Mundo ficciónIniciar sesiónActo II- Estaré ahí para ti -Parte 2 (Eren)~
En mis manos el vapor humeante de una taza de porcelana me entrega una calidez reconfortante. El plato y la taza tienen flores, pétalos y pintura salpicada en su composición. Al ver la forma de las camelias entrelazadas con flores de Marigold sé sin ninguna duda que estoy en el lugar donde Cady ha pasado la mayoría de sus momentos durante los mismos 5 años en que ignoré por completo lo que sucedía en su vida.
—No tengo café pero sí mucho té de camelia y miel—Dice el hombre detrás de mí.
Sonrío porque sé perfectamente la razón de ello.
—Me viene bien algo dulce—Respondo esbozando una muy ligera sonrisa.
En su consultorio, el Señor Bingley me hace sentarme y me ofrece un té. En estos momentos un taza de camelia y miel es justo lo que necesito porque así puedo sentir que sigo sus pasos, ahora más que nunca necesito su cercanía o de lo contrario, acabaré cayendo en el mar de locura. Añado cuatro cucharadas grandes de miel, es demasiado dulce… como ella.
—Que grata sorpresa su visita, no le veía desde la boda de mi hija…
— ¡…!—Estuve cerca de atragantarme.
—El Demonio más elegante de toda la fiesta, fue como ver la escena de la mascarada del fantasma de la ópera, era imposible no distinguirlo “Señor Eardwulf” además, mi hija lo anotó entre los invitados.
De tal padre tal hija, los dos son igual de perceptivos y chismosos en extremo.
—Aunque el nombre con el que lo registró mi hija en la lista de invitados se me hizo muy peculiar “Sugar Daddy Misterioso”
— ¡PFFFT!
Acabo de ensuciarme todo por la impresión. ¿Ves? Por eso esa hija de Lilith se merecía el escarmiento de la isla…
—No se preocupe, yo no lo juzgo por la diferencia de edad que tienen. De hecho soy mayor que mi esposa por nueve años.
¡¿NUEVE AÑOS?! ¡ES MUCHO MAYOR QUE LA DIFERENCIA ENTRE CADENCE Y YO!
—Pero creo que no has venido a verme a mí ni te interesan los asuntos de la universidad ¿cierto?
—Así es—bajo la taza y la acomodo en su plato—Vengo a buscar a Cadence ¿Se encuentra aquí?
En el pasado habría sido un hipócrita, disfrazaría mis intenciones con trabajo y más excusas para evitarme admitir que ella es lo único por lo que vendría aquí. Pero ese viejo “Señor Eardwulf” es historia, nunca más volveré a reprimir mi deseo.
Me pregunto cómo son las sesiones de terapia de mi chica, si se sienta en este mismo lugar. Puedo imaginármela, bebiendo delicada y tímidamente mientras se queja de las idioteces que le dije antes.
—La última vez que vi a Cadence fue hace un mes aproximadamente… Ella estaba muy alterada así que le sugerí tomarse un descanso lejos y darse un tiempo. Incluso le ofrecí pagarle un viaje a la playa, como sé que a ella le gusta mucho el mar y hace tanto que no tiene vacaciones, pensé que le haría bien…
Aunque me agrada hablar de ella no creo que sea correcto ni ético que como psicólogo me revele lo que han hablado durante sus consultas.
—Oh, no me malinterprete, Eardwulf. Esto pasó fuera de consulta, fue más como un consejo de vida de alguien que la estima como un padre. Tampoco me dijo con exactitud lo que le pasó pero recuerdo esa tarde cuando llegó como si fuera muerta en vida abrazando el saco de un hombre mientras murmuraba una y otra vez que la había traicionado “Él” de la peor manera.
Cadence… ¿Acaso fue por…?
—Sí, ese saco era el suyo. Ya que siempre usa el mismo modelo y lleva uno igual estoy seguro de ello.
Siento que me duele el pecho de solo escuchar esto.
—Tenía golpes en la cara y cuerpo—se detiene— No, no creo que haya sido usted… Le pregunté si fue Dawson pero negó recordarlo. No me sorprende, suele olvidar momentos que ocurrieron hace pocas horas, días o hasta un año.
Sí, eso ya lo sospechaba.
— ¿Entonces es algo recurrente sus pérdidas de memoria? ¿Puedo preguntar desde cuándo comenzó?
—Poco antes de sus 17 años de edad comencé a sospechar, sin embargo, no fue hasta que mi hija me llamó desde el hospital donde estaban internados Cady y mi ahora yerno que supe la gravedad de la situación—toma un sorbo de su té, es un hombre serio e íntegro sin embargo puedo notar el temblor en sus manos y su voz que se ha vuelto aguda— Desde entonces, si no logra liberar sus frustraciones o guarda un evento traumático, sin excepciones, olvida todo lo que haya sucedido durante ese día. Es su mecanismo de defensa.
Yo también siento una gran frustración al conocer su problema, estuve cinco años sin notarlo.
—De verdad me alegré mucho por ella cuando me dijo que había comenzado a escribir una historia de amor, claro, maldijo 10 veces la historia así como las razones por las que debía hacerlo. Pero parecía estar más que dispuesta de hacerlo. Maldijo al protagonista ocho veces y también…—Pausa y me mira un momento— Las mismas veces lo maldijo a usted, Eardwulf.
Luego hace una pausa y sonríe suave y sereno.
—En realidad le entusiasmaba ese proyecto.
El señor Bingley parece feliz al recordar esos días sin embargo, de inmediato su semblante se oscurece.
—Así que verla llorar cuando por años se le ha dificultado hacerlo y liberarse como nunca lo había hecho en años me sorprendió demasiado. No quería decirme los detalles, después de un buen rato en que continuaba alterada le sugerí ponerle el saco a una almohada y golpearla.
— ¿Golpea con frecuencia las almohadas?
—Ah, ¿no lo sabía? Descubrimos que cuando golpea una almohada y libera sus frustraciones no sucede la pérdida permanente de recuerdos.
Ahora todo tiene sentido, esos golpes a la puerta en realidad eran su terapia de choque.
—Pero… en lugar de golpear el saco lo abrazó y lloró de un manera tan desgarradora que me pregunté qué fue lo que pudo hacerle alguien como usted.
Puedo verlo, a mi pequeña Honey bun arrodillada en el suelo llorando como lo hizo en el bar de una manera aún más desgarradora que de haber estado allí me partiría en dos por idiota, la abrazaría con fuerza y pediría perdón de rodillas también.
Es tan vívido que parece real, sigo en vano con mi mano al fantasma de su pasado para consolarla. Continúo perdido en el si hubiera hasta que el Señor Bingley irrumpe en mis pensamientos. Así Cadence desaparece como humo dejando de nuevo ese espacio vacío.
—Después de todo no importaba su molestia ni que lo mencionara ocho o nueve de cada diez veces cada visita que me hacía, esa vez ni siquiera pudo pronunciar su nombre.
Tal como sospeché, esa tarde en la oficina, me olvidé el saco en su departamento. Seguramente fue a devolverlo. luego algo habrá escuchado de lo conversación que tuve con Ed.
—Señor Eardwulf, esto si es un secreto pero he decidido que es importante que lo sepa. Luego de años siendo su terapeuta y confidente, me percaté de una curiosidad, un patrón muy extraño… Cada vez que tuvo una experiencia traumática, también perdió un recuerdo valioso con usted.
Esta vez me he quedado helado. ¿Qué recuerdos?
—Por nombrar una ocasión, cuando ella ya tenía 19 años, una tarde de Mayo me avisó que no vendría a la terapia porque tenía un compromiso en el parque con su editor. Al día siguiente que le llamé deseoso por saber los detalles de su primera cita me preguntó de qué le hablaba.
— ¿Y cuál fue esa experiencia traumática?
El señor Bingley lleva la taza a la boca y mira hacia arriba como si quisiera que ese recuerdo desapareciera. Tras el primer sorbo, aun con la taza en sus manos me hace una revelación desconcertante.
—Esa tarde, justo cuando iba a verlo en el lugar acordado… La señora Marigold, su abuela, cayó en un shock clínico. Ella ya estaba muy grave cuando pidió el préstamo…
¡CRASH!
¡Soy un completo imbécil!
Con gran horror llevo una mano a mi frente peinando mi cabello hacia atrás, las falanges de los dedos de ambas manos se contraen mientras tiro con fuerza jalando de mi cabello.
Esa tarde esperé tres horas, me molesté tanto que dejé zanjado ese tema. No volví a intentar acercarme a ella en un sentido más íntimo ¡hasta varios años después!
No le pregunté sus razones, aunque lo hubiera hecho seguramente me habría enfadado al no recordar que me dejó plantado. Aquella vez que estaba bebiendo frente a la tumba de su madre, nunca pensé que albergara un dolor tan grande como para tomar cerveza y distraerse celebrando mi cumpleaños.
— ¿Ocurre algo, Eardwulf?
Logro recuperar algo de calma, el horror sigue latente en mi rostro estoy seguro de ello debido al peso que siento por las facciones rígidas en mi rostro.
—Necesito sacar esto o estallará dentro de mí… De antemano quiero disculparme por ser un idiota y…. porque hice algo muy malo… no espero que me perdone, pero sí que me escuche hasta el final.
El señor Bingley asiente, también parece sorprendido por mi reacción mientras me disculpo innumerables veces.
Le conté todo, cada cosa la definí en un resumen que procuré fuera lo más breve posible. El cómo nos conocimos, que estuvimos en la misma escuela primaria, mi primer error, nuestro segundo encuentro como supuestos adultos, los sentimientos que nacieron en mi interior y que traté de negar, también lo del bar, mis intentos por seducirla, mi identidad como 2238… ¡Absolutamente TODO!
Incluso le dije a medias que Sarah está en las maldivas por obra mía y que en realidad me he asegurado de que no regresara por temor a que le contara a Cadence lo del asunto del Sugar Daddy. Lo único que no le dije fue que mandaba a uno de mis hombres a tomar fotografías de la pareja Bury una vez por semana para enviar estas a todos sus conocidos y familiares, para que no sospecharan.
Para cuando terminé el señor Bingley, a diferencia de la aterradora endemoniada rencorosa hija que tiene, mantuvo la calma, se retiró las gafas pellizcando entre sus ojos luego me miró y volvió a pellizcar sus ojos como si quisiera ver con mayor claridad.
—Aunque estoy realmente sorprendido por todo lo que hizo, dudo mucho que solo esos actos suyos le hayan afectado. Después de todo, están Dawson y por supuesto, el hombre que ha estado abusando sexualmente de ella por años.
La sola mención de ello me causa escalofríos por lo que dejo de enconcharme sorprendido por esa afirmación.
—Dijo… abuso… ¿Por años…?
— ¿Por qué otro motivo esa joven vendría a visitarme con la memoria completamente bloqueada y los brazos, piernas, absolutamente todo el cuerpo lleno de arañazos como si se hubiera tallado con esmero hasta sangrar? —Debo estar mostrando mi molestia pues de inmediato añade algo más—Pero estoy seguro que no llegó hasta la penetración, si eso hubiera pasado, una joven como ella no se permitiría vivir con tal sensación de suciedad.
Fue Harvey Collins… A eso se refería la maldita rata cuando lo agarré a golpes en el casino esa vez que buscaba a Dawson. Ya me ocuparé después de ese parásito. Mi prioridad es encontrar a Cadence.
—Ahora ni siquiera sé si después de encontrarla me vaya a perdonar toda la mie---
—Eardwulf, aunque no soy su padre por lazos sanguíneos no miento cuando digo que la quiero como una segunda hija. Si ambos lo necesitan vengan conmigo a terapia de pareja, estaré más que encantado de hacerlo… incluso dejaré ir todas las estupideces que hiciste con mis dos hijas. Y te aceptaré como mi yerno.
“Pareja” mi futuro suegro me aprueba. Que deliciosas suenan esas palabras…
—Gracias, así lo haremos—Sonrío—Suegro.
Me da cierto alivio saber que ella cuenta con una familia que la estima mucho, se lo diré cuando la vea.
Cadence le dijo a 2238 que estaba sola y que no tiene nada en su vida, pero la familia Bingley la aprecia como si fuera una Bingley más. Jamás dejaré que vuelva a sentirse así porque yo también seré su familia.
Si, a partir de hoy todo será diferente. Juro que voy a protegerte y te amaré con cada fibra de mí ser. Incluso si no me perdonas inmediatamente, mientras estemos con vida siempre habrá esperanza para los dos.
BRRRR, BRRRR
—Sí, diga.
Entonces todo ese alivio así como una parte de mí terminó muriendo con esa llamada.
-----Acto II-Estaré ahí para ti Parte 2 (Ery) ~
Nuevamente Shawn y yo nos enfrentamos contra la mujer que nos ha hecho regresar de aquel sueño justo el momento en que en el consultorio del señor Bingley dirían algo importante.
—Deberían practicar su paciencia ustedes dos, son un completo desastre---
— ¡Me hiciste regresar en el momento más crucial a propósito!
—Descuida "Romeo"—Tapa su boca con un suave golpeteo a sus labios—Ooooh, no debería llamarte así ni en broma, esa historia está llena de desgracias y tragedia. Bien, ya puedes regresar, dejaré que lo veas por ti mismo, algo que sucede en este mismo instante "Ery" aunque prefiero llamarte “Gian” pues tienes el interés de esta Diosa.
Si no fuera porque mi lobo respeta a esa bruja que se siente diosa porque es la única que puede guiarnos hasta Cady, ya le habría intentado atacar hasta que nos devolviera a nuestra oficina.
—Recuerda bien, tu vida me pertenece, nada de lo que verás puedes decírselo a mi huésped. No es todavía el momento—se mofa—Bueno, de todos modos su estado mental y anímico no da para ello.
¿Ya nos dirás en dónde está ella? Insistimos Shawn y yo.
— ¿Por qué no lo averiguas tú mismo? Desde los enormes zapatos de aquel que en este momento agoniza.
Si Eardwulf “agoniza” es por sus propios actos estúpidos, porque nunca supo valorar a Cady. Incluso si la está buscando, su desesperación no es la misma que la mía. Jamás podrá compararse
—Sí, aunque lo dudes, Eren Grant Eardwulf también la busca con la misma desesperación que tú—Una siniestra sonrisa se dibuja en sus labios de un tono escarlata—Pero, me pregunto… ¿quién la extraña más?
Su risa continúa irritándonos a Shawn y a mí.
— ¿Crees saber la respuesta?
— ¡Por supuesto! ¡Nadie ama ni se preocupa por ella más que yo!
— ¿Eso piensas, Hmm? —Dice golpeteando su barbilla sin sentirse del todo convencida.
Después de un largo silencio aplaude dos veces.
—Entonces veamos si mantienes esa respuesta después.
De nuevo la oscuridad me envuelve no necesito preguntarme a donde me llevarán mis sueños sino hacia qué ¿Qué veré esta vez? ¿Vida? ¿Muerte? Esa mujer que se hace llamar a sí misma una diosa me acaba de confirmar que esto es algo que sucede durante nuestro mismo presente.
La luz pronto se abre para mí pero no hay parques, bancas, universidad ni tranquilidad sino...
Caos y agitación por todos lados.
La respiración de Eardwulf es demasiado débil, las voces alrededor dicen que se desmayó por una conmoción demasiado fuerte.
***
Cuando él abrió sus ojos esperando que todo fuera un mal sueño, el techo y el olor del hospital le confirmaron su cruda y veraz realidad.
Lo primero que hizo fue preguntar por Cadence pues albergaba la esperanza de que todo eso fuera una pesadilla producto de sus peores temores, que tan solo estaba hospitalizada por una fractura menor.
Edward Eardwulf y Liam Roberts fueron quienes le tuvieron que dar la desgarradora noticia. A medida que ambos intentan decirle de la manera más sutil lo que había sucedido con la mujer a la que ama, el desastroso día se reproduce en su cabeza torturándole lentamente.
Todo sucedió demasiado rápido, unas pocas horas antes se encontraba aún con la esperanza de encontrarla y continuar aquello que había dejado pendiente por su indecisión por más de cuatro años, luego, una llamada del hospital destrozó cada uno de sus anhelos con unas palabras devastadoras.
Cadence Beckham fue llevada al hospital tras un accidente.
Los primeros minutos camino al hospital aun creía que podría tratarse de un accidente con fracturas menores. Cada segundo su ansiedad fue creciendo hasta volverse un manojo de posibilidades aterradoras. Eardwulf creía que si pensaba en el peor escenario posible estaría listo para recibir mejores noticias y apreciarlas por muy desastrosas que parecieran.
Solo tenía un deseo. Que lo que fuera que le sucediera tuviera remedio, se encargaría de cuidar de ella hasta su entera recuperación y le protegería, era su promesa de decvoción eterna.
A pesar de sus ruegos nada le preparó para esa noticia. Casi a las seis de la tarde, fue llevada de emergencia al hospital. Justo después de un rescate desastroso dentro de una alcantarilla que si bien no era demasiado alta si tenía la profundidad suficiente para descalabrarle o romperle algún hueso con una sola caída.
Al preguntarle por su parentesco, Eardwulf aseguró ser su prometido. No un novio, su futuro esposo con quien estaba comprometida desde hace medio año. Eren Grant mentiroso Eardwulf, tuvo que inventarse todo aquello para ser considerado como su familiar más cercano.
¿La razón? Cady necesitaba una cirugía con urgencia. Debido a la caída tenía una gran contusión craneal, recientemente había pasado por problemas de anemia por mala nutrición y también había recibido los golpes de un hombre violento dentro de su propia casa. Aunque ya había pasado un mes desde entonces, los moretones y fracturas aún persistían en recordarle la pesadilla que había vivido.
Deseaba con todas sus fuerzas estar a su lado incluso durante la cirugía, se le negó esa petición, tan solo se limitó a firmar los permisos para proceder con la operación. Ni siquiera había finalizado con la antepenúltima firma cuando escuchó decir a los mismos médicos que la paciente estaba perdiendo la batalla.
— ¡NO ME PUEDES DEJAR, NO LO HAGAS! — Gritó casi desgarrando su garganta, Liam y Edward tuvieron que detenerlo del brazo entre los dos.
El sonido de una máquina anunció el preludio de muerte, junto al gran “Piiiip” Eardwulf lloró desde el corazón con el alma.
— ¡CAAAADENCE! ¡NOOOOOO!
La conmoción fue demasiada, no solo había pasado días en vela, desde esa mañana su tensión era tal que no fue sorpresa para su hermanastro ni su asistente leal cuando Eren Grant Eardwulf desfalleció por casi una hora.
Cuando finalmente recuperó su conciencia lo primero que preguntó fue dónde estaba Cadence. Fue entonces cuando recibió nuevamente aquella desgarradora noticia.
Cadence Beckham había muerto muy pocas horas antes de terminar el día 19 de Noviembre del año xxxx a las 22:38 horas. Un número irónico y cruel.
— ¡¿Se está ocultando de mí, no es así?! ¡Dile que ya sufrí lo suficiente, que puede dejar de fingir...!
Ese hombre no podía creer que la vida fuera tan injusta con ellos, que nuevamente le arrebatara la mujer más importante de su vida con la que había aprendido a ser menos bestia y más un hombre.
—Hermano...
Edward también deja caer una gran lágrima
—Qué más quisiera algo así...Que fuera una simple broma y evitarte todo este dolor...
Ningún abrazo, ninguna palabra puede brindar consuelo en un momento como ese.
— ¡¿En dónde está?! ¡Llévame con ella! —Él continúa en negación, está seguro de que todos se han puesto de acuerdo para escarmentarlo. Es su único consuelo, si la pierde a ella no le queda nada más en esa pútrida vida.
Esta vez es Liam quien negando suavemente con la cabeza y con un gran temblor en sus hombros confirma que todo aquello es la maldita y burda realidad.
—Murió, Wolf— Su voz suena seca en aquel lugar donde no hay ruido alguno—No pudieron hacer nada para salvar su vida.
Al principio Eardwulf solo baja la mirada, traga saliva y lleva la mano al pecho, el vacío en su interior es como un gran agujero. Si fuera un lobo sentiría cómo el vínculo se desmorona confirmando la muerte de su pareja.
—Cadence... No... Es mentira... Es una pesadilla... No puede estar... No…
No…
—¡NOOOOOO!
Su grito desgarrador es agudo como el aullido de un lobo cuando pierde a su pareja para siempre. No pudiendo aguantar más ni cargar con tan horrible noticia, su siguiente reacción es golpear todo a su alrededor exigiendo verla.
Edward y Liam nuevamente forcejean contra él antes de que se hiciera daño a sí mismo, su hermano menor prometió que la verá pronto “El Doctor Hayes hará todo lo posible para que puedas estar con ella aunque sea unos minutos” pausó un momento y lo último lo dijo bajando su voz hasta casi ser un susurro “antes de que la lleven a la morgue”
Aunque su intención fue ser sutil al mencionar la situación, Eardwulf tiene un maldito sentido de audición tan agudo que puede escuchar cada letra antes de arrodillarse en el suelo y golpear este con fuerza con el puño.
***
—Se lo suplico... Doctor Hayes. Si no puedo verla moriré.
Tuvo que suplicar de rodillas para verla, un hombre idéntico a Yeha fue quien le permitió unos momentos pues iba en contra del protocolo pero se compareció de él pues le conoce desde toda su miserable vida. Si bien en el sueño donde mi Cady falleció a los 18 años también su muerte fue lamentable, esta vez fue peor. Su cuerpo estaba tan delgado y sus mejillas parecían haber perdido su vida desde antes del accidente. Sólo ella habrá sabido cómo fueron esas últimas horas de vida o quizá el mes entero. Eren Grant estúpido Eardwulf se lamentó haberla dejado cuidarse sola durante un mes, pensó ingenuamente que al eliminar a todos los obstáculos en su camino ella podría ser libre y vivir plenamente. Tan solo sería un mes el que estarían apartados, confió demasiado en que su "novia" podría hacerlo.
Durante ese pequeño momento, mi rival apenas dejó caer algunas lágrimas. Una parte de él seguía esperando un milagro, algo, lo que fuera, por absurdo e ilógico que pareciera, lo aceptaría con gusto si aquello pudiera cambiar el destino y regresar en el tiempo.
—Ca…dence…
Sus manos tiemblan al contacto con su cabello. Aquel que siempre había deseado acariciar, toca suavemente su labio inferior y lleva su dedo a la boca.
—Mi Cadence.
Desde aquella tarde en que comenzó su búsqueda, él había pensado en todo lo que le diría cuando la encontrara, le pediría disculpas, se arrodillaría y haría lo que fuera para suplicar que le escuchara hasta el final.
Pero aquella mujer nunca más lo podrá escuchar.
— ¿Qué te pasó? Hace unas semanas aunque sucedió todo eso pude ver la vida en tus preciosos ojos—Lleva su mano a su mejilla buscando su calor —¿Lo recuerdas? Te dije que nunca más estarás sola, estuve ahí para ti.
No, nunca estuviste.
¡Jamás estuviste para ella cuando más te necesitó!
—Me sonreíste, a pesar de tu estado de salud te veías rebosante de vida.
Toca suavemente su mejilla buscando desesperadamente algun rastro de color en ellos.
—Así no eras tú. Estás delgada y pálida, no podía creer cuando Liam me dijo que... —Solloza —Estabas irreconocible.
—Perdón.
Su voz quebrada me hace compadecerlo un poco.
—Perdóname—limpia sus lágrimas con la mano—No me tortures más, abre los ojos.
Junta su frente con la suya, para los lobos esto es un acercamiento afectuoso que tenemos con nuestra pareja.
—Mira... —Saca de su bolsillo una pequeña caja y abre la tapa.
— ¿Ves esto? —Solloza nuevamente—Hoy 19 de noviembre, cuando entraras por la puerta de mi oficina estaría arrodillado jurando una eternidad contigo.
Espera su respuesta pero esta jamás sale por la boca de aquella que continúa en el eterno sueño.
—Aún lo deseo—Toma su mano y acaricia entre los nudillos donde quisiera poner su anillo—Seamos eternos, Cadenza.
La ha llamado como solo yo lo hago.
— ¿Puedo llamarte así? Me dijeron que así te llamaba tu abuela. Estuviste sola desde entonces, perdóname, nunca supe tu dolor... Si tan solo me lo hubieras dicho---
—Terminó el tiempo de visita, Joven Eardwulf—Dice el doctor Hayes detrás de él, su mano se reposa en su hombro.
Él asiente en silencio, da unos pasos hacia la puerta y se detiene abruptamente.
Una gran ola de sensaciones abrumadoras golpean en su interior, yo también puedo sentirlas como una neblina sofocante, como si el agitado mar en una tormenta me golpearan.
Sus pasos se hacen rápidos al mismo tiempo que los zapatos de varias personas van detrás de él.
— ¡No me tortures más, abre los ojos!
Luchando contra ellos con todas sus fuerzas llama a su amada varias veces intentando en vano alcanzarla hasta que su hermano le hace ver el gran alboroto que ha cometido.
— ¡Sé que me escuchas! ¡Cadenza!
— ¡Ya Basta, Er! ¡Debes calmarte!
¿Calmarse? Solo alguien de sangre fría podría permanecer tranquilo ante una perdida como esa. Incluso él, quien parece tranquilo, quien jamás derrama una lágrima por nadie. Está dispuesto a arrodillarse por un milagro.
— ¡CAAAADEEENZAAA!
***
Ni siquiera Liam se atrevió a decirle palabra alguna. En el silencio de la noche y su corazón adolorido, solo ella permaneció en su mente. Recuerdos de una joven viva intentando sobreponerse sobre la imagen de la fría muerte.
El único momento en que abrió la boca su voz era árida, rasposa, apenas pudo hablar pero tuvo las fuerzas de ordenarle el lugar al que quería llegar.
Su departamento.
El de ella, ese lugar donde por seis meses pudo verla desde sus sólidos y fríos muros hasta que estos fueron cayendo un poco.
Estaba seguro de que había sentido eso. Que Cadence Beckham también le quería.
Después de inyectarle un calmante, el doctor Hayes le entregó las pertenencias de “la joven desafortunada” como dijo descuidadamente. Un juego de llaves, su teléfono celular y un pequeño frasco al que ignoró pues solo se interesó en tomar las llaves. Salió lentamente con pasos arrastrando sus pies, nada parecía importarle.
Eardwulf ve el llavero de Cadence en su mano, aquel que reconoce perfectamente pues ya lo había usado antes.
Por fin podrá ver por sí mismo el departamento #166 y conocer el corazón de Cadence Beckham durante sus últimos días de vida. Debía saberlo, estaba demasiado delgada ¿cómo era posible? Cada día se había encargado de enviarle tres comidas completas.
***Al abrir la puerta lo primero que percibe es un olor a humedad, pestilencia, podredumbre y soledad.
En el mostrador de la cocina se encuentran apiladas un montón de cajas blancas. Una sobre otra, al abrir la más cercana ve una comida perfectamente intacta. Las hojas se encuentran algo marchitas en la ensalada pero es comestible.
Las otras no tienen la misma pinta, no comió ninguna. Ni siquiera las abrió.
Sabe que no lo ha hecho porque en todas aún conserva su nota y aunque algunas tienen capas de reino fungi naciendo en ellas, es más que obvio el que jamás las probó.
Ni siquiera leyó las notas que Eardwulf le había dejado, cada una la había escrito muy cuidadosamente
Había cambiado el Edw2238 por firmas más directas y atrevidas
[Pedí lo mismo que tú para sentirte cerca -De tu admirador secreto]
[Si yo soy un Alfa quiero que tú seas mi Omega]
[Te extraño, si me dices que quieres verme vendré de inmediato-Tu lobo]
[Empiezo a sentirme celoso del protagonista porque tiene toda tu atención. Me siento solo]
[Es el Foie Grass que quería que probaras. Precioso 6 déjame ser tu 8]
Eardwulf encuentra y lee cada nota que va rescatando de las cajas de comida, acaba de enterarse que Cady nunca las leyó.
—Creí que así podría decirte poco a poco mi secreto... Pero tú ya lo sabías... Que soy 2238.
Suspira como un gruñido y pellizca entre sus ojos con los dedos.
Por supuesto que no lo hizo, ella estaba molesta. Es lógico que haya sentido repugnancia en siquiera abrirlos después de descubrir que el usuario Edw2238 había jugado con sus sentimientos y que este era él mismo jefe déspota que la llamaba escritora mediocre a cada oportunidad.
Resignado, sin poder siquiera liberar un suspiro, busca en la mesa su computadora. Al encenderla lo primero que encuentra como obstáculo es la contraseña, molesto cierra la tapa.
Su visión nocturna es mejor que la de un hombre promedio, quizá por su obsesión por los lobos o puede que por nacimiento. Lo cierto es que en medio de su caminar había olvidado encender la luz.
Todo ese rato lo pasó en penumbra.
Logra vislumbrar una caja que ha golpeado por accidente con su pie.
Esta caja contiene una nota
[ENTREGAR AL EDITOR EN JEFE EARDWULF]
Ni siquiera le ha escrito "señor" como antes sino “editor” y “jefe” a secas usando únicamente su apellido.
Si es algo dirigido a él entonces, incluso si no se lo ha entregado personalmente, tiene el derecho de abrirlo.
Abre cuidadosamente la tapa y asoma su cabeza. La luz de la luna espíando en la ventana logra alumbrar los objetos. Todos y cada uno de ellos los reconoce sin ningún esfuerzo, vestidos, baratijas pequeñas y su saco.
Yo también reconozco la gran mayoría. Es la ropa que lleva puesta casi todo el tiempo.
Lo que más llama su atención es un vestido con estampado de flores. Este no me parece conocido pero Eardwulf piensa en las veces que se lo vio puesto incluso durante lo que le pareció una cita con su hermano menor.
Momentos que uno a uno se reprodujeron en sus ahora dolorosos recuerdos.
“Su vestido aún conserva su olor a frutos rojos” piensa con gran nostalgia, olfatea este sintiendo que esto lo reconforta. Justo cuando lo abraza contra su mejilla siente un pequeño bulto en el vestido cuidadosamente doblado.
Mete su mano y libera una caja negra de terciopelo.
Extrañado abre esta y se encuentra con el brillo de un objeto plateado debajo de una pequeña hoja de papel doblada.
Pareciera que lleva cerrada desde hace mucho tiempo pues no tiene el olor tan característico de su dueña. La hoja esta conservada sin embargo se nota el desgaste.
[Cadence del futuro: Nunca más te atrevas a usar esto, no te va, jamás lo hará]
Lee aquella nota mientras identifica la familiaridad que tiene con ese objeto, al terminar de leerla descubre una fecha anotada, acaba por derrumbarse al identificar ese broche como el mismo que le regaló hace al menos cuatro años atrás.
No está seguro por qué pero aquella nota y el hecho que haya permanecido guardado por tanto tiempo, le da el presentimiento de que tuvo que ver con él aquella negativa. Algo que habrá hecho sin siquiera estar consciente.
Esa caja que va dirigida a él contiene cada uno de sus regalos. Ella pensaba en devolverlos para eliminar todo rastro de él.
En la pequeña y bajita mesita donde tiene su computadora, ve asomarse un trozo de papel. Lo identifica como un boleto para ir a un lugar que parece una playa por lo que ha identificado Eardwulf.
Tal como había dicho el señor Bingley, Cady pensaba irse un tiempo a despejar su mente en una playa. Quizá decidiendo quedarse ahí para siempre.
—Lo lograste, Cadence… Te fuiste a donde jamás podré alcanzarte porque si me mato en este instante solo me espera el infierno.
En un impulso de enfado, sintiendo el peso de la traición pues aunque es justificado que quisiera marcharse, le molesta su cobardía y el que no le hubiera dado tiempo de explicarse al menos una vez.
Porque solo echando veneno y creyendo que estás decepcionado puedes aliviar la culpa y el dolor de lo que jamás podrás recuperar porque fuiste demasiado ciego para verlo cuando tuviste oportunidad.
Al girar la perilla esta no cede, ni siquiera gira un poco dejándole encerrado. Justo lo que le faltaba, aquella puerta infernal no servía. De inmediato piensa si Cady habrá pasado por esos problemas alguna vez, las muchas ocasiones en que perdió la paciencia pues la joven se tardaba mucho en abrir el maldito cerrojo.
Nuevamente llega a la conclusión de que fue un idiota.
Resignado y con otra epifanía, Eardwulf ve la puerta, el lugar donde ambos tuvieron un encuentro breve e íntimo.
Eardwulf se arrepiente por dejarla esa tarde. Se pregunta si todo sería distinto si tan solo lo hubieran hecho.
Seguro sería tan bueno que de inmediato se habría dado cuenta que, más que un deseo por ella del tipo carnal, era amor.
Fue cobarde, dejó que el orgullo ganara más de una vez por temor a enamorarse de ella y traicionar a su futura pareja destinada.
Los recuerdos de él invaden completamente su mente compartiéndome prácticamente por la fuerza, la tensión entre ellos, el deseo de Eardwulf. Cady mintió cuando dijo que solo actuaron, fue un momento completamente íntimo.
El acaricia la puerta, junta su frente a esta y llora de nuevo.
En su imaginación en lugar de decirle “se mi amante” recibiendo después una gran bofetada, le dice "te haré el amor, Cadence"
Ella le ve sorprendida y poco a poco curva sus labios sonriendo.
"Señor Eardwulf"
Mientras ambos unen sus frentes y sonríen.
Pero eso es solo una ilusión de lo que nunca será.
Aunque es una ilusión suya, parece tan real que me duele el corazón. Ya no deseo ver más, con lo que me ha mostrado esa diosa sádica me basta. Pero por más que intento salir de esto permanezco en el cuerpo de ese hombre que continúa torturándome sin ser su intención con sus recuerdos y nostalgia que me sofocan.
Esperando rememorar por completo aquel día enciende el interruptor y observa el lugar que considera más especial de la casa. Voltea a su alrededor y en ese mismo momento puedo ver con horror lo que hay en esta habitación.
¿Aquí es donde vive esa mujer?
En un espacio tan reducido, sin una cama en dónde dormir, una cocina sin nada más que un triste plato y cubiertos individuales, un solo vaso, completa soledad.
Cajas apiladas con cosas que jamás acomodó, una mesa con libros apilados y una lista de nombres escritos con sus significados, libros de nombres para varones, libros de nombres para mujeres, artículos sobre el ciclo menstrual y sobre maternidad.
Eardwulf imagina lo que esa mujer habrá hecho durante ese mes mientras tejía su “venganza” contra él.
De inmediato piensa en algo, busca entre sus cosas hasta finalmente encontrarle cuidadosamente guardado como si fuera su mayor tesoro. Es el vestido con flores bordadas que tantas veces había repudiado.
Lo abraza con fuerza pidiendo perdón por lo que pensó de este en el pasado. Sin atreverse a soltarlo solloza una vez más mientras se acurruca sobre el viejo sofá.
Entre sus pensamientos pide un millón de veces el perdón de Cady mientras abraza el vestido cada vez más contra su pecho. Aquel hombre que parecía tan poderoso e inamovible como ella siempre lo había creído, ha llorado por bastante tiempo aferrado a los recuerdos que uno a uno se me clavan como dagas.
Puedo ver algunos de ellos, unos los reconozco por los sueños que he tenido mientras que otros son completamente nuevos.
—Te amo.
En cuanto esas palabras salen de su boca siento un gran escalofrío. En otra ocasión me molestaría que se dirija a mi amada un rival como él. Ahora solo puedo sentir lástima, debería sentir repudio e incluso celos pero no puedo hacerlo.
Su voz suena apagada y a la vez lleva todo lo que tanto había deseado decirle.
Siente un inmenso vacío y mi corazón se sincroniza con sus débiles latidos. No quiere dejarla ir pero pensar en ella es demasiado doloroso.
—Te amo.
Vuelve a repetirlo y después de sollozar y llorar amargamente repite esas palabras hasta que su voz suena ronca. También suplica que vuelva, pide que todo sea un mal sueño y al despertar ella siga ahí.
Cuando finalmente cierra los ojos al agotarse por el llanto, yo aún permanezco en el limbo de su mente, en sus sueños e incluso de manera involuntaria lo único que reproduce son los recuerdos y la imagen de Cadence.
No me queda ninguna duda ni tampoco tengo alternativa, me rindo, acepto por completo lo mucho que él ama a mi pareja.
La diosa del teatro preguntó descaradamente quién la ama y se preocupa más, mi respuesta fue que nadie más que yo, sin embargo ya no estoy seguro de eso. Ahora entiendo sus palabras cuando le conocí en aquel sueño por acónito, no hay comparación pues estoy seguro que reaccionaria exactamente igual él si algo así le sucediera por mi responsabilidad.
Los dos, Eren Grant Eardwulf y yo, Terrence Gian Avery, amamos por igual a la misma mujer. Ambos nos equivocamos, ambos la juzgamos alguna vez, somos idiotas, egoístas, ninguno de los dos debería merecerla. Pero también somos obstinados hasta los huesos, la amamos tanto que nos es imposible dejarla.
Durante aquellas noches que hice el amor con mi pareja pensé soberbiamente que mi amor es superior al suyo, que él podría seguir adelante sin ella a diferencia de mí. Ahora entiendo el por qué hizo todo esto.
Yo también regresaría en el tiempo, reescribiría cientos de historias, destruiría el universo entero sin cansarme con tal de recuperarla y tenerla a mi lado. Desafiaría hasta a la misma muerte para traerla de vuelta, no importa el precio, porque una vida sin Cadence Beckham es peor destino que la muerte.
Ery acepta lo que por tanto tiempo quiso negar, viviendo el dolor de su pérdida desde los zapatos de Eardwulf descubre un nuevo temor que jamás había pensado. Sin embargo aquel "sueño" infernal como una pesadilla no ha hecho más que apenas comenzar...







