[PUNTO DE VISTA DE SALVATORE]
“Dime, Sofía. Dime que estás aquí para arrodillarte otra vez. Desnúdate y suplícame que te tome. ¿Quién sabe? Quizás hoy tengas suerte.” Dije, inclinando la cabeza hacia un lado, observando su figura con lentitud y deliberación.
“Dime por qué estás aquí, estoy bastante ocupado, como puedes ver”, pregunté, dirigiéndome ya hacia la puerta.
Ya lo presentía. Había confrontado a Iris, justo como yo quería. Iris necesitaba un buen escarmiento. El miedo tenía la capacidad