Mundo ficciónIniciar sesiónEl sonido del portazo de la casa de huéspedes resonó como un punto final que nadie esperaba. Lisa había empacado en silencio, con movimientos deliberados que le permitían no pensar. Era mejor así. Más limpio. Menos caótico.
Pero Alicia apareció en el umbral justo cuando Lisa colocaba la última maleta en el auto.
—No es adiós —dijo Alicia, sin aliento, como si hubiera corrido para detenerla—.







