Mundo ficciónIniciar sesiónEl desayuno en la mansión de Anderson tenía ese peso especial que solo existe después de una batalla ganada. Alicia estaba radiante, incluso sin maquillaje, su cabello recogido en una cola desprolija que Anderson encontraba adorable. Jonas devoraba sus panqueques con la determinación de cualquier niño de dos años.
Lisa permanecía al otro lado de la mesa con una taza de café entre sus manos y los ojos fijos en l







