Mark y Anderson miraban fijamente a Lucas, sus miradas eran como dagas que intentaban atravesar cada palabra que salía de su boca. El aire se sentía pesado, opresivo, como si cada respiración de Lucas pudiera ser la última.
—Lo juro —dijo Lucas con una firmeza que sonaba hueca, casi desesperada—. Siempre he respetado a Alicia. Jamás haría nada para dañarla o entorpecer sus relaciones. Mi intención nunca fue más allá de la amistad, de un apoyo sincero en un momento difícil.
Mark soltó una risa ir