[PUNTO DE VISTA DE IRIS]
Sus palabras me golpearon como un puñetazo. Quise protestar, decirle que no entendía, pero la verdad se me clavaba en el pecho como una piedra. Y decirle que una parte de mí anhelaba que su prometido me besara por completo. Pero no pude.
—¿Acaso lo sabes? ¿Sabes qué clase de hombre es Salvatore? Cuando dice algo, nadie puede quitárselo.
—Sé lo que es —dije en voz baja—. También sé lo que soy. No soy su víctima, Sofía. No soy débil. Sobreviviré… y lo haré.
Los ojos de So