Inicio / Hombre lobo / Atrapada con el odioso protagonista: ¡Aléjate de mí, Alfa! / Capítulo 114.4 Placebo/ Ery Avery en Escena Parte 32
Capítulo 114.4 Placebo/ Ery Avery en Escena Parte 32

Acto IV- El miedo es engañoso (CADY)~

Mi respiración resuena salvaje, violenta, cada paso apresurado es como si pisoteara a mi yo del pasado ¿Cómo pude ser tan tonta?

Fui una cobarde, tenía demasiado miedo de aceptar que él es demasiado importante, no quería protegerlo del dolor de la despedida sino protegerme a MÍ del dolor que sentiré cuando ese día llegue. Aún tengo miedo.

Brutal, crudo.

Al igual que mi temor de entregarnos por primera vez en la intimidad, solo pensé en el dolor que debía soportar cuando llegara el momento y al no querer abrazar esa sensación punzante también lo herí una vez pero no lo descubrí hasta que casi se vuelve un loco por el acónito. El temor a su tamaño y lo que me haría junto con esa misión de evadirlo fueron en realidad una perfecta excusa.

Después de ese sueño, cuando él hizo todo por sacarme de ese lugar comprendí finalmente que no era el Alfa patán y descarado que creí. Así que al despertar me olvidé de ese temorm quería esa cercanía. Pensé que eso era todo lo que necesitabamos ambos para saciar nuestra curiosidad.

No solo descubrí que al hacerlo con la persona adecuada puede ser algo hermoso y realizador. Al enfrentar el temor supe de lo mucho que me había perdido.

Pero esa realización se convirtió en un nuevo temor. Que algún día debería terminar, por tanto quise evitar que sucediera, así no me heriría ni sentiría su pérdida. Pero es más doloroso y temo más tener que pasar otra noche sin él, sin escuchar su risa y ver su sonrisa cínica mientras dice obscenidades solo para mí.

Por supuesto ese plan no funcionó, ignorarlo solo me hace extrañarlo más.

¿En qué momento sucedió?

Cuando lo conocí nunca me cruzó por la cabeza que podría sentirme atraída a él, tampoco que anhelaría sus besos y abrazos, mucho menos que tendría una sonrisa tan irresistible. Todo en él me atrae, pero sabía que detrás de todo lo bello también puede existir el peligro. Por ejemplo entre las criaturas marinas del abismo existe un pez cuya luz atrae a los peces, se dice que les es imposible evitar perseguirla hasta sus fauces donde encuentran su letal final.

Eso era Ery para mí, hermoso y peligroso, encantador y sofocante.

Algo en mi interior me alertaba a cada segundo que no dejara que su luz me cegara del peligro que me esperaba cuando me viera sin él al regresar. Porque era un hecho, aunque el Señor Eardwulf tiene su rostro sus personalidades son tan diferentes que querré buscarlo en su mirada llevándome una gran decepción al saberlo perdido para siempre. A diferencia de Hershey, quien es perfectamente una extensión de Sarah, mi relación con ese hombre no es para nada armoniosa. Él me odia, tan contrario a mi Alfa, mi editor me odia y jamás me verá como lo hace ese lobo tonto y encantador.

Creí que esa visión del inminente futuro sería suficiente para desistir de encaminarme hacia ese final mortífero, pero nunca contemplé lo difícil que sería pasarme unos cuantos días en soledad aun sabiéndolo en un mismo plano donde aún puedo verlo.

Quizá comencé a verlo diferente cuando fue sincero frente a la cama del hospital, tal vez fue el primer beso entre los libros de su oficina o mucho después cuando partió ese hueso de pollo. El cuándo y cómo ya no tienen importancia, lo único que sé es que continuó creciendo hasta que fue incontenible. Creo que comencé a notar lo inmenso que se había vuelto cuando después del acontecimiento al que tanto temí finalmente se completó, esa mañana en que las sábanas estaban frías y él estuvo demasiado cerca de Freya.

Sentí celos por primera vez, algo que se desbordó en una reacción violenta donde me imaginé destrozando a mi rival hasta dejarla como Ery a esos renegados.

Cuando Ery me lanzó ese balde de agua no solo recuperé la razón, también me sentí una bruja ¿Cómo me atrevía a pelear por él cuando jamás será mío? Aunque me había resignado a que todo se trataba de una confusión, que eso había nacido falsamente por mi soledad. Pensé en ello muy poco pero fue lo suficiente para creérmelo. Eso debía parar.

Estaba convencida, él no sentía nada por mí. Tenía que creerlo, me aferré a creerlo para no caer más al abismo de ese mar. Pero tal como pensé, él tenía una luz a la que no podía resistirme seguir hacia mi perdición.

“Quédate a mi lado para siempre”

Con las pocas fuerzas que quedaban cerré esa posibilidad tomando a Freya como excusa. Si Ery fuera un mujeriego como el señor Eardwulf, si él me odiara también… Entonces todo ese embrollo dejaría de existir.

Pero él se resistió hasta el final, golpeando contra el gran muro hasta que no pude sostenerlo más y finalmente las palabras “Te amo” llegaron a mis oídos. No solo me separaré de él un día, también hay mucho en mí que él desconoce, lo que cree conocer no es nada. Ni siquiera tiene idea de todo lo que hice, la razón por la que me prohibí amar sin importar qué.

‘¿Entonces por qué quieres verlo?’

¡Porque lo necesito!

Si le muestro ese lado feo de mí y me rechaza entonces finalmente podré saber que mis temores eran ciertos y darme por vencida. Al menos no veré como último recuerdo su rostro lleno de lágrimas mientras me dice que no puede dejar de amarme. Podré saber si es una cruel ilusión o un dulce sueño---

Mi charla interna con Chiara se interrumpe abruptamente.

Comienzo a perder el control cuando detecto en el aire su olor, cítricos, mar, maderas intensas. Mi boca saliva con solo visualizarlo cerca.

¡SHAAA!

Casi tropiezo con un gran bloque de piedra.

El lugar que parece un pueblo fantasma, las casas se encuentran abandonadas con ventanas rotas y puertas abiertas que le dan un ambiente lúgubre.

‘Ahora sabemos que son los hogares de los lobos exiliados y despojados de su rango por nuestra pareja´

Milo me contó brevemente la razón por la que Ery se encuentra en un lugar tan desolado haciendo reparaciones en el hogar de Fritz. También me enteré de la otra cara de la moneda, lo que él, mi Alfa, experimentó mientras me encontraba peleando por la libertad de Lina con su esposo.

No podía creer todo lo que dijo su Beta, Ery pensó que le pediría el divorcio por todo lo que había sucedido con Freya. Tampoco entiendo por qué ese alfa tonto se comportó tan extraño ese día, mucho menos como pasé de sentirme enfadada con él a recordar algo de mi pasado que había logrado olvidar cuando llegué.

Y con ese recuerdo entendí que no merezco ninguna felicidad en mi vida.

“¿Sientes placer al menospreciarte a ti misma de esa forma?”

Fue lo que me preguntó cuando le propuse que fuéramos amigos sin compromisos, lo que las personas en mi mundo llaman “Un free” pero él se negó. Mantuve firme mi postura hasta que me contó sobre su infancia y cómo falleció su madre. Desde ese entonces todo cambió para mí aunque quise negarlo hasta el final.

Y al negar todo eso…

Terminé en un enredo mayor.

Frente a mi Ery, Alfa Terrence Gian Avery, se encuentra martillando con gran precisión, sus ojos están enfocados en su objetivo, ni siquiera me ha notado.

Quizá fueron los casi siete días sin verle, tal vez fue la nostalgia al no encontrarme con su rostro ni sentir su olor cerca. Pero con solo tenerle en frente deseo mucho abrazarlo por la espalda.

— ¿Debo añadir “carpintería” entre los pasatiempos secretos del Alfa?—Pregunto esperando romper el hielo.

Él ni siquiera voltea a verme ni por un pequeño segundo mientras continúa golpeando la madera con el clavo. Más que romperlo acabó por solidificarlo en una enorme roca impenetrable.

No salió como esperaba, tal vez decirlo así le hizo creer que me estoy burlando. De inmediato

—No quiero decir que sea malo, me gusta saber más de ti.

Ery no me responde ni con un ligero gruñido.

Suspiro, intento con todas mis fuerzas que mi voz no delate lo mucho que me afecta esa actitud fría en él. Me recuerda a ese sueño con el acónito cuando Ery se había olvidado de mí, solo que esta vez sucedió porque fui cobarde y herí sus sentimientos.

—Quiero decir, es muy sexy que un hombre tenga muchos pasatiempos y habilidades---

¡SLAM!

Ery deja caer la puerta al suelo y continúa ignorándome, nuevamente golpea el clavo con el martillo con una fuerza tal que la madera se parte en dos.

Ah... creo que solo le hago enojar más. 

'Por supuesto, le dijiste que solo te interesa por su cuerpo y lo estas cosificando como un objeto después de asegurarle que estar con él es un placebo donde se engañan mutuamente en una felicidad falsa'

De acuerdo, me pasé de la raya. Lo entiendo perfectamente, tenía miedo, jamás me había aterrado tanto sentir algo que no debería...

‘Entonces si eso piensas no le hagas perder el tiempo a nuestra pareja ni lo confundas más con falsas esperanzas’ 

—Qué fastidio---

Cuando Ery deja caer más objetos pesados señalando su molestia logro notar la estupidez que dije en voz alta.

—No me refiero a ti, no eres un fastidio---

¡TAKTAKTAK!

El sonido del martilleo es tan fuerte que cierro los ojos como si me estuviera golpeando directamente con cada uno de ellos. De nuevo abro la boca para hablar pero mi voz ya no es tan confiada sino casi un susurro esperando no molestarle más de lo que ya hice.

—No me refiero a ti… Chiara es quien…

¡TAKTAKTAK!

Los mismos golpes hacen que mi voz se pierda entre el sonido seco de la madera pero no puedo darme por vencida todavía.

—No eres un fastidio…

Finalmente Ery deja de golpear con el martillo, el silencio me da oportunidad de decir algo más pero tengo todo hecho un nudo en la garganta y los ojos me arden.

Apenas logro armarme de valor una vez más, Ery se levanta del suelo y busca en la mesa una lista. Su letra me recuerda a la lista que me mostró Milo, es su letra, muerdo mi labio, él hizo mucho por mí debajo del agua sin esperar que le agradeciera por ello ni siquiera me comentó que reprendió a Billford por lo que hizo.

— ¿Puedo ayudar en algo?—Pensar en ello, en todo lo que hizo y todo lo que ni siquiera sé me da ese pequeño impulso para intentarlo con mayor fuerza.

Ery se detiene y sin mirarme a los ojos continua haciendo labor de reparación de muebles, acomodando todo mientras me habla con demasiado desinterés. 

—Deberías buscar tus preceptos en lugar de perder el tiempo.

Esas palabras son suficientes para dejarme callada.

'Te lo mereces'

Resignada solo puedo seguirle en silencio mientras veo su esfuerzo diligente en continuar ignorarme y mantenerse enfocado en dejar el hogar de Fritz como estaba antes de que Billford hiciera de las suyas.

—Vete, no puedes ayudar aquí de todas formas.

Me dice de nuevo con una voz seca. Por algún motivo eso se siente peor que si me golpeara directamente.

—No puedo hacerlo sin ti—Admito estrujando sobre mi pecho la mano.

—Hoy estoy ocupado. Puedes usarme después de que termine con los pendientes de la manada---

—No quiero usarte.

Ery se detiene momentáneamente y sacude lentamente la cabeza de lado a lado como negativa. Siempre dándome la espalda.

— ¿Qué es esta vez? ¿Una misión? ¿Quiere ese Dios Schadenfreude que tengas sexo a la intemperie?

¿Schaden…? ¿Le ha dicho al sistema de transmigración…?

¡PFFT!

Por un momento una pequeña sonrisa se dibuja en mis labios, de verdad pareciera que se trata de un Dios entrometido que disfruta de la desgracia ajena. Nunca lo había pensado así… ¡Es un excelente nombre! Antes de que la risa se escape por mi boca el silencio en frío y el aura indiferente de él me recuerdan que esta situación no tiene nada de graciosa.

Aunque es cierto que tengo una misión así, no he pensado ni una sola vez en cumplir misiones ni en buscar los preceptos.

—O será acaso una nueva posición en la cama...—Murmura con decepción— Da igual, hoy no tengo ganas de hacerlo. Dije que te ayudaré, pero estoy demasiado ocupado. Regresa después. 

—Cuando dije que quiero tener a tu heredero no lo hice por una misión. 

¡TAK! Ery martillea una vez.

—Lo sé.

— ¿Lo entiendes?

¡TAK!

—Claro, lo haces porque tienes ganas y te has vuelto adicta a la sensación del sexo.

¡No! ¡¿Qué le hace creer eso?!

'Quien sabe tal vez el “Solo tengo deseos de tu cuerpo, fuera de eso no tenemos ninguna relación” que le dijiste hace unos días'

Maldición, sabes por qué lo dije.

'Él no'

—Por supuesto, me gusta hacerlo contigo, soy adicta a ti---

¡BAM!

El golpe es más fuerte que los anteriores cuando por fin me medio respondía algo, esta vez se ha quedado callado y seguido de un silencio vuelve a martillar solo que puedo percibir que lo hace con movimientos lentos, en realidad sí me está escuchando.

‘Yo también me enfadaría con una respuesta así’

—Te dije una vez que era virgen de labios ¿lo recuerdas?

Sigue sin responder.

—En realidad nunca había sentido deseo sexual por alguien hasta hace poco, tampoco eran de mi interés las novelas eróticas ni las películas para adultos.

Que idiota soy, es un Alfa no un ser humano moderno común… No sabe lo que es una película.

—El solo acto de tener relaciones sexuales en especial hacer un oral me parecía repulsivo. Solo me masturbé una sola vez y me sentí sucia después de eso...

Mi boca solo libera todo lo que no me atrevería a decir nunca sin embargo mi cabeza es un caos, momentos del pasado cruzan por ella haciendo que sienta una opresión en el pecho. Ni siquiera sé lo que si pienso o digo, pero estoy segura que por primera vez no estoy midiendo a la par del temor eligiendo cuidadosamente cada palabra como hago todo el tiempo.

Pensé que me sería desagradable cuando descubrí que debíamos tener sexo por primera vez. Creí que sería doloroso y un acto animal que me dejaría una sensación de ser usada...

Y así sucedió.

Cuando abrí los ojos después de nuestra primera vez, fue el frío de las sábanas lo único que me saludó esa mañana, esperaba sentir su calor, en realidad amanecí con una pequeña sonrisa hasta que la realidad me golpeó.

Me sentí usada, como si hubiera dado lo más valioso que tengo y ya no fuera útil más…

—Yo nunca te usé—me responde más sereno— desde que nos besamos y me dejaste tocarte por primera vez la noche de mi cumpleaños, ni una sola vez pensé en... usarte.

Si, ahora lo sé. 

—Yo tampoco… en realidad jamás pensé en usarte—admito apretujando la ropa en mi pecho como mi único soporte para que mi corazón desbocado no salga en cualquier momento.

—Claro que lo haces, lo dijiste claramente ese día y lo repetiste en mi cara cuando---

Ery calla y continúa martillando obligándome a levantar la voz para que me escuche.

— ¡Pensé en que me usaras no al revés!

Nuevamente él ha parado, no me mira directamente pero sé que quiere terminar de escuchar lo que quiero decir con eso.

—En mi vida jamás tuve algo que pudiera llamar mío, ni una sola vez. Ni siquiera un hogar… —Pauso un momento al notar que lo que digo es demasiado personal—Todo siempre pasaba a ser para y de alguien más. Incluso ahora me siento en un cuerpo prestado entregando sus primeras veces descuidadamente…

—Sigues con lo mismo, te crees que cometiste un error y te culpas por ello. Por eso piensas que nada es real, como yo.

—Jamás dije que seas falso---

¡BAM!

Vuelve a martillar con un solo golpe antes de responder.

—¡No por supuesto que no! ¡Solo me crees un personaje ficticio e insignificante que no volverás a ver nunca más!—Su voz irritada ruge con fuerza—Si te sientes culpable por “robar” el lugar de alguien más entonces ¿en dónde queda alguien como yo quien se hizo de artimañas para ser el Alfa líder?

Quisiera decir algo,  pero no tengo la respuesta a lo que afirma porque sé que es cierto.

—En pocas palabras ninguno de los dos posee nada, toda nuestra vida se ha construido de ser miserables por eso nos lamemos las heridas mutuamente aunque continuarán sangrando después.

Dice Ery en voz baja aventando el martillo.

¡CRASH! Después de que este aterriza en una vasija de cristal rompiéndola por completo, él pone su mano en la cabeza jalando algo de cabello, siempre dándome la espalda hasta que un suspiro seco como un gruñido sale de él.

—Tienes razón. Todo esto fue un error, el que crea amarte es un error, nacer fue un maldito error…

Calla, con gran destreza se levanta del suelo liberando su molestia al golpear la pared más cercana con un solo puñetazo que hace resonar al impacto dejando virutas de madera y polvo.

— ¡Eso no fue lo que quise decir!—Grito con todas mis fuerzas mientras él se aleja de mí a zancadas largas y pesadas— ¡Tengo miedo! ¡Tengo miedo de desear algo que no podré tener jamás!

Me acostumbré a resignarme, anhelar algo para no poder obtenerlo por más esfuerzos que haga no solo es frustrante, acaba con mis esperanzas poco a poco así que dejé de desear. Cuando deseo algo nunca se cumple, no importa lo que entregue para obtenerlo ni lo mucho que haga, acabo perdiendo más y la vida se encarga de dejarme la lección de que no merezco nada más que pagar por lo que hice.

‘Cady, ya se alejó’

¿Lo ves? ¡Tarde o temprano me quedaré sola! No tengo nada, por eso es mejor saberlo y dejar de engañarme a mí misma de que puedo por un momento…

‘¿Vas a rendirte?’ Me pregunta Chiara con una voz irritada ‘Tan solo te rechazó una vez después de las MUCHAS veces que lo rechazaste TÚ’

Basta, Ery no quiere hablar, lo intenté, sabes que lo hice y el resultado fue---

‘¡¿Te das por vencida?! ¡¿En dónde quedó lo que le prometiste a Rockbone?!’

Le prometí que haría todo lo posible por arreglar la distancia entre ese Alfa y yo, hice todo lo que pude---

‘¡No, jamás sabrás si hiciste lo suficiente cuando un par de palabras y silencios bastan para que de nuevo vayas en reversa! ¡¿Te duele?! ¡Piensa por un momento lo mucho que lo heriste! ¡Él lo siguió intentando hasta que se cansó de derrumbar los muros que continuaste levantando cada vez que lograba un progreso! ¡Nunca consideraste sus esfuerzos!’

Los considero, es por eso que vine aquí para hacer las paces, hablarlo y aclarar esa distancia, no era mi intención que se ofendiera tanto. Él dijo que no le importaba si no le correspondiera de la misma manera, teníamos un acuerdo---

‘¡Ya deja de conmiserarte a ti misma! ¡Estoy harta de que seas tan egoísta!’

¿Egoísta? ¿Me has llamado egoísta? ¿No escuchaste cuando dije que no tengo en realidad nada en esta maldita vida? ¡¿En dónde está el egoísmo?!

‘¡El miedo también es egoísmo, Cady!’

No lo es…

‘¡Por supuesto que lo es! ¡Te hace herir a nuestro compañero con palabras descuidadas para protegerte a ti misma!’

No es nuestro compañero, es el tuyo, en lo único que si es mío es como aliado o mi primer amigo---

‘¡Ni te atrevas a decir esa palabra! No es ningún amigo fraternal es NUESTRO compañero. Para ser escritora te falta mucho para leer entre líneas’

Eso fue una estocada muy grande a mi orgullo como autor.

‘¡Ya me harté, me harté de ver el dolor en nuestro compañero al sentirse rechazado!’

No lo estaba rechazando…

‘¡Lo rechazas todo el tiempo!’

¿Además de su petición de quedarme que más le he rechazado? Nunca me he negado a sus deseos, nos hemos besado y hemos hecho otras cosas muy íntimas cuando el vínculo nos obliga.

‘¡¿Ves?! ¡No tienes idea!!’

Chiara me grita y reprende como nunca antes lo había hecho sorprendiéndome por completo, la conocía como una pervertida y algo despreocupada, nunca me había gritado a pesar de estar molesta en otras situaciones cuando Ery y yo teníamos nuestras diferencias y riñas.

‘¡El vínculo dicta quienes fueron unidos, pero sus almas se unen porque son compatibles no por mero capricho del destino! Así como tú y yo resonamos como una sola, tan solo somos la mitad de un alma. Y ellos son la otra mitad, el alma vibra por unirse no solo por deseos sexuales y reproductivos. ¡Ambas mitades buscan amarse!’

— ¡Pero yo no soy su compañera ni pareja de vida, no soy la mitad de su alma! ¡Esa es Candace no yo!—Exploto finalmente, aunque estoy al borde una lágrima me contengo cuanto puedo calmando mi voz—Cuando termine la historia voy a regresar y Candace recuperará todo lo que es suyo. Incluso a ti, Chiara.

A veces me evito llamar “mi loba” a Chiara por eso, sé que es mía y a la vez no, solo es un préstamo temporal, tampoco me he encariñado con ella por esa misma razón.

‘Puedes negarme a mí, a todos, al vínculo, pero jamás a lo que realmente deseas. Soy una sola contigo, conozco más de ti de lo que tú misma te conoces’

— ¡Entonces ya sabes por qué deseo regresar! ¿Puedes leerme? ¡Con mayor razón deberías entenderme, viste lo que incluso yo no podía porque lo olvidé al llegar a la historia! ¡Pero lo recordé y hubiera deseado no hacerlo!

‘De eso no tengo ninguna duda' Me dice rodéandome como si fuera una gran bufanda 'No quieres irte tampoco’

Su voz calmada y el sueve pelaje su cuerpo invisible sin forma sólida pero cálida me hacen sentir un momento de tranquilidad. Sin embargo nuevamente suspiro y el miedo continúa hablando por mi.

—Incluso si una pequeña parte de mí se acostumbró a vivir en la historia, sigo siendo un intruso, nada aquí es---

‘Deja de pensar por un momento en que es una historia, pon la mano en tu corazón, acepta que más allá del vínculo que tiene Candace tú...’

Ery no es real.

‘¿No es real? ¿Estás diciendo que todo lo que aprendiste en el sueño de acónito y el por fin dejar ir a tu abuela no fue real?’

Es real. Tan real como todas mis razones para evitar aceptarlo. No lo merezco.

No puedo permitirme amar a nadie, lo que hice en el pasado, el hecho que tampoco puedo tener hijos...

‘Él también tiene un pasado, tiene sus propias sombras y actos cuestionables, dijiste que lo aceptabas como es’

Si, lo acepto. Pero no puedo aceptarlo como enamorado. Eso es algo muy diferente. 

'¿Entonces estás bien con el cómo están las cosas ahora? ¿De verdad? ¿Ver a nuestra pareja sufrir no te hace sentir como si te se cayera el mundo entero...? ¿Estás segura de que no te importa que él tenga el corazón destrozado? ¿Vas a negar lo que su aullido de amor no correspondido…? ¿No te importa lo mucho que está sufriendo por ti?'

Insiste Chiara golpeando lo que queda de ese muro que con tanto esfuerzo mantengo como la única barrera para protegerme. Finalmente he dejado de empujar hacia adelante y este se ha caido por completo. 

— ¡Me importa! ¡Me importa mucho! ¡Siento dolor en mi pecho cada vez que recuerdo sus palabras y su aullido, quisiera corresponderle, de verdad que sí pero no puedo amarlo, no como él merece ni de la misma forma que quiere...!

No es justo para él. 

Chiara da unos saltos en mi cabeza y con excesiva empatía me empuja ligeramente con su cabeza. 

‘Es real que te ama’

Lo sé

‘Te ama tanto como para amar el nombre que ha repudiado desde los 5 años’

Lo sé...

‘Te ama tanto que está dispuesto a tenerte de manera temporal, se resigna con que le des su lugar durante ese tiempo’

¡Lo sé!

‘A él no le importará lo que hiciste o no en el pasado, tampoco lo que no puede hacer tu cuerpo en ese mundo como concebir.

Estas en Silivia, Cady.

Tienes el cuerpo de Candace, puedes tener cuantos hijos quieras y también puedes permitirte ser un poquito egoísta’

— ¡¿Y después qué Chiara?! ¡Si acepto aunque sea un poco lo que deseo, de todas formas nunca será mío!

‘¡Qué más da cuánto de él pueda ser tuyo! ¡Sabes que para él lo eres todo! ¡Lo sentiste cuando te mostró el mar!’

¡Sí, sentí algo muy fuerte! ¡Lo admito! ¡Pero no puedo aceptarlo, Chiara!

‘Lo que no quieres aceptar es que lo que sientes por él va más allá de “gustar” y tienes miedo de que se convierta en algo más grande, hasta ser insoportable cuando lo veas lejos pero ese temor lo está alejando sin que pueda siquiera comenzar’

Si inicia no podré detenerlo.

‘Incluso entre la maleza las flores se aferran a crecer. Cady, aunque pretendas sepultarlo seguirá germinando porque esa flor se niega a marchitarse’

Toda flor está destinada a marchitarse al llegar el crudo invierno. Ni siquiera durará mucho…

‘Entonces déjalo. Si no puedes quererlo como merece y dejarás que tus prejuicios contra el protagonista Alfa continúen hiriéndole---‘

¿Dejarlo?

¡Tampoco quiero eso!

¡Lo quiero! ¡Quiero a ese Alfa, da igual que sea un lobo o un hombre, si es real o ficticio! ¡Lo quiero tal y como es!

‘Entonces no le ocultes la verdad, dile lo que sientes. Sin importar lo egoísta que creas ser, merece saber la verdad, lo que siente Cadence Beckham y nadie más’

Ante esas últimas palabras cierro los ojos, el puño en mi mano es frío, mi cuerpo tiembla. Al abrir los ojos solo tengo una puerta frente a mi y un solo camino por seguir.

Existe entre los mitos griegos el de una mujer que recibe una caja, su curiosidad le hace abrirla aunque estaba prohibido y de ahí se desatan las mayores calamidades del mundo.

En este momento creo que acabo de abrir la caja, una que me he resistido a abrir por temor a no poder contener lo que hay dentro. En realidad esa caja nadie me dijo su contenido pero mis miedos me advirtieron esa posibilidad, por eso había mantenido mis manos quietas y ahogué mi curiosidad.

Creí que iba caminando por una línea segura pero siempre estuve dando vueltas detrás de la misma montaña sin llegar a ningún lugar, me engañé a mí misma con un mapa de falsa seguridad.

Y ahora que me encuentro en el mismo punto me pregunto el cómo pude ser tan ciega. 

 ***

Después de debatir con Chiara hasta finalmente abrir esa caja que creí prohibida, pensé que sería muy difícil encontrar a Ery, pero fue extremadamente sencillo porque él nunca se fue lejos.

Solo tuve que dar unos cuantos pasos y mirar hacia el mismo lugar donde él esperó paciente escuchando todo lo que sucedía contra Billford. Recargado en la pared de esa casa, quien sabe si escuchó lo que dije.

 —Alfa…

Él retira su espalda de la pared y comienza a caminar solo, de nuevo alejándose.

Sin embargo, antes de que se aleje abro la ventana del Dios Schadenfreude (como le llama Ery) y presiono unos botones.

¡PIP! ¡PIP! ¡PIIIIP!

Presiono el último botón sin dejar de ver directamente hacia mi objetivo que de nuevo ha comenzado a alejarse.

<<Transportando al huésped en 10, 9, 8…>>

Apresuro el paso, por fortuna él no va demasiado rápido, todavía tengo una oportunidad, puedo solucionarlo…

<<5, 4…>>

Con todas mis fuerzas empujo mi cuerpo hacia él. Nuestros ojos se encuentran, él me mira con asombro, rodeo con mis manos ambas mejillas sin apartar la mirada de él. En el momento en que el contador dicta “1” ambos desaparecemos al mismo tiempo.

----

Acto IV- El miedo es engañoso (ERY)~

No estoy seguro de por qué lo hice, había logrado alejarme lo suficiente de ella, caminé una distancia que creí larga para después descubrirme en el mismo lugar donde había dejado a Cady.

Maldición. Incluso mis pies piensan por sí mismos, me llevaron hasta ahí sin razón alguna. Como si algo en mi instinto me dijera que esperara, permanecí recargado de espalda contra la pared. Shawn tampoco dijo nada, ni siquiera tenía mi mente enfocada en algo en particular, creo que Cady hablaba con Chiara o consigo misma, tampoco escuché esa conversación. Me había resignado a que a partir de este día dejaría de perseguir a Cadence Beckham.

Irónicamente ella fue quien comenzó a perseguirme. Literal.

<<Transportando al huésped en 10, 9, 8…>>

Ni siquiera pude preguntar que diantres pensaba hacer cuando empujó su cuerpo contra el mío pues una maldita luz cegadora nos envolvió a los dos.

Cuando abrí mis ojos estaba abrazado del cuerpo de esa mujer y un sonido infernal de las olas del mar así como su olor salado nos envolvió bajo un sol brillante.

Nos encontramos en el acantilado por muy extraño que parezca, el j*dido acantilado a varias horas de distancia de la manada. No solo eso, el horrible mar gris e inquieto fue reemplazado por uno de aguas cristalinas de un tono casi verdoso.

Viéndolo así parece apacible y peligroso a la vez por su color.

Pero no debería de preocuparme por eso, de inmediato me percato que llevo abrazando a esa mujer todo este tiempo y me separo de ella.

<<Disfrute de su visita, gracias por usar nuestro sistema de transporte>>

¿Qué demonios pasó?

—El otro día descubrí que puedo usar el mapa de área para transportarme, así que…

De inmediato pongo mi mano frente a su cara haciendo que calle, no puedo creerlo, de verdad me ha terminado de enfadar con eso último.

—Responde—Gruño y Shawn también lo hace—Cuando regresaste a la manada---

—Usé el mapa de área—me responde sin necesidad de hacerle la pregunta completa.

Respiro hondo, muy hondo, endemoniadamente hondo resistiendo todas ganas de pegarle a algo en ese instante.

¡¿Me estás diciendo que ese día me aventé todo ese camino y casi terminé con una fiebre por andar debajo de la maldita lluvia mientras ella muy cómodamente solo usó a ese Dios Schadenfreude y en un abrir-cerrar de ojos ya estaba en la manada?!

‘Tranquilizate, Ery, preguntale si eso sucedió’

—Exactamente eso sucedió—me responde como si no fuera la gran cosa.

¡PAP!

El choque de mi mano contra la frente resuena en seco. Cada dedo resbala desde mi frente hasta la barbilla mientras libero un gran bufido y comienzo a caminar decidido a irme a pie todo el trayecto si es necesario.

— ¿Dije algo malo? ¡Ery!

En cuanto su mano se acerca a mi brazo, la retiro con brusquedad evitándome a toda costa ver a esa mujer directamente.

Ella me persigue llamándome, no parece rendirse a pesar de que no pienso dirigirle la palabra hasta que pueda calmar este coraje atorado en mis entrañas.

— ¡Pa…! ¡Pareja!—Grita y su voz hace eco entre la llanura rocosa.

Una vez hizo lo mismo, fue cuando me llamó editor como solía hacerlo con mi rival. El que me llame así solo me hace molestar más. Hago que mis pasos sean más abiertos para alejarme cuanto antes.

— ¡Te extraño!

Me dice ella haciendo que lo poco que pude construir de aquel muro para olvidarla comience a caer pieza por pieza.

No, ella lo dice con otro sentido muy seguramente,  lo hace porque quiere que nos reconciliemos pero ya tuve suficiente. 

—Extraño los latidos en tu pecho al recostarme sobre ti.

¡Maldición,  deja de decir más cosas que me confundan!

—Extraño la sensación de tus labios y la manera en que me tomas de la nuca.

Aunque es tentador cierro los puños y aprieto los dientes de mi mandíbula.

Todo eso es acercamiento físico y en su mayoría algo que lleva al sexo.

Solo soy eso para ella.

—También extraño tu risa, la manera en que me sonríes y como arqueas las cejas cuando hablas. Por favor voltea, quiero ver tus ojos azules como un cielo estrellado, me gustan mucho.

Mis pasos se alentan, aunque quisiera estar lejos no puedo evitarme la curiosidad por saber todo lo que quiere decirme y la razón por su insistencia.

—Cuando no hablas de algo pervertido y tu rostro es serio mientras me cuentas sobre ti mismo o mencionas historias me gusta mucho.

Eso es lo mismo que diría de Eardwulf, es más, lo dijo… cuando estaba borracha.

—Aunque no sabes cocinar y no tienes la paciencia para ello extraño también tus experimentos culinarios y el resultado final sea un desastre---

Doy más pasos hacia adelante.

¡Más que un halago eso parece insulto!

—Podría comerlo, aunque no tenga sal, esté quemado y el sabor sea extraño, logra gustarme porque lo haces tú. Últimamente todo lo que hago contigo es porque me gusta ¡Me gustas, Ery!

—Si ya terminaste de hablar estoy ocupado—le respondo con la voz más inexpresiva que puedo sacar.

Gustar es algo demasiado simple y ambiguo, a ella le gusta estar con sus amigos, también siente algo más que un gusto por mi rival, aunque ella jamás lo admita. Ni siquiera se asemeja un tercio a lo que yo siento por ella ni jamás lo hará.

Si dejo que me guíen mis emociones haré algo desagradable porque deseo mucho más que gustarle.

Pero sus sentimientos y los míos tienen una diferencia abismal. Ella no me quiere.

— ¡ALFA!

Le doy su espacio, eso fue lo que ella quería desde el principio. Si soy una molestia y lo que siento por ella también lo es, no entiendo por qué me insiste tanto.

Cady me persigue mientras apresuro el paso a grandes zancadas, si corro me veré como un cobarde así que debo mantener mi dignidad.

— ¡PAREJA!

Una descarga de energía extraña me recorre desde el cuello hasta la espalda pero no detengo mis pasos por nada del mundo, ni siquiera cuando la escucho caer sobre las hojas y ramas muertas.

Se necesitará mucho más que unas hermosas pero vacías palabras como ”pareja” para que vuelva a caer en sus malditas---

— ¡Gian!

Al escuchar mi nombre algo invisible me jala hacia atrás pero el momento en que me olvido de continuar y solo me quedo parado como idiota es cuando ella en una voz suave casi como un susurro libera las palabras más hermosas del mundo.

—Te quiero.

Mentiría si dijera que alguna vez me esperaba escuchar esas palabras de su boca y también sería una gran mentira si negara que acaba de cautivarme ¡No! ¡Si dejo que ella me envuelva de nuevo---!

— ¡Te quiero, Gian!—Me repite elevando su voz.

Estoy muy cerca de recuperarme y continuar sin mirar atrás cuando ella comienza a decir las mismas palabras mágicas con ambos nombres, el nombre completo, incluso con “Ery” Impidiendo que pueda avanzar más. Debe ser una hechicera porque con menos de cinco palabras acaba de derrumbar por entero el muro.

Como si fuera un conjuro mágico del que no puedo escapar nunca más.

Trago el sabor amargo y dulce de mi nombre en su boca y esos "te quiero" deseando con todas mis fuerzas que sean verdad.

Volteo traicionando a mi propia dignidad, mis ojos se abren de par en par al encontrarme con ese brillante color ámbar. Intenso, un fuego que no miente ni titubea. Por la posición del sol sus cabellos parecen de un marrón como castañas como si tuviera frente a mí a la verdadera Cadence de su mundo. Ella sigue en el suelo, sus manos llenas de lodo apretujando la tierra y hojas muertas, completamente segura de lo que dice sin importarle levantarse para no perder el tiempo.

—Te quiero…— Repite nuevamente con gran suavidad, una lágrima baja por su mejilla, sus ojos enrojecidos ni siquiera se atreven a parpadear. 

—Alfa Terrence Gian Avery…—Solloza—Te quiero.

Una lágrima más resbala por su otra mejilla solo que esta no alcanza a caer pues la he atrapado con mi dedo. No lo pensé, cuando menos lo esperé ya me encontraba así, mis manos rodeando su rostro, arrodillado frente a ella. Nuestras miradas fijas, una sola respiración, dos corazones latiendo al mismo ritmo.

Y con ello confirmo que es una realidad, el calor como una flamante llama reanima en mí algo que creí que se había extinguido con su rechazo, jamás había sentido tanta dicha en mi vida.

Ella me quiere.

Maika Maese

El miedo también es egoísmo, Chiara después de permanecer callada finalmente ha estallado pero ese sermón era lo que necesitaba Cady para liberarse completamente de ese temor. Con una confesión completamente honesta el joven Alfa escucha atentamente entendiendo que también la esperanza excesiva puede crear expectativas que al no cumplirse la decepción puede ser tan inmensa como para cegarse a que todo necesita su debido tiempo como ese mar perfecto que tanto esperaba mostrarle unos días atrás que ahora es el escenario de una declaración muy conmovedora.

| Me gusta
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP