El beso fue lentamente roto cuando la puerta se abrió con violencia. Camila irrumpió, su expresión mostraba urgencia, pero se detuvo al verlos todavía tan cerca uno del otro, las manos de Anderson aún permanecían en la cintura de Alicia.
—Ella no puede quedarse sola —dijo Camila sin preámbulos, ignorando deliberadamente la escena íntima que acababa de interrumpir.
Anderson apartó su boca de la frente de Alicia, pero no la soltó. Sus ojos azules giraron hacia su amiga como depredadores evaluando