¿Cuánto tiempo dura el efecto de nudo?

Puede ser algunos minutos aunque varía de lobo a lobo—me sigue manoseando—Por ejemplo que tanto le excita su pareja. El celo en un Alfa es más intenso cuando lo hace con su pareja estando marcados.

—Pero tú no me marcaste...

—Deseo hacerlo pero no lo haré todavía. 

¿Por qué no?

—Porque soy egoísta. Si te marco obtendrás completo el precepto, aun no puedo dejarte ir.

—Alfa...

—Hagamos algo mientras esperamos que termine el proceso de anudado.

Asiento.

Yo te diré cinco cosas más de mí que no sabías y tú me dirás cinco más. 

De acuerdo.

—Empiezo yo entonces... Aún espero un milagro, que por arte de magia o una bruja me permita ser humano y seguirte a tu mundo. Incluso si tuviera que compartirte con alguien más pagaré cualquier precio.

¿Con quién más me compartirías? Yo no tengo a nadie más.

—Estamos unidos como pareja, Cady. Sé cuándo tu corazón divaga y también lo mucho que lo extrañas.

Ery...

—Te toca—Me dice firme.

—Eres mi primer novio...

—Eso ya lo sé---

Tapo su boca para callarlo, deja termino, Alfa tonto.

—Eres mi primer novio y no creo que pueda tener otro en mi vida.

A veces también me espero un milagro...

Sin importar que no estés ahí, será imposible olvidarte.

—Yo tampoco, Cadenza. No creo poder olvidarte ni siquiera estoy seguro si seguiré viviendo pero lo intentaré, seguiré adelante con todos estos hermosos recuerdos.

Acaricio su mejilla, será difícil no buscarle en sus ojos al menos una vez.

—Segunda cosa que no sabes sobre mí—Toma mi mano y la besa del dorso—Me es imposible dibujar rostros.

Vaya, eso no lo sabía.

—Quizá debido a mi inmenso odio y resentimiento, no puedo hacerlo, ni siquiera el tuyo aunque deseo inmortalizarte como eres en un cuadro para llevarte conmigo siempre.

Es una confesión muy conmovedora.

—Yo… Aunque mi convivencia con los hombres es nula, siempre he deseado una familia. Siempre fue mi deseo tener un hijo—digo como mi segunda confesión.

—Serás una excelente madre.

Aquí puede que lo sea pero allá... nunca podré hacerlo.

No puedo decírselo aun… que en mi mundo sería también imposible que me siguiera porque soy…

— ¿Qué ocurre Cady?

—Tres, eres el primero, no sólo mi primer amigo y después mi novio, eres el primero que me hace sentir que puedo confiar.

Cuando me abrazas siento que me das fuerzas y que tengo el derecho de ser feliz.

—Por supuesto que es tu derecho.

No, jamás podré serlo.

— ¿Cady?

—Cuatro, a veces cuando la felicidad que me das es demasiada no puedo evitar mirar atrás de mí...

¿Por qué miras atrás?

Porque hice una promesa, en realidad es mi castigo, la penitencia que no puedo soltar jamás.

— ¿Penitencia? ¿Por qué alguien tan linda como tú necesita castigarse?

Porque hice algo muy malo, Ery. Algo que no se puede remediar, algo que destruyó todo para las personas que más... amé.

—Si hablar de eso te hace mal, si no te sientes preparada, no lo digas todavía. Siempre estaré para ti, yo escucharé lo que sientes sin importar la culpa que lleves.

—Te quiero... eres el primero al que le digo algo así, de frente sin ocultarlo, con toda la sinceridad de mi alma. 

—Es todo un honor ser el primero, Cadenza.

Pero yo ya dije mucho, te toca.

—Ah... pues hay algunas cosas que no puedo decirte tampoco... creo que todo te lo he contado... De acuerdo, te diré otro secreto mío.

Acomoda sus codos con cuidado alrededor de mi cuerpo y recuesta su cabeza sobre mi pecho. Permanece en silencio un momento, su respiración suena como un pequeño lamento de perro doméstico y me dice en una voz demasiado suave algo que me sorprende demasiado.

—Todas las noches sueño que estoy en el cuerpo de alguien más,  es un hombre, tú estás ahí.

— ¿Así que aparezco hasta en tus sueños, novio? —Respondo en un intento de liberarle un poco de esa tensión que lleva.

—Sí, apareces en todos mis sueños. Veo tus ojos ámbar, tu cabello ondea al viento como unas castañas al fuego, tu silueta de espaldas te hace ver un poco frágil y vulnerable, aun así eres muy hermosa—suspira—Aunque es un sueño, siento tu soledad, tus tristezas, cada vez que te veo en ellos me enamoro aún más de ti pero eso me duele y me frustra a la vez porque ese sueño lo comparto con alguien que te ve igual que yo.

Gian...

—Incluso si lo sé no puedo rendirme. Desearía ser el hombre en mis sueños, tomar su lugar—gruñe suavemente y levanta con cuidado su cabeza para mirarme a los ojos—Si pudiera lo haría. Pero yo sé que eso no es algo que tú deseas.

Sus ojos de un azul profundo están llenos de una tristeza que me hace desear abrazarle para aliviar ese dolor.

—No me mires así, mi Shätzchen. Fue algo que decidí, tú no tienes culpa alguna de lo que siento ni de lo que sucederá después—Besa mi clavícula—Lo único que deseo de ti es que me des la oportunidad de tenerte, de sentirte mía, que me quieras y de ser posible que me correspondas.

“Lo siento por ese hombre, seré egoísta y te mantendré conmigo un poco más”

Dice su voz interna en nuestro enlace.

—Ery no hay otro hombre, incluso si admito que él me gustó él nunca---

Ery me besa.

—Sin importar qué quiero que sepas lo mucho que te amo. Estoy dispuesto a todo, incluso a dejarte ir, aunque eso signifique que él estará ahí. Por eso permanece conmigo un poco más...

Quinta...

—Gale.

— ¿Es el nombre que le quieres dar al miembro #11 del harem? Me dice sacando la lengua obscenamente.

— ¡No, demente!—Le golpeo el pecho— Significa "El orgullo de un padre" y también "vendaval"  puede llevarlo tanto una hembra como un macho...

Él de inmediato capta el mensaje, su sonrisa burlona se borra por la impresión.

—Te refieres a...

Asiento suavemente con una media sonrisa.

Sus ojos brillan mientras derrama lágrimas y me sonríe.

—Gale...

Repite el nombre como si lo saboreara con cada letra.

—Me encanta, es perfecto—acerca su frente a la mía—Pensé que usarías el de Shawn.

Mi carcajada resuena.

— ¿Crees que Shawn me deje?

—Por supuesto que no.

Ambos nos reímos, mi Alfa toca mi nariz con la suya repitiendo "Gale" varias veces cada vez con mayor entusiasmo elevando el tono.

—Nunca esperé que pensaras en su nombre—Me admite llorando—Me alegra que lo hayas hecho.

—Lo que siento por ti es nuevo, completamente tuyo, quiero que el nombre también lo sea.

Mi novio me sonríe leve, con mucho cariño en su mirada, de verdad parece feliz con esa confesión. Finalmente el efecto del nudo se ha terminado, Ery logra liberarse, me toma de las caderas y me sienta sobre él.

—Gale, ya quiero verlo. Espero que tenga tus ojos amarillos...

Dudo mucho que los tenga.

— ¿Qué te hace estar tan segura?—Me sonríe mostrando sus dientes con fanfarronería.

—Abuelo, padre e hijo, los tres pareciera que se han fotocopiado a la hora de procrear.

“¿Foto…clona?” Me dice con su mirada.

Cierto, no saben lo que significa porque no existen las máquinas de copiado.

Ni mucho menos saben lo que es un clon.

—Significa que sus hijos salen igualitos a su padre—murmuro— ¿Cómo versiones miniatura de sí mismos? Parecen modelos de pasarela, todos se ven inhumanamente guapos.

— ¿Modelos? No entiendo nada de eso pero asumo que quieres decir que soy demasiado bello para tu mundo y el mío.

Eres un pretencioso.

—Así me quieres, novia.

Sí, te quiero.

—Presumido.

—Solo hay una manera de averiguar si se parece más a mí que a ti, Cadenza— Me dice con una sonrisa maliciosa— ¿Quieres saber cómo?

¡Ery! ¡Apenas acabamos de anudar y ya quieres---!

— ¡Llámame por mi nombre, pareja! ¡Ya te dije que ese nombre ya no me gusta!

A mí me gusta cada uno de tus nombres, Ery, son hermosos al igual que tú.

— ¿Quieres decir que soy hermoso?

Tuerzo la boca, por supuesto que lo es pero no alimentaré su ego.

—Aunque sería afortunado de tener este hermoso rostro, prefiero más que se parezca a ti.

Me río, en parte en burla pero es más una afirmación. Algo me dice que él de cachorro se habrá visto encantador.

La diversión se interrumpe cuando de nuevo resuenan unos sollozos y algunas gotas caen humedeciendo en mi pecho.

Ery llora.

—¿Te duele?

Toco la mordida de mi marca, como no soy un Alfa mi saliva no cerrará tan pronto la herida.

—Puedo sentir tanto como no imaginas, Cadenza. Pero dolor jamás.  El tener tu marca me hace feliz, significa que te pertenezco,  que por fin me aceptas.

—Aun no te digo mi cuarto secreto, lo decidí, el día que te marcaré, lo haré de una manera muy especial ¡La noche de nuestra de boda!

Tonto, ya estamos casados.

—Quiero volver a hacerlo, verte de blanco y está vez estaré preparado por sí quieres jugarme otra vez el rechazo en broma.

Esa vez pediste un beso frente a todos.

—Y fuiste una tramposa.

Mis labios dibujan una suave sonrisa. Lo siento, no sabía que besarte sería tan...

— ¿Increíble? ¿Sobre natural? ¿Mágico?

Tan... especial y único.

—Te amo, Cadenza.

Quisiera responderte igual, Terrence Gian Avery.

—No te presiones, lo dirás un día y será el mejor momento de mi vida.

Quizá nunca lo diga.

—Me lo dirás—besa mi frente con gran seguridad—será muy pronto.

Beso la marca en su cuello mientras lentamente nos separamos un momento. Finalmente ha terminado. Eso quisiera creer pero sus ojos oscuros y penetrantes parecen decirme que esto solo fue el comienzo. 

— Sabes que el equinoccio dura tres días ¿verdad?

— ¡Gian, eres una bestia~!

Y sin terminar de decirlo ya me ha atacado nuevamente. 

Nuestras risas rebotan entre rechinidos y aullidos de lobos, los dos estamos demasiado embelesados en el momento sin saber que en las afueras el consejo de sabios se ha reunido para planear su estocada final y así separarnos para siempre.

***

En la oscuridad de la noche sintiéndose poderosos por la luna de cosecha el consejo se ha reunido.

Es el mismo lugar de siempre, aún permanece el olor a sangre, podredumbre y muerte que dejó el Alfa cuando intentaron mancillar a su pareja.

Uno de ellos es la vasija del principal perpetrador de todo, aquel que desde el primer día intentó separar al Alfa de su pareja destinada, quien desea exterminarlo sin importar el costo.

Después de quedar debilitado durante su propia pesadilla inducida finalmente recuperó sus fuerzas en el peor momento pues en su pulsera de Japamala desapareció una cuenta de ébano que fue reemplazada por una blanca nuevamente. Solo quedan pocas cuentas de ébano, la omega ha conseguido casi todas solo le restan cuatro.

Gruñendo y rechinando sus dientes ha tomado posesión del cuerpo de un miembro del consejo, la voz de un ser muy conocido que, tanto el alfa como su pareja ignoran como al traidor que hace de espía en la manada, rebota entre las paredes como un gran gruñido lregañando a todos.

"¡INÚTILES! ¡EL ALFA ACABA DE RECIBIR SU MARCA!"

Uno de los miembros del consejo cae al suelo sintiendo un gran dolor en el pecho, como hizo un pacto de sangre con “su señor” este puede controlarle y hacerle sentir un gran dolor.

¡¡NINGUNO DE USTEDES HA HECHO LO QUE LES ORDENÉ!! ¡TENIAN QUE SEPARARLOS NO UNIRLOS, ESTÚPIDOS!

Aterrados todos los miembros del consejo hablan al mismo tiempo, todos ellos coinciden en lo mismo, buscar alguien a quien culpar para salvarse del castigo de su amo, uno de ellos culpa a Freya por desperdiciar la oportunidad que lograron al convencer a Ery de tomarla como segunda esposa.

“Ser Luna es un cargo demasiado aburrido, ni siquiera tiene remuneración todo ese trabajo pues el Alfa tacaño recortó toda paga a su Luna desde antes de que se revelara a su pareja durante el festival de la cosecha” Responde la mujer rubia de largos cabellos acomodando uno de los mechones detr´s de su oreja.

Los miembros del consejo continúan aventando su veneno contra ella, poco importa si recibe una paga o no, es su deber separarlos. Habían logrado la mejor oportunidad cuando lograron que ella fuera su segunda esposa lo cual arruinó. 

“¿Son tontos o se hacen? Poco se puede hacer para presionar a un Alfa que está demasiado encantado por su pareja. Ni siquiera si intentaran seducirlo mil lobas las mirará”

Asegura Freya sin sentir siquiera un ápice de temor hacia aquel ser que se cree el todo poderoso.

“Para el Alfa nadie es más atractiva ni tan interesante como su pareja” Sonríe “No le culpo, esa pequeña presa es tan adorable que incluso yo desearía tenerla debajo de mí, explorar cada rincón de su cuerpo y escuchar sus cantos nocturnos---“

¡ME IMPORTA UN BLEDO TUS INCLINACIONES SEXUALES, FREYA! ¡TRABAJAS PARA MÍ, HARÁS LO QUE TE ORDENE!

La voz de Freya, fría, seca, cínica llena de superioridad resuena como un eco.

"Yo no trabajo para nadie, mucho menos recibo órdenes"

"¡FREYA!" El sabio Belcher nuevamente advierte a su hija no provocarle.

Freya se ríe en seco.

"Cuidado con lo que dices, si me he aliado a todos ustedes es porque tengo mis propios intereses"

"Freya esa no es la forma de hablarle a nuestro amo y señor"

"Será el tuyo "padre" yo no he hecho ningún pacto de sangre ni lo haré nunca"

"TE LO ADVIERTO FREYA, ELLA ES MIA. INCLUSO SI LA TIENES CONTEMPLADA EN TUS JUEGOS PUEDES USARLA UN POCO PERO NUNCA PODRAS POSEER LO QUE ES DE MI PROPIEDAD"

"¡Tch! Estos alfas y sus sentidos de posesión estúpidos" La hermosa Alfa se cruza de brazos.

"¡FREYA! ¡NO VOLVERÉ A REPETIRLO! ¡NO PUEDES HABLARLE ASÍ A NUESTRO SEÑOR---!" El Sabio Belcher recibe un toque doloroso y se agarra del pecho respirando con dificultad. Para nadie es sopresa que su propia hija no sienta ninguna empatía por su progenitor. 

La joven cuyos cabellos dorados brillan como si fueran alumbrados por el propio lucero verde y mortífero como niebla en un caldero de brujería, mira a su padre sin ninguna expresión en el rostro. Por un momento tuerce la boca y sonríe sin siquiera mover las comisuras de sus labios.

Es la sonrisa silenciosa e invisible de alguien que siente el cómo todo está bajo su control. Nadie sabe el alcance de poder que tiene, lo demostraría si no fuera que aún no quiere revelarle sus planes a nadie.

“Si no fuera que hay algo que deseo y ustedes me son convenientes para obtenerlo, no estaría conviviendo con un grupo de idiotas como ustedes” dice caminando casi por encima de su padre quien yace en agonía suplicando a su señor que detenga el dolor.

Antes de que siquiera alguno de ellos pueda elevar su voz y refutarle, Freya bosteza haciendo poco ruido, su indiferencia es tan fría que nadie se atreve a hablar. Su voz no es lo único intimidante, sus ojos verdes brillan con intensidad entre la oscuridad como los ojos de algún depredador o una serpiente.

“En seis meses y medio solo algunos han hecho algo verdaderamente significante”

Señala a otro miembro del consejo.

“Por ejemplo, esos cigarros con acónito fueron un deleite de caos, después de eso no han podido manejar a un insignificante Alfa ni a su pareja vulnerable cuyos ojos carentes de vida han comenzado a avivarse con una flama de esperanza”

Levanta un dedo mostrando ese único número como algo demasiado sencillo pero que al estar en manos de tontos solo lo han fortalecido.

Eso último lo dice casi entre dientes. Tenía todo controlado en sus planes excepto el hecho de que la pequeña “presa” comenzaría a comportarse como un lobo finalmente, está de acuerdo en que el que esos dos estén fortaleciendo su vínculo es una amenaza para ella. 

Freya lo ha visto todo en la muñeca de ese conejito de ojos amarillentos, la pulsera de Japamala en su mano cada vez parece más cerca de completarse. Eso le parece más molesto que el que un insignificante Alfa esté enamorado como estúpido de esa Omega. No importan la posición social ni las riquezas, cuando se muere, es imposible llevarse lo material al otro mundo. Sin embargo la voluntad y la esperanza son algo arriesgado pues fortalecen el alma.

Mientras Freya maquila sus planes en silencio, el “amo y señor” interpreta su silencio como sumisión. Es cierto, para este punto Freya no sirve como un peón para separarlos, además de que sus gustos peculiares son reconocidos por casi todos los allegados del Alfa Ery Avery, ha mostrado favorecer demasiado a su Luna. Al igual que Freya no le parece extraño pues él también desea poseerla. 

Nadie puede culpar a la hermosa Alfa, su belleza no es el problema, quizá su personalidad retorcida si lo sea pero de eso no se puede hacer nada. Buscando más culpables el enemigo busca en la habitación la silueta de aquel que debería recibir su mayor descarga de ira.

"¡SIEG! ¡¿CÓMO PUDISTE PERMITIRLO?!"

A pesar del dolor punzante, Alfa Sieg Avery permanece inamovible. La mano en su pecho es la única prueba de que sienta algo, no por nada es considerado un Alfa perfecto al saber dominar sus emociones por completo. Tanto que parece un témpano de hielo entre todos ellos al igual que sus pocas palabras.

“¡RESPONDE!”

"A pesar de ser mi hijo, Alfa Ery no me tiene ninguna confianza ¿Qué más podría hacer sino hacerle creer que estoy de su lado? Hice mi prioridad el construir una puerta en lugar de saltar el muro sin certeza de lo que hay detrás"

"¡ESA PRIORIDAD ME HA COSTADO QUE EL ALFA LLEVE SU MARCA!"

Nuevamente el dolor en su pecho punzante como si le quemaran con fuego no hace nada para quitarle la tranquilidad y serenidad de un Alfa genuino.

"Aun así Luna Candace Var Sansa no fue marcada esta noche, mi señor"

Los murmullos no se hacen esperar, es cierto, no lo hizo. Si su pareja hubiera recibido también la marca de él sería el maldito fin para todos.

"Que les quede claro a todos yo no tengo ningún pacto de sangre, no he hecho ningún juramento ni lo haré jamás. Haré lo que crea conveniente"

Su padre vuelve a reprenderla así no debe hablarle al amo y señor de todos.

No le conviene llevarse a alguien con su poder como enemigo.

Freya dice que es una insignificante mosca, un insecto que puede sentirse poderoso sin embargo si fuera él jamás se meterá con ella pues nadie puede dominarla.

"Puedo ser la peor pesadilla de todos si así lo deseo" Se burla.

"¿Entonces por qué pierdes el tiempo?" Le preguntan entre gritos.

"El conejo se está convirtiendo en un lobo y eso no me agrada"

Responde ella.

Recuerda los ojos amarillos avivando como fuego interior, aunque esa mirada es maravillosa, le hace desear extraer pronto la vida de ellos. Antes de que sea imposible eliminar su fuerza de voluntad.

"Así es... debo extraer la vida de esos ojos"

Su silencio al finalizar de pronunciar dicho deseo mantiene a todos alerta, todos en el consejo temen a Freya por su forma tan retorcida de comportarse y hablar. Es como si ella misma deseara ser la muerte o la venera.

"BIEN, FREYA ¿QUÉ SUGIERES?" 

"Creo que el plan de Sieg es el mejor hasta el momento. Conquista y divide "Amo y señor" hmf" se burla.

"¡No hay tiempo para eso!" exclama otro de los iembros del consejo disimulando su pavor.

"¡A este paso el Alfa la marcará y si eso sucede---!

"No lo hará" Asegura Freya seca y con absoluta firaldad.

No lo hizo de inmediato, significa que algo se lo impide.

¿Es por el pacto de marcaje? ¿No le da el consentimiento al Alfa? las preguntas afloran entre cada uno de ellos en silencio.

No, piensan todos a la vez, al mismo tiempo llega una epifanía al espía que aun cubre su rostro con la gran capuche de su gabardina. Esa pequeña presa ya tiene mucho afecto por su pareja. El joven poseído chasquea la lengua, hace tiempo que no veía una mirada así, es la de una mujer cuando comienza a descubrirse enamorada.

"¡ENTONCES SEPÁRENLOS!" Ruge con mayor fuerza la voz del enemigo. Ha podido leer los pensamientos de su cuerpo huesped y esa conclusión no le agrada.

“¡Exacto, si ellos dos conciben a un cachorro y el Alfa la marca será el fin!” Exclama uno de ellos.

“No lo harán” El miembro del consejo al que ha poseído retoma un poco el control de su cuerpo y habla desde a voz de su “lobo” Sieg le observa sin expresión alguna, Si bien Freya tiene filo y puede atacar sin titubeo, el Amo y señor tambien es un ser peligroso, pero aquel en su posesión es quien es el más retorcido y poderoso entre esos tres.

¿Por qué si no tiene poder sobre su sangre y controlar a todos? Eso es porque a diferencia de los otros dos este parece inofensivo, sin embargo es es letal porque podría simplemente enterrar el puñal por la espalda en el momento menos esperado detrás de una sonrisa serena.

“Con la mitad de la marca es suficiente para que el Alfa deje su semilla ¿Qué te hace confiar tanto en ello?”

“Me aseguré de ello” Responde con una sonrisa cálida “Mientras yo esté en vigila no podrán concebir jamás, se lo aseguro, mi señor”

Sieg no pestañea siquiera, aunque parece tranquilo mantiene el puño apretado, ya sabía que aquel frente a ellos es el más peligroso. Como alguien que ha perdido a su pareja destinada en manos de la inevitable muerte sabe lo que eso significa, a pesar del dolor y el sacrificio ha vivido desde entonces para este día.

El día en que pueda cobrar venganza contra su mayor enemigo, aquel que le arrebató la vida a su amada Gudrun.

“Yo también, mi plan que elaboré cuidadosamente desde el primer día en que comenzó su unión. He tejido lentamente mi red de confianza frente a esos dos, incluso puedo asegurar que Candace Var Sansa confía plenamente en mi”

Freya ve atenta, el joven encapuchado sonríe malicioso parece satisfecho con esa respuesta nota su mirada decidida y la mujer Alfa también comienza a esbozar una sonrisa.

“En cualquier momento mi plan comenzará a mostrar su raíz” Dice de nuevo la voz del dueño original de ese cuerpo. Solo su voz se muestra imponente a pesar de la suavidad de la misma, aquel ser que parece indefenso es el peor de todos.

“Y será demasiado tarde para ellos”

 “¡¿CUÁNDO?! ¡QUIERO VER A ESE ALFA ERY AGONIZAR!”

Cuando ambas voces discuten en el mismo cuerpo hacen parecer al joven sujeto como un esquizofrénico.

“Sea paciente mi señor, le aseguro que mis resultados son eficientes y el Alfa mismo rechazará a su Luna como son sus deseos” Todos comienzan a aplaudir lentamente “¿No es así, Alfa Sieg?”

“Si” Responde el padre de Ery, finalmente se le ve fruncir el ceño un poco “Nuestro plan no tiene falla”

“Yo también tengo mi plan "amo y señor"

Dice Freya levantando su mano suavemente, ha cambiado de parecer, aún pueden serle útiles todos ellos.

“Si el plan tan cuidadosamente hecho por Sieg y nuestros "aliados" rinde frutos, haré mi jugada también”

“¿QUÉ PLANEAS HACER, FREYA?” Pregunta con su voz imponente retomando el cuerpo que ha poseído.  

“Un verdadero estratega jamás comete la gran estupidez de revelar sus planes antes de ejecutarlos” Junta sus falanges observando sus uñas luego estira sus dedos para que todos puedan apreciar el filo escarlata de los bordes “Pero deseamos algo ambos así que pueden tomar eso como mi garantía, yo también voy a separarlos”

Ella misma fue bastante clara con no interferir salvo si fuera por algo de su interés, todos en el consejo sienten curiosidad por saber sus razones.

“¿QUÉ DESEAS, FREYA?”

Pregunta la voz siniestra sin realmente esperar recibir una respuesta de esa mujer.

“Ponerle fin a este absurdo juego y recuperar lo que me pertenece” responde seca.

Todos han quedado en silencio mientras los luceros verdes continúan intimidando a todos, una niebla espesa rodea a todos. Los murmullos de todos ellos son escuchados a unos pasos de distancia. Caminando cerca del punto de reunión, una joven con una gabardina de capucha se acomoda la ropa mientras sonríe, una parte de su cabello corto y rojizo se asoma como bucle. Un destello verde también emana de ella.

“Esto será muy divertido ¿No es así mi rival?”

Un poco cansada de observar a todos desde su asiento privado quiso dar una pequeña vuelta, vaya que fue un acierto esa decisión pues ha podido presenciar algo muy interesante. Ya tenía sus sospechas desde que apareció el viajero contrario del rosario, aquella variable que nunca estuvo en sus planes porque para empezar jamás pondría a un personaje tan desagradable en su escenario.

La luna llena del Equinoccio es testigo de la batalla campal que está por librarse entre dos eternas enemigas al mismo tiempo que su luz ilumina a un par de amantes que duermen abrazados sin soltar la mano del otro, El Alfa continúa con una sonrisa en su rostro mientras aspira el aroma a frutos rojos, su pareja respira suavemente sobre su pecho, ambos cubiertos únicamente por una delgada sábana blanca, ninguno de los dos sabe que esta será la última vez que puedan dormir con tal tranquilidad.

Al mismo tiempo, en otro lugar, un hombre continúa haciendo llamadas en su oficina, su hermano menor también con un teléfono en la mano mientras descarta una a una las opciones en la agenda.

La sonrisa carmesí de la mujer encapuchada es como una luna menguante, como el gato de Alicia. Observa desde unas cuentas de japamala el destino de sus tres actores principales.

Finalmente, todos los escenarios comienzan a unirse.

Maika Maese

Se acabaron los juegos, después de que Cady marcó a Ery el enemigo finalmente le ha dado un ultimátum a sus aliados/sirvientes ¿Quién es el espía? Freya, quien se inclina en la balanza que mejor le favorezca, ha comenzado a movilizarse también. Quien crea que los Dioses están pendientes de salvar a sus creaciones y protegerlos no conoce a los verdaderos y genuinos, la Diosa Schadenfreude al igual que todos ellos solo desea entretenimiento de primer nivel sin embargo, puede que le parezca molesto que alguien interfiera en su teatro de marionetas ¿Comenzará a intervenir también? ¡2,300 vistas! ¡Muchas gracias por su apoyo! Por favor dejen sus preciosos comentarios, espero que estén disfrutando de la historia.

| 1
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP