[PUNTO DE VISTA DE IRIS]
La mañana llegó rápidamente.
El comedor lucía igual, la luz del sol bañando el mármol pulido, la cubertería alineada con un cuidado obsesivo, pero todo lo demás se sentía extraño. Como si la casa misma contuviera la respiración.
Sofía estaba sentada frente a mí. Radiante.
Llevaba un vestido de seda color crema que se ceñía a su cintura antes de caer suelto alrededor de sus piernas, con delicados bordados que adornaban el escote. Su cabello estaba recogido lo justo para