Un día después, en la mansión de Anderson. Alicia permanecía en silencio durante el desayuno, su mente reviviendo cada palabra de Lucas, cada mirada, cada gesto. La tensión era palpable, como una nube oscura que amenazaba con descargar una tormenta en cualquier momento. Se sentía atrapada en un laberinto de emociones.
Anderson, notando su distancia, su actitud retraída, intentó romper el hielo posando suavemente su mano sobre la de ella. El contacto, aunque gentil, la sobresaltó ligeramente. Sus