Capítulo 114.2-Placebo (2/4)

Acto II-Relación Ambigua~

Han pasado seis noches y cinco amaneceres desde entonces. El sonido y luz matinal golpean en mi ventana mientras estiro mis brazos buscando un calor que nunca más estará a mi lado al despertar. Como un reflejo mientras duermo he abrazado la almohada a mi lado derecho. Su olor es lo único que queda. Gruño y despierto al percatarme de que ha perdido por completo su esencia.

Molesta jalo de mala gana las cobijas pegadas a mi cuerpo, la luz del sol asomándose en la habitación es en lo único que se parece esta habitación a la suya. Ni siquiera se encuentra cerca sino al otro extremo del mismo piso. Cuatro días, es la misma cantidad de veces que he amanecido en mi nueva habitación.

En el pasado le pedí numerosas veces que me acomodaran en una habitación propia, él insistía y tomaba como pretexto al principio que no había habitaciones disponibles o no estaban habilitadas para mí, poco a poco dejé de pedirlo. Su habitación era mía también… Nuestra.

Chiara no ha querido hablarme desde entonces tampoco, cuatro días sola en la habitación que tanto había anhelado para evitarme dormir con él y también cuatro días completos sin verle.

Suspiro, abrazo mi cuerpo sin dejar de mirar por la ventana. Es inútil asomarme, él no estará ahí tampoco. Además de que en mi ventana no tengo vista alguna de los lugares donde él frecuenta, él lleva la misma cantidad de días evadiéndome.

Abro el armario, encuentro un vestido cómodo sin varilla ni corsés apretados, si Chiara no siguiera enfadada sería su sugerencia por si levanto el “deseo” del alfa y así pueda retirarme rápido la ropa. Sonrío quedamente, con un pequeño soplo de nostalgia. Extraño hablar con esa loba loca y pervertida.

Con sus palabras distantes de un ayer en que no lo arruiné por mis palabras descuidadas alargo mi mano y tomo aquel vestido.

Una vez vestida camino con sigilo hasta encontrar la puerta de una habitación en la que he entrado tantas veces. Giro la perilla llevándome una desagradable sorpresa, le ha puesto el cerrojo.

—El Alfa ha ordenado que nadie entre a su habitación—Dice una voz detrás de mí haciéndome voltear a ver a la mujer que es casi como una segunda madre para Ery.

—Me dejé algo importante ahí… Solo quería ver si aún podía recuperarlo.

— ¿Algo importante?—Pregunta la mujer con seriedad en su mirada y algo de sospecha— ¿Para qué necesita mi Luna entrar a la habitación del Alfa a buscar algo con una almohada entre sus brazos?

La mujer señala la almohada que he traído conmigo con la intención de intercambiarla.

—Ah…

—Será más efectivo si toma su camisa.

— ¿Disculpe?—Pregunto sintiendo los poros de mi piel enchinarse al sentirme acorralada.

—Que el Alfa notará que ha vuelto a intercambiar su almohada, no cuenta sus camisas, puede llevarse una si quiere sentirse cerca de él.

¡¿Por qué desearía sentirme cerca de él?!

—Se equivoca, es solo que su almohada es mucho más suave que la mía…

—Tenga esto, Luna—Me dice entregándome una camisa de Ery—No se le puede hablar a una almohada y aunque no es un ser vivo al menos la camisa tiene más presencia. Úsela para ensayar y hable pronto con ese necio.

—Ery es muy práctico, notará que falta su camisa---

—No tiene cara para quejarse cuando hace exactamente lo mismo—Dice Bertha Thunderhowl con fastidio—Si ambos se extrañan deberían hablarlo antes de que toda la manada sepa que pelearon ¿Por qué pelearon para empezar? Después de que rompieron la cama creí que tendríamos la noticia de un heredero pronto.

Me ruborizo de inmediato. Aún recuerdo el preciso momento en que lo hicimos incluso el silencio incómodo y nuestras risas al percatarnos de lo apasionados que fuimos.

—Ni siquiera quiso cambiarla. La reparó él mismo—Dice caminando enfrente de mí pasándome completamente de largo con zancadillas largas antes de que pueda hacerle preguntas al respecto.

Como si las respuestas las tuviera en mis manos, observo la camiseta de Ery, comparo su tamaño con el mío y cierro los ojos al recibir una pequeña ola de sensaciones placenteras justo al extenderla, esta emana el mar y cítricos abrazándome con calidez.

Es él, lo pienso hundiendo mi nariz en la tela aspirando su aroma.

— ¿Te dejo a solas con tu nueva pareja, Cady Cad?—Dice Hershey asomándose detrás de mí haciéndome saltar de sorpresa.

Mi grito resuena en el pasillo mientras Hershey ríe, desde que regresé de mi pequeña expedición con Ery ella también se enfadó conmigo cuando le conté sobre la declaración de amor del Alfa al cual rechacé pues no tiene sentido que nos encariñemos demasiado si eventualmente tendré que irme. Eso terminó por ofender a Hershey quien me preguntó si pensaba lo mismo de nuestra amistad, le negué por completo aquella afirmación errónea pero ella saltó a esa conclusión sola dejándome con las palabras en la boca.

—Se le cayó a la señora Thunderhowl… solo la levanté.

— ¿Entonces la oliste para comprobar si era del Alfa?

—Tch, como si lo necesitara…

—Dámelo, yo se lo llevo a la señora---

— ¡NO!

Hershey me observa con la mano aún tendida pues le he arrebatado la camisa.

—Dile a Beta Lina que haga los preparativos de la asamblea.

Mi voz es seca y mi respiración agitada, sostengo la camisa estrujando esta con mis manos antes de salir de ahí a toda prisa. A lo lejos Hersh, mi Gamma, murmura algo que decido ignorar.

Todos parecen tener una idea errónea de la clase de relación que tenemos Ery y yo, en realidad ni siquiera sé si podría llamarla “relación” hasta este punto.

Regreso a mi habitación donde abro el armario y escondo su camiseta, cierro la puerta y sin dar del todo la vuelta dudo un momento sacando la prenda al imaginarme que el olor a cedro por la misma madera puede impregnar y contaminar lo que queda de cítircos y mar.

Me acerco a mi cama, abro la cubierta de la almohada y doblo con cuidado la camiseta para acomodarla dentro. En otra ocasión habría golpeado la almohada con los puños hasta ablandarla pero no me nace hacerlo, en su lugar abrazo aquel bulto suave y esponjoso.     

Su olor es un poco húmedo, me recuerda al que irradiaba él en la cueva.

Aún puedo escuchar los truenos y recuerdo perfectamente la silueta de aquel lobo que en ningun momento cruzó su mirada con la mía.

Ery…

—Terrence Gian…

“Que me llames por mi nombre…” Su voz continúa martillando en mi cabeza y su rostro lleno de lágrimas me atormenta cada noche.

—“”Me hace sentir miserable”—Repito sus palabras que aun me saben a ceniza mientras hundo mi rostro en la almohada.

Todos me aseguran que Ery si duerme en su habitación en algún momento de la noche o durante la madrugada, sin embargo no me he logrado cruzar con él en ni una sola vez. Incluso usé la llave de Sieg para buscarlo en el lugar secreto de Gudrun. Él no estaba ahí tampoco.

Suspiro, inhalo su olor que me hace sentir un poco más tranquila ¿A dónde fue? Ni siquiera se ha hecho cargo de sus deberes como Alfa.

***

La oficina de Ery jamás se había sentido más ajena a mí sin embargo aquí estoy nuevamente sentada en su asiento golpeteando el escritorio con las uñas sin despegar la vista de sus documentos que leo cuidadosamente. Cuando creo que lo he finalizado tomo su pluma y escribo con lo que creo sería la firma de Candace si tuviera una.

Firmé otra petición por escrito, esto es algo que debería hacer Ery pero lleva desaparecido por días. Estiro mis brazos como gato y me apoyo en el respaldo de su silla mientras golpeteo con la pluma unas cuantas hojas que se salpican en tinta.

Resignada abro el cajón de Ery buscando páginas nuevas cuando Milo se apresura y atraviesa su mano impidiendo que vea su contenido cerrandolo abruptamente. En cuanto aleja su mano vuelvo a probar abrirlo recibiendo la misma reacción de él impidiendo a toda costa que pueda abrirlo.

Esta vez tuerzo la boca antes de estallar en todo lo que llevo guardado desde hace cuatro malditos días intentando con todas mis fuerzas permanecer serena.

—No me has dirigido la palabra en cuatro días completos, solo te la pasas ahí sentado haciéndome de vigila sin responder cuando te pregunto por él o si estoy haciendo bien sus deberes. Tienes boca, habla.

— ¿Qué quiere que diga?—Responde finalmente.

—Lo que sea, es aburrido estar aquí sintiéndome como si me odiaran todos por hacer enfadar a su Alfa.

— Si quiere creer que todos están en su contra entonces quién soy yo para contradecirle---

— ¡Ahí vas de nuevo con eso! ¡Dices no estar molesto pero eres demasiado formal y callado conmigo!—estallo.

—Quiero evitar ser un placebo tambien.

Al escuchar la palabra “Placebo” golpeo el escritorio.

—Así que te lo dijo ¿no es así?

— ¿Qué debería decirme? ¿Que su Luna le rompió el corazón cuando le declaró su amor con tanto esmero…? ¿O quizá yo mismo lo sepa por el hecho de que en cuatro días no ha hecho más que intercambiar su almohada en lugar de hacer las paces como se debe? No necesita decirme nada de eso para saber que rechazaron a mi mejor amigo de la peor manera posible.

¡BAM!

Golpeo el escritorio levantandome abruptamente.

— ¡¿Crees que estoy feliz con eso?! ¡¡Decidir hacerlo no es nada fácil!!

Finalmente ha explotado todo dentro de mí, nunca me había cuestionado tanto el que mis palabras y decisiones fueran un error, mucho menos las consecuencias por ello.

—Cuando dijiste que querías compartir con él sus preocupaciones y que confiara en ti pensé que le estimabas lo suficiente como para entenderlo y ser mejor que todos aquellos que le llaman mala semilla o le odian por nacer, por eso me arriesgué demasiado al revelar su escondite.

— ¡¿Qué culpa tengo yo de que ustedes dos lo hayan interpretado como un gesto romántico?!

—Exacto. Creí que lo querías, fue mi error, verte solo le da falsas esperanzas.

— Eso es algo entre él y yo ¿Acaso que converse un poco con su Beta le afecta también?

—  Si conversamos me preguntarás por él y no te lo diré, por eso quiero evitarlo.

Vaya, creí que estaba enfadado conmigo pero solo ha guardado su distancia porque quiere evitar más agonía para Ery al decirme su nuevo escondite. Es un buen amigo para él.

—Prometo que no preguntaré por él.

—Adelante, habla entonces.

—Revisé los libros de contabilidad, aunque no soy muy buena con ello pude entender que atraviesan por gastos excesivos desde el Alfa anterior debido a despilfarros.

—Es correcto—Responde seco.

—También que Ery…—Hago una pausa incómoda al recordar sus palabras sobre llamarle por su nombre—El Alfa ha sabido administrar aquello al no tolerar despilfarros de ningún tipo, salvo que fuera estrictamente necesario debe hacerse el gasto al mínimo ni siquiera para ceremonias fúnebres se permite.

—Es correcto.

Los documentos en mis manos me pesan demasiado al sentir su letra entre la yema de los dedos. Suspiro, no es eso lo que quiero preguntar a su Beta.

—Entonces, explícame estos gastos del Alfa en armamento humano y un pago muy excesivo rebasando el presupuesto por los servicios de Alexandria Harper.

—Aunque los ataques de vampiros se han reducido hay muchos casos en manadas cercanas a la nuestra donde han sufrido grandes pérdidas por dichos atentados. Mi Alfa pensando en ello solicitó armamento humano especial para combatir contra ellos.

—Puedo ser algo ingenua, Beta Milo. Pero no soy una tonta, este armamento es de pólvora, no contiene estacas de madera ni parecen en condiciones para defenderse contra un vampiro.

—Eres demasiado perspicaz… Es cierto, el Alfa Ery no solo ha participado en guerras contra vampiros, también lo ha hecho contra hombres lobo de otras manadas. Así es como se manejan las cosas, Luna Cadence.  

— ¿Acaso Ery piensa armar un ejército para---?—Me detengo abruptamente al finalmente rebobinar el nombre por el que Milo me ha llamado.

— ¿Sorprendida? Como usted puede deducir con estos papeles, ese era el plan de mi Alfa. Guerras, expansión, poder… Ese era el Ery que todos conocemos, al que el mundo debe temer, el protagonista original.

El silencio es sepulcral, cada palabra de Milo no parece normal, desde llamarme por mi nombre hasta mencionar detalles como “Protagonista Original” comienza a emitirse un sentido de alerta en mi interior.

— ¿Te preguntas que sucedió con ese armamento? Se intercambió, Ery no quiere saber más de posibles guerras, solo esperamos la devolución lo más integra posible de dicho gasto.

Milo golpea el escritorio de Ery y deja frente a mí un documento. En este tal como ha dicho su Beta, ha cancelado la orden.

—  Sobre los gastos excesivos a una bruja… Entre ellos se incluye luces mágicas en el cielo y, que sorpresa, un hechizo de restauración para una cabaña quemada.

Como si tuviera algo amargo en mi garganta trago con dificultad mirando directo a los ojos de Milo.

—Querrás revisar más a fondo los gastos de los últimos meses en muebles, vestidos y unos cigarros desperdiciados. Todo ello documentando el cambio del Alfa desde el festival de la cosecha hasta ahora.

— ¿Por qué…?

— ¡TCH! ¿De verdad te haces una pregunta como esa?—¡BAM! De nuevo golpea con mayor fuerza el escritorio dejando una lista escrita por el puño y letra de Ery.

—Creí que no eres ninguna tonta, Luna Cadence ¿O debería llamarte Beckham?

Salto hacia atrás, definitivamente me ha descubierto.

—¿Cómo lo...?—Las palabras quedan atoradas en mi garganta.

—Candace Var Sansa era una joven demasiado blanda, tanto que mi Alfa había perdido cualquier confianza en que pudiera servirle para sus planes de conquista y guerra. Era una pacifista cuyo único interés estaba en la jardinería, alguien así cambió repentinamente la noche del festival—Milo me rodea como si fuera una presa al lobo—Por supuesto hay casos en que un lobo pierda sus memorias, pero ninguno habla de un radical cambio de personalidad tan completo.

Aunque intento mantener un temple de dignidad no puedo evitar temblar por dentro mientras leo las palabras de Ery cuidadosamente escritas.

[Plan de cortejo para conquistar a Cadence Beckham

[A Cady le gusta mucho la miel y el té de camelias, numero de cucharadas exactas: 4---]

[Dijo entre sueños que le gusta el mar, cuando me huele murmura que huelo así y me abraza con fuerza]

[Nota importante, las flores amarillas significan "amistad" evitarlas en lo más posible aunque le gusten]

Parece más un registro detallado sobre mi, despues de eso le sigue unas anotaciones ordenadas y pulcramente escritas.

Su lista es pequeña pero contiene muchas tachaduras, algunas que parecen líneas delicadas al descartar de inmediato uno de esos planes y otras fueron subrayadas con fuerza, Algunas incluso tapan casi toda la palabra con gran desesperación como "Flores amarillas" veo cada uno de los actos que consideré extraños cuando los hizo, todos en una pila completamente tachada.

—Cuando él me preguntó si era posible convertirse en un humano y alcanzar otro mundo no podía creer que aquello saliera de la misma boca que se mofaba de mí por el apego hacia mi pareja destinada.

Mis manos se sienten heladas y siento el frío extenderse por cada parte de mi cuerpo mientras Milo me cuenta lo que ha visto desde los ojos de un Beta hacia un Alfa y también como un amigo. A pesar de su seriedad también hay cierto aire de preocupación tanto en su voz como en su mirada.

Algunas de ellas creí conocerlas pero al escucharlo directamente desde el punto de vista de Milo es como si me abriera otra ventana completamente desconocida.

—No tienes idea de las veces que le he visto en las madrugadas y altas horas de la noche, ni siquiera podrías imaginarlo, soy yo quien lo ha escuchado mientras veo a mi mejor amigo caer más en la desesperación por un amor imposible.

Al ver mi estado anímico y mi respiración agitada finalmente hace una pausa hasta que logro articular algunas palabras.

—Nunca fue mi intención que se enamorara de mí, Milo. Juro que nunca---

—Nadie decide maliciosamente que quiere ser amado por otros, Luna. Como testigo de ustedes dos he visto cada pelea, cada reconciliación, cada mirada…—hace una gran pausa—Cada rechazo y las palabras que vuelven a levantar cruelmente sus esperanzas.

Al escuchar "esperanzas" mis falanges de los dedos se aferran al dobladillo de mi vestido, mi mirada continúa fija en la lista que cada vez parece más una acusación. 

—Yo nunca dije algo que le hiciera creer que---

—“Quiero entenderlo”—Me interrumpe imitando una voz suave y femenina—“Deseo compartir con él lo que le aflige” “Quiero verlo” le advertí que él quería estar solo pero se negó, dijo que deseaba estar a su lado…

La voz de Milo se quiebra por un momento y tose en su puño aclarando su garganta. Me mira de nuevo, esta vez como si fuera una súplica.

—Esas palabras me engañaron incluso a mí, creí que iban en un sentido más allá de un afecto amistoso… Por eso me arriesgué a que se enfadara cuando te dije dónde estaba.

—Me enviaste a otro lugar, fue Sieg quien---

— ¿De verdad eso fue solo para un amigo? ¿Solo eso puede ser a tus ojos?—Me interrumpe con los ojos rojos y una gran preocupación.

Trago saliva, el sonido es tan grueso que puede escucharse en cada rincón de la oficina de ese Alfa que también me ha hecho cambiar demasiado.

—Me…gusta.

Milo libera una gran carcajada y golpea de nuevo el escritorio.

— ¡A veces me cuestiono el juicio de mi Alfa! ¡¿De verdad eres tan tonta?! ¡Por supuesto que no!

Voltea la silla en la que estoy y me rodea por completo, aunque está molesto en sus ojos rojos se delatan noches sin conciliar el sueño.

—Sabes que no se reduce a mera atracción física, esas palabras no pudieron ser dichas de manera banal por alguien como tú, ni tampoco pueden ser falsas, mucho menos un placebo.

Ante la palabra “Placebo” por segunda vez, abro muy grandes los ojos, por supuesto, Ery debió contarle todo lo que discutimos en ese acantilado, absolutamente todo. Apenas recogiendo cada palabra cuidadosamente en mi lengua, evitando a toda costa que escuche el temblor de mi voz, logro responder a su inquietud.

—No solo me gusta… Sé que es algo más grande pero no puedo verlo como pareja.

— ¿Es porque es un hombre lobo? ¿Lo detestas por eso?

—Por supuesto que no—mi respuesta es inmediata.

—Eso no fue lo que le dijiste en el festival de la cosecha---

— ¡Al Alfa al que fueron dirigidas esas palabras fue alguien que llamé así por mis prejuicios! ¡Ahora sé la razón por la que se comporta así!—exploto— ¡Aprendí lo maravilloso y encantador que puede ser, él me gusta, me gusta mucho!

El silencio de nuevo nos envuelve hasta que Milo lo corta con una risa gélida.

— ¿Ves el cómo usas palabras engañosas que pueden interpretarse con otro sentido?

Mi única respuesta es un gran silencio, incluso Chiara me cuestiona mientras muerdo mi labio, ni siquiera yo entiendo la incoherencia de mis acciones tampoco puedo alegrarme de que esa loba loca finalmente me haya dirigido la palabra.

—Ery solo sabe tomar por la fuerza—Continúa esta vez con una voz seca como un gruñido contenido—Era un Alfa que buscaba su propia supremacía. Sin embargo todo eso cambió frente a esa fogata cuando alguien más tomó el lugar de Candace, ahora lo único que desea es poder viajar hasta un lugar que no existe en este mundo. Le dije que eso es imposible pero eso solo le alentó más.

Me mira de nuevo, sus ojos rojos y una burla en los labios que me dicen “No, claro que no” voltea hacia otro lado golpeando la pared con sus puños en señal de frustración.  Cierro los ojos y respiro hondo, con la mano en mi pecho como mi único sostén emocional me aferro a una serenidad muy proxima a derrumbarse en cualquier momento.

—Sí, tus sospechas son ciertas, Milo—él me mira sin dejar su frustración de lado, yo también siento demasiada frustración—Como alguien que no es de aquí ¿Crees que puedo permitir que se enamore de mí? Para alguien como Ery una despedida así sería---

Mi voz se corta.

Es demasiado dolorosa.

Creo decir esas palabras mientras dejo que mi inquietud me gane, le digo absolutamente todo incluyendo su relato macabro con respecto a la impronta y que al Ery ser demasiado sincero con ello temí que esa separación lo quebrara por completo después.

—Me pidió que viviéramos como si esta despedida no sucederá jamás, me dio demasiado miedo, si ambos profundizamos más esos sentimientos, será… muy difícil para él.

—Mi Alfa es alguien que da demasiadas vueltas a todo antes de tomar una decisión, por noches y días, una y otra vez en su asiento puso todo eso en el escritorio y tomó una decisión después de llegar conmigo a una conclusión.

— ¿Cuál es esa conclusión? —Pregunto aun cuando en mi interior sé la respuesta.

—“Sin arrepentimientos”—Responde simplemente, pero el poder de esas palabras sencillas es suficiente para detonar algo en mí mostrándome el rostro de Ery.

Él dijo algo parecido, prefiere vivir una dulce mentira donde pueda hacer todo cuanto desee que lamentarse después por todo lo que no hizo. Eso puedo entenderlo pero no estoy de acuerdo. De inmediato tenso la mandíbula.

—Esa clase de mentira es más cruel para Él—Digo entre mis dientes casi con resignación—Al dejarlo vivir una ilusión para después quitársela, un día que ni siquiera sabemos en qué momento llegará.

Milo libera un gruñido y golpea con fuerza el escritorio. A diferencia de su apariencia calmada de siempre incluso me está gritando con toda su molestia y decepción.

— ¡¿Y quién eres tú para impedir o decidir lo que es mejor para él?! ¡Incluso si fueras su verdadera pareja lo que quiere el Alfa se cumple, nadie puede contradecir su voluntad!

Después de gritarme en la cara frena su enojo tomando otra pausa y, respirando demasiado hondo, vuelve a mirarme como un desafío.

 —Aun así, Ery jamás te obligará, desde que se enamoró de quien según tus propias palabras “no debería” para él la última palabra la tiene Cadence Beckham, prefiere su libertad aunque eso vaya en contra de la naturaleza posesiva de un Alfa. Lo único que quiere son recuerdos que le confirmen que todo eso fue real y que su deseo por cambiar existe. Pedirle que olvide todo eso y negar que sea real es como decir que todo aquello que le hizo cambiar hasta sentirse más libre fue una mentira.

—Él cambió porque así lo deseó, decir que fui yo quien lo hizo es darme demasiado mérito—Digo a regañadientes.

—Tienes razón, es demasiado mérito para alguien que se cree que está salvando el corazón del Alfa cuando en realidad solo está levantando un muro para muy cobardemente proteger el suyo.

—Eso no es---

—Atrévete a negarlo, Luna. Puedes mentir a los demás, a mí, incluso a Ery todo lo que quieras… Pero, jamás podrás ocultar de ti la verdad.

Cierro los puños apretujando el dobladillo del vestido, Chiara continúa acusándome de cobarde y mentirosa hasta que no puedo contenerlo más.

—No tiene nada de malo poner una gran muralla cuando sé el cómo terminará todo, porque tan solo le bastarán unos pocos días o quizá unas cuantas horas para olvidarme.

El vínculo con Candace y su papel como protagonista principal son lo suficiente poderosos, incluso se reirá de lo que vivimos, lo verá como algo absurdo donde solo fui un placebo para reemplazar a la protagonista original.

Milo de nuevo se ríe, esta vez es de una manera burlona sin ninguna tensión en su rostro. Incluso recoge una lagrimilla de su ojo mientras llama mis pensamientos demasiado “patéticos”

—Me pregunto qué clase de “placebo” puede lograr que un Alfa como Ery cambie tanto hasta el punto de preocuparse por otros y cuestionarse sus propias acciones del pasado. Debe ser un auténtico tonto si se ha tomado confianzas de algo tan simple que pueda olvidar en un abrir y cerrar de ojos ¿no lo cree “Luna”?

De nuevo el silencio es inmenso, solo que esta vez ya no siento más frío ni un viento gélido soplando dentro de mis costillas. En su lugar siento una calidez, una gran y poderosa energía que crece poco a poco en mi cuerpo hasta convertirse en una descarga de adrenalina.

Las palabras de Hershey esa mañana comienzan a cobrar sentido, no, comienzan a pesarme hasta el punto de no poder contenerlas más. 

"Crees tanto que no mereces el afecto y amor de otros que lo ocultas pretendiendo el temor a que este no sea correspondido, pero eso no tiene importancia cuando a quien más rechazas es a ti misma"

— ¿En dónde está?—Pregunto con un leve cosquilleo en mis labios al decirlo.

—Ya lo preguntaste antes y la respuesta es la misma, no lo sé.

—Bien, entonces lo esperaré aquí, mientras tanto continuaré con los asuntos de la manada—Respondo decidida aunque no creo tener más la paciencia de esperarlo.

—Me pregunto si podrás esperar realmente, finges interesarte en firmar sus asuntos solo para tener una excusa para saber en dónde está, revisando en su cajón, buscando al menos una pista que jamás vas a encontrar porque me aseguré de que no quede nada. 

—Sabes en dónde está Ery—Afirmo.

—Un Beta sabe todo sobre su Alfa, incluso lo que es mejor para él. Si ya lo comprendiste no tienes nada que hacer con su camisa, puedes devolverla, no lo mereces de todas formas. 

Mis ojos se abren de par en par, cada momento se reproducen en mi cabeza uno tras otro. La sonrisa de Ery y sus últimas palabras al agradecerme por ser su primer amor. 

"¿Qué hice para merecerte?" 

Fue lo que me dijo frente a los cuadros de Gudrun. 

"Soy indigno" No pude evitar abrazarlo cuando dijo eso pero cuando dijo "No te merezco" me pregunté todo lo que tuvo que pasar para tener tan baja estima de si mismo, la misma que disfraza bajo una coraza dura. 

"Soy un lobo malo"

Él no es perfecto, está lleno de defectos, a pesar de ser desconfiado pudo verme detrás de la máscara a pesar de que nunca le he permtido ver lo que hay debajo de ella. Pero él si me mostró lo que hay debajo de la suya, pensó que lo odiaría por eso pero lo que vi me encantó.

Me encantó que ambos seamos tan absurdamente parecidos.

Decir que me gusta es una palabra demasiado corta...

—Entonces pasaré esta noche por su camisa ¿Está escuchando, Luna?

El silencio entre los dos es inmenso hasta que mi risa desbordante como una liberación siniestra rebota entre las paredes de la oficina resonando en mis costillas.

— ¿Y quién te crees para decidir quien merece o no a mi esposo?—Lo digo con una risa más ufana que sorprende a Milo—Eres el Beta, yo soy tu Luna. El día en que el Alfa Terrence Gian Avery juró ante la diosa tomarme como su pareja tú también me juraste lealtad.

Una sonrisa se esboza en la comisura de su labio.

—Esa lealtad se la juré a mi Luna Candace—responde en tono burlón.

—Podrás mentirle a tu mejor amigo pero jamás a ti ni mucho menos a mí, Milo—Por primera vez en días yo también tengo una pequeña sonrisa creciendo en mis labios mientras niego con mi dedo—Sospechaste quien soy desde el principio y me juraste lealtad.

— ¿Y quién te crees que eres para asegurarlo?—Me responde con una sonrisa.

— ¡Soy Cadence Beckham!—Golpeo con la mano mi pecho y saboreo mi nombre letra por letra, el mismo que él ha dicho cada día como si fuera la respuesta a una plegaria desde que supo mi identidad— ¡Soy tu Luna y Gian es….!

¡Mi Alfa!

Terrence, Gian, Ery... no sabría cual nombre me gusta más, todo de tí me gusta mucho. Tanto que "gustar" no es suficiente, "Aliados" es muy poca cosa ¡Ser amigos tampoco es suficiente! 

Maika Maese

Aun tiene muchos conflictos internos por lidiar pero las firmes palabras de Milo finalmente le dan el valor de aceptar una realidad que ya no puede contener.

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